51. ZHL: Jamás tendrás mi voluntad

Tras una discusión con el consejo que no llevó a nada, Riú y Tron se despiden de Raj para dirigirse al límite marítimo entre el territorio humano y licántropo.

—¡Es maravilloso volver a verte, amigo! —expresa Tom. Tron no aguanta la emoción de verlo y lo abraza, haciendo que ambos botes se tambaleen.

—Ummm… —gruñe Riú—. ¿Ahora me pondrás los cuernos con este? —bromea malicioso.

—Cariño, tú sabes que eres el oficial —contrataca Tron con una sonrisa juguetona. Riú y Tom se saludan también, luego los tres se ponen serios.

—¿Cómo está todo en el territorio humano? —inquiere Tron.

—Pues el clima está volviendo a su normalidad gracias a la intervención de los zollebs que envió Liah. Me tocó reabrir el edificio que solíamos usar para el consejo, pero estoy solo allí —informa con tristeza y nostalgia.

—Entonces el rey de los zollebs planea formar un nuevo consejo… —masculla Tron pensativo.

—Sí. Descubrió que el continente humano no debe estar sin protección. Una manera de protegerlo es tener un consejo que vele por las leyes que nos competen a todas las criaturas. Por mi parte, he encontrado viejos escritos acerca de la alianza y de nuestra convivencia antigua.

» Desde que supe que mi hija era especial, he tenido la necesidad de saber más acerca de ese asunto. He encontrado información importante que muchos de nosotros ignoramos. Al parecer, los humanos no somos tan puros como se cree.

—Interesante… —masculla Tron.

—Por cierto, ¿cómo está ella? —inquiere Tom triste.

—La última vez que la vi estaba de maravilla junto a Liah. Estoy seguro de que todavía lo está. Al parecer, el corazón del zolleb quedó prisionero de tu hija.

Tom sonríe satisfecho.

—Para nosotros todo esto ha sido difícil. Mi esposa no sabe nada de lo que está sucediendo con Wendy y no sé si deba contarle. Le dije que ella está en un proyecto de investigación en otra ciudad. Que ella y Liah están juntos como colegas y pareja.

Tom suspira cansando.

Tron lo observa con pesar. Su amigo ha cambiado tanto que le parece casi irreconocible. Su piel ya no es tan tersa como la recordaba y su aspecto luce débil y marchito.  Recuerda que él estaba en sus treinta la última vez que lo vio, así que debe pasar los cincuenta. No es que luzca viejo, pero comparado con el Tom de dos décadas atrás, hay mucha diferencia.

«Ser humano tiene muchas desventajas», piensa conmovido.

Tom y Tron se prometen compartir cualquier información o evento que les competa a cada uno y se despiden.  Riú regresa a su manada desanimado, pero finge delante de Alexa ser fuerte. La verdad es que teme por su futuro. Él se pasa el resto de la tarde en su oficina, maquinando un plan B en caso de que los híbridos tengan que dejar el territorio licántropo.

—Bien, creo que la persona más indicada para tomar mi lugar como alfa es Arel. Entonces, amigo mío, espero que aceptes ser el nuevo Alfa, en caso de que yo deba ser exiliado —dice a la nada y se sume en sus pensamientos.

***

Dos semanas después…

Wendy siente un leve mareo cuando se levanta de la cama. Ella busca por todos lados, pero al parecer Liah no está allí, así que decanta en ir al baño a asearse.

Tras una larga ducha, ella se pone un vestido blanco holgado y bonito, unas sandalias del mismo color y se deja el pelo suelto. Sonríe cuando ve su figura reflejada en el espejo. Nunca antes se había sentido tan hermosa y especial. Es como si el ambiente de ese territorio tuviera un poder especial que la embellece y le purifica el cuerpo.

Ella sale de la habitación y trata de rememorar cual pasillo tomar para no perderse, puesto que aquel lujoso palacio tiene varios pisos y todos son enormes, poseen varias salas y un sinnúmero de habitaciones.

—Ya despertaste. —Liah se aparece de repente y la abraza desde detrás—. Últimamente estás muy dormilona, mi belabé. —Él le da un beso en el cuello que la estremece.

—Sabes por qué es… —dice con amargura. La verdad es que cada día que pasa el poder de la semilla la consume y la hace perder el control de sí misma. Es como si su cuerpo no soportara toda la energía de la semilla y, para peor de males, siente que es controlada por un ente exterior.

Es cuestión de tiempo para que la bruja obtenga el control pleno de ella.

—Hoy viajaré al territorio licántropo para encargarme yo mismo de encontrar la piedra. Me siento tan culpable… Si yo no hubiese perdido la piedra…

Wendy se gira y le acaricia el rostro con ternura.

—Me salvaste la vida, mi amor. Era eso o recuperar la piedra. Tú preferiste salvarme a mí.

Liah asiente y cierra los ojos para disfrutar un poco más de su toque.

—No quiero dejarte sola…

—No estaré sola.

—Sé que los zollebs somos poco amables, pero les ordené a mis sirvientes que te trataran como a mí más preciado tesoro. Si alguno de ellos te hace sentir incómoda, no dudes en decírmelo cuando regrese. Te prometo que los castigaré. Dejaré a Ryan aquí contigo para que no te sientas cohibida ni aburrida. Él te será una compañía amena.

—Voy a estar bien. Amo este lugar y nadie me ha faltado el respeto. Sé que no le agrado a la mayoría, pero puedo vivir con eso.

