27. ZHL: Lo amo, pero debo alejarme

Sobre la grama suave y fresca, cerca del suelo arenoso que termina en el cúmulo de aguas coloridas, Dylan y Legna yacen somnolientos y con cara de satisfacción.

Sus cuerpos se encuentran relajados, pero carentes de energía, puesto que después de haberse marcado volvieron a aparearse con más fiereza que la vez anterior.

—Me quedaría aquí contigo por siempre, mi hermosa mate —balbucea él, casi dormido.

—Hoy estás muy labioso… —le responde ella con voz débil.

—Es tu culpa…

—Unjú…

A lo lejos, la frustración se expande entre el conglomerado de árboles. Odia esa protección que tiene él cuando está junto a esa niña, pero más la odia a ella por interponerse entre sus planes; aparte de que le provoca celos no ser la causante de los suspiros que él libera en ese instante ni ser quien haya disfrutado el placer de su virilidad.

¿Podría ella amarlo y odiarlo al mismo tiempo? Quizás sí.

Lo recuerda indefenso y dependiente, tan tierno y hermoso. Muy diferente a la fiereza que amó de Tron; no obstante, ahora luce como un hombre apetecible, al igual que su padre.

Ya con su hermano menor perdió las esperanzas, mas le queda Dylan para saciar sus bajos deseos. Sin embargo, ella no sería capaz de disfrutar de los placeres de la carne porque no existe en realidad, dado que sólo es un recuerdo, una pesadilla que se mantiene presente gracias al odio que siente por su hermano, quien traicionó a su propia sangre por culpa de esa omega zarrapastrosa.

«Llegaré a ti, Dylan; lo juro», su voz es como un susurro en el viento, que pasa desapercibida por los chicos que dormitan en el calor del otro y en completa desnudez.

Su conciencia se desvanece en el aire y se une a la oscuridad del fondo de la tierra, a la espera de la noche para ir a atormentar al hijo de su amor prohibido, del cual no pudo deshacerse cuando éste era un bebé. Se lo habría llevado a la oscuridad tormentosa con ella y de esa manera tendría la esencia de Tron en su poder.

Entretanto, Legna se incorpora exaltada y observa a Dylan dormir despreocupado, entonces exhala un largo suspiro al percatarse de que él está bien.

—¿Qué fue ese mal presentimiento? —Ella se pone la mano en el lado del corazón, donde puede sentir que late precipitado.

Por inercia, se toca la marca que le ha quedado en el cuello como símbolo de su unión, y no puede evitar la sonrisa que se le dibuja en los labios.

—Estoy jodida —musita contrariada—. ¿Qué le diré al abuelo? —Legna libera varias lágrimas y vuelve a suspirar—. Por cierto, él ya se ha tardado bastante en ese territorio. ¿Qué tan difícil puede ser encontrar una piedra? ¿Y si necesita ayuda? —Ella se queda pensativa.

—¿Todo bien? —Dylan bosteza y se incorpora, hasta quedar sentado al igual que ella.

—Debemos regresar. ¡Nos olvidamos de nuestros padres! —Legna se pone las manos en la cabeza con dramatismo.

—Tienes razón… —Él ríe—. Ahora el suegro me querrá hacer picadillos.

—Lo hará si lo llamas así. —Ella ríe también.

—¿Cómo debo llamarlo entonces? Tú y yo somos pareja, por lo tanto, eso me convierte en su yerno.

—Yo sólo cumplo con advertirte…

Los chicos se visten y se marchan mientras conversan tonterías, discuten y ríen sin ningún motivo. Al parecer, estar juntos es suficiente para ser felices y reír con ganas, aunque no haya una razón para lo último.

***

Tron se sirve un vaso de agua y mira a Clara sollozar en el sofá, mientras que Riú contempla la puerta como si tan solo quedarse mirándola provocará que Dylan y Legna la traspasen.

—Parece que nuestros cachorros se están reconciliando. —Tron rompe el silencio—. Tú y yo sabemos lo rico que es reconciliarse, así que esos dos se tardarán —bromea, pero cuando Clara chilla, él siente remordimiento y maldice por lo bajo.

—Si sigues hablando estupideces iré por ellos y le cortaré el pene a tu hijo —amenaza Riú, lleno de ira.

—Le harás más daño a tu hija. ¡Eso sería una desgracia para ella!

—¡Maldición, Tron! —Riú golpea la puerta, provocando que las paredes tiemblen.

—Mejor cálmate o le destruirás el hogar a nuestros cachorros. Te recuerdo que esta casa también es de mi hermosa nuera. —Otra vez Tron se siente mal por Clara, al notar lo mucho que sus palabras la afectan.

—Yo no tengo nada que hacer aquí, me iré primero, Alfas —dice ella con una tristeza que se les transmite a ambos hombres. Sus pasos hacia la salida son torpes y su postura muestra una apariencia de derrota.

—Espera, chiquilla… —Tron la intercepta—. Te acompañaré.

Ella asiente con expresión tímida.

Riú los observa salir de la casa y el remordimiento le carcome en su interior. Ella es sólo una cachorra que se enamoró del lobo equivocado, quien a su vez la había ilusionado antes. Las memorias de su adolescencia lo visitan para recordarle que él estuvo en su lugar, con la diferencia de que éste no hizo nada contra la voluntad del destino, más bien, aceptó ver a su novia en los brazos de otro hombre y aprendió a vivir con ello hasta que la vio morir con crueldad.

Él entiende el dolor de Clara, pero también sabe que no se compara con el sufrimiento de ser rechazado por su mate, justo como le pasó a él. Ese dolor desgarrador te destruye de manera lenta, te arranca una parte de ti y te calcina los huesos.

No sólo el corazón es destrozado, también sufre el cuerpo y hasta se pierde la cordura por meses. Incluso los lobos débiles podrían morirse al no soportar tal dolor.

Tron se detiene en medio del patio y se coloca frente a Clara, quien lo mira confundida debido a su escrutinio profundo y que la pone nerviosa.

—¿Tiene algo para decirme, Alfa?

Tron asiente despacio y relaja el semblante.

—Desde que yo era un niño pequeño, la amiga de mi hermana decía que yo sería su mate y que tendríamos muchos cachorros. Ella soñaba con ser mi luna y esa obsesión la llevó a cometer errores que la destruyeron.

Él hace una larga exhalación y continúa:

» Ella conoció a su mate, un joven aprendiz que su padre había comprado. El chico estaba solo y era huérfano, gracias a que su manada fue atacada. El único que sobrevivió de su familia fue él, quien duró unos años esclavizado junto a los sobrevivientes.

—Eso es terrible… —Clara se abraza sí misma—. Pobre chico…

—Sí… —Tron mira al suelo con una expresión sombría que esconde remordimiento—. El joven de piel mestiza era muy inteligente y apto para el liderazgo. Empezó a entrenar para poder alistarse en el ejército de guerreros del alfa Tron, es decir yo, quien en ese entonces lideraba a Luna de hierro, la manada que levantaron mis padres y donde nací y me crie.

—He escuchado que, durante su gobierno, Luna de hierro era la manada más poderosa, rica y mejor protegida. —Clara sonríe—. Sin embargo, ya no es ni la sombra de lo que fue.

—Te mentiría si dijera que no me duele ver en lo que el puto de Petro la ha convertido. En fin… —Él suspira—. La amiga de mi hermana se llamaba Vesti. Ella era una mujer hermosa, elegante y con gustos caros. Le encantaba la vida cómoda y humillar a mis amantes. En su mente, ella era la oficial y a quien marcaría para que fuera mi luna.

» No sé en qué parte de nuestra historia como amantes ella rechazó a su mate por mí, pero nunca me enteré de eso. Según tengo entendido, ella se acostó con él varias veces hasta que un día decidió que ya no lo necesitaría y él, con el orgullo y el corazón rotos, aceptó el rechazo y se escapó de la manada. Está de más decir que me odiaba. Él se unió a mi peor enemigo y se convirtió en su gamma y su hombre más fiel.

» ¿Sabes qué pasó? Yo encontré a mi mate y la escogí por encima de Vesti. Luego ella quiso recuperar a su compañero, pero la naturaleza le dio una segunda oportunidad a él, por lo que conoció a una nueva compañera. Fue tarde para Vesti. Ella murió luchando por recuperarlo; sin embargo, ya el corazón del alfa mestizo pertenecía a su hermosa humana mitad zolleb.

Clara abre la boca con exageración, debido a la sorpresa.

—¿El alfa Riú?