—Cuídate mucho, por favor. No te alejes del palacio; es más, limítate a salir al jardín hasta que yo regrese. Cualquier cosa que necesites y esté fuera del alcance de los sirvientes, dile a Ryan; él sabrá ayudarte.

—Ya… —Ella le peina el cabello con las manos—. Deja de ser tan sobreprotector. Voy a estar bien. Tú ve por esa piedra. —Ella le da un beso casto en la nariz, pero Liah se apropia de sus labios y la besa como si aquel fuera el último beso entre ellos.

Entretanto, Legna termina de desayunar y se levanta del comedor satisfecha. Liah entra a la cocina y se cruza de brazos.

—¿Todavía estás comiendo? —le reclama—. Entiendo que necesites más energía ahora, pero tampoco exageres.

—¡Ya terminé! ¡Qué gruñón eres! —Ella sale de la cocina y Liah hace lo mismo.

—Tienes que tomar una decisión antes de que regresemos, Legna, ya que tu estado es delicado.

Ella entorna los ojos.

—Estoy embarazada no enferma. —Legna suelta un resoplido—. Dylan no va a estar de acuerdo con que me quede aquí durante mi embarazo, abuelo.

—Es por tu bien, chiquilla necia. Has estado muy débil en estos días. De seguro tu cría es un varón.

—Estaré bien en mi casa junto a mi mate, abuelo.

—Todo está tenso en la tierra licántropa. Tengo la sensación de que encontraremos una mala noticia.

—Si fuera así nos hubieran avisado. Deja de ser tan pesimista. Mejor vámonos ya; estoy ansiosa por ver al idiota de Dylan. ¿Te imaginas su cara cuando sepa que vamos a tener un cachorro?

«Pobre cachorro al tener que ser hijo de esos chiquillos inmaduros y problemáticos», piensa con expresión divertida.

Liah resopla rendido. La alegría en Legna lo contagia, por lo que él sonríe. De momento se pregunta cómo sería su vida con todos sus descendientes bajo el mismo techo. En un mundo mejor, él viviría con toda su familia en el palacio.

—Vamos. —Liah la agarra de la mano y ambos se desvanecen al instante.

***

Dylan termina el trabajo que su padre le encomendó y, por primera vez en casi tres semanas, él se dirige a su casa. Frente a la puerta encuentra una carta sellada y la gargantilla en su cuello empieza a brillar, pero él ignora ese detalle.

Dylan entra a la casa y tira la carta en la mesa, luego exhala un suspiro triste porque siente ese lugar vacío y sin vida debido a la ausencia de su pareja.

—Dijiste unos días y ya han pasado casi tres semanas, lobita traviesa. ¿Por qué has tardado tanto en venir a mí? —se queja.

Él va a prepararse algo de comer cuando ve la carta sobre la mesa, entonces la curiosidad se apodera de él.

Dylan abre el sobre, pero no hay un papel dentro, en su lugar, un polvo negro sale y se le entra por las fosas nasales.

De inmediato, la gargantilla de Legna empieza a brillar. De ella sale una energía que contrarresta la oscura que se mueve por debajo de su piel, pero al parecer la energía del dije es más débil.

Dylan siente un dolor desgarrador en la cabeza y empieza a sacudirse histérico. Cae de rodillas y se arrastra en el piso, donde grita su sufrimiento. Siente como si dos fuerzas pelearan dentro de él, asimismo, que una de ella busca dominar su interior.

«Ella no volverá», escucha un susurro tortuoso.

«Ella te abandonó. Ve y búscala. Sal de aquí. Corre, niño, corre…».

Dylan se levanta con pasos tambaleantes y trata de luchar contra lo que sea que lo está torturando. Una luz ambarina lo rodea y fortalece, pero pronto la energía oscura la domina y la gargantilla de Legna se rompe.

El color plata en sus irises toma un tono negro y su cuerpo es dominado por una fuerza malvada que se apodera de él. Entonces corre fuera de la casa en dirección al bosque.

«Corre, corre…», lo insta la voz suave, pero venenosa.

Pronto Dylan llega a un río de agua cristalinas y profundas, y se detiene frente a este.

«Dame el control de ti. Únete a mí y gobernemos los tres continentes».

—Nunca… —responde él con dificultad. Sus quijadas están tan tensas que habla entre dientes. Odia sentirse prisionero de su propio cuerpo y no poder controlar ni siquiera sus palabras.

«Esta es tu última oportunidad. ¿O te rindes y me entregas el control de tu alma o mueres ahogado? Tú decides. Déjame guiarte a la gloria. Solo tienes que rendirte a mí y darme tu voluntad».

—¿T-tan poca cosa eres que no lo puedes hacer tú misma? —se burla él—. P-puedes que t-tengas el poder de controlar m-mi cuerpo… —Él toma un descanso para recuperar fuerzas y poder continuar hablando—. Pe-pero… Jamás te daré mi mente y corazón. Mátame si quieres, pero nunca tendrás mi voluntad.

Pese a que su vida pende de un hilo, le da mucha satisfacción que ella no pueda obtener lo que tanto anhela. No le dará el gusto.

Dylan mira el cúmulo de agua que lo pone nervioso, pero lo decide. Él no será parte de la maldad de esa bruja.

«Perdóname, mi hermosa mate. Espero que seas feliz, aunque no estemos juntos, mi loba traviesa», piensa aterrado, pero firme.

Él cierra los ojos y, con la poca fuerza que le queda, se tira al agua para dejar que las corrientes lo arrastren al fondo. «¡¡No!!», el grito estalla en su cabeza, pero a medida en que se hunde, la voz de su acosadora se escucha lejana y débil.

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El hijo del alfa y la híbrida

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