—¿Ahora entiendes por qué lloró delante de nosotros? El alfa malhumorado y orgulloso, quien nunca se ha doblegado y quien parece impenetrable, le rogó a un cachorro tonto que no rechazara a su hija. Sólo quien ha vivido ese dolor lo entiende. Vesti es el ejemplo de que no se juega con nuestra naturaleza o serás maldecido.

» El rechazo es buena opción cuando el compañero que te toca es malvado y abusivo, pero no para cualquier capricho, mucho menos por una ilusión infantil e inmadura. Eres una chica hermosa, educada e inteligente. Estoy seguro de que tendrás un mate que te va a amar y a valorar como te lo mereces. Por favor, no cometes el error de Vesti al aferrarte a Dylan. Él y Legna se pertenecen, así como lo harán tú y tu futuro mate.

Clara asiente con tristeza. No se imagina amando a otro hombre porque está enamorada de Dylan, mas entiende que debe apartarse.

—No se preocupe, Alfa Tron, que yo no seré un obstáculo para Dylan y su verdadera compañera. —Las lágrimas vuelven a mojarle el rostro—. Aunque le suene hipócrita, estoy feliz por él. Lo amo, por lo tanto, su felicidad es la mía, pese a que no esté conmigo. Yo me apartaré y él no sabrá nada más de mí. Se lo prometo. —Ella no puede evitar el llanto que sacude su cuerpo delgado y delicado.

Tron la socorre entre sus brazos y la consuela. Le da pesar que esté sufriendo, pero bien sabe que ese dolor algún día va a desaparecer y que ella recordará esta experiencia como parte de su crecimiento como persona.

—Sé que en este momento sientes que ese dolor nunca se irá, pero te prometo que dejarás de sentirlo y que un día despertarás y dirás: «Ya no me afecta en lo absoluto».

—Gracias, Alfa. —Ella se seca el rostro con sus manos.

—Yo la llevaré a su casa. —Riú los interrumpe—. De todas formas, debo hablar con Arel sobre algunos menesteres de la manada que le competen. Dejaré a los chicos resolver sus asuntos, pero pronto tú y tu familia sabrán acerca de mí porque debemos conversar acerca de la unión de nuestros hijos.

Tron asiente en acuerdo.

» Vamos, chiquilla, te llevaré a casa.

—¡Riú! —Alexa corre en su dirección y lo abraza, junto a ella vienen Otsana y Miha.

—Perfecto, tenemos una reunión familiar improvisada —bromea Tron.

—¿Es cierto lo que me dijo Alexa? —Otsana interroga a su esposo.

—No es a mí a quien le debes preguntar, sino a tu hijo. Pero deberás esperar porque nos vamos a casa ahora. Dylan y Legna podrían regresar en cualquier momento y no queremos importunarlos. Ellos tienen mucho de qué hablar.

—¿Se van a unir? —inquiere Miha emocionada.

—Eso espero o Riú lo hará papillas —bromea con una sonrisa maliciosa, pero a Otsana no le parece que su comentario sea gracioso.

—Conozco a mi hijo, por lo que estoy segura de que él hará lo correcto —dice Otsana un poco molesta con Tron—. Dylan ama a esa cachorra, lo vi en sus ojos. Mi temor es que sea ella quien lo hiera a él. Verlo sufrir todos esos días fue muy duro para mí; no quiero volver a experimentar esa impotencia de querer ayudarlo y no saber cómo.

Riú y Alexa la miran confundidos, puesto que no saben de qué ella está hablando.

—Lobita, nuestro cachorro estará bien. —Tron le acaricia la mejilla—. Él y su mate estarán juntos, lo presiento.

—Sí, pero tengo una angustia que no me deja tranquila… —Ella calla y mira a los presentes. Decide cambiar el tema porque siente que lo que pasó con Dylan es un asunto privado.

Los dos alfas se despiden con el acuerdo de que ambas familias se reunirán para conversar sobre la unión formal de sus primogénitos, asimismo, estructurar la nueva alianza familiar que eso conlleva. Por su parte, Clara llega a casa y se encierra en su habitación, donde llora toda la noche por el amor de su vida. Ese temor que siempre tuvo se ha hecho real, y ahora tiene que vivir con la tristeza de haber perdido al hombre que ama.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El hijo del alfa y la híbrida

💬 ¿Necesitas ayuda? Contáctanos