Legna parpadea varias veces con la esperanza de estar viendo un espejismo; sin embargo, la imagen de su abuelo es muy real.
De momento siente que se marea…
—A-A… —No logra articular ni una palabra. Los latidos de su corazón se tornan intensos y rápidos, al tiempo en que las manos le tiemblan.
—Hola, Legna —la saluda Liah con una sonrisa irónica—. ¿Cómo te has portado durante mi ausencia?
Legna traga pesado y suelta una risita nerviosa.
—¡Abuelo, llegaste! —Finge demencia y se le lanza encima. Ella lo abraza con euforia y una emoción exagerada, que él corresponde con naturalidad.
—Ay, cría… —dice él resignado—. ¿Qué más me queda por hacer sino ayudarlos a enmendar este caos?
Legna se aparta de él y lo mira avergonzada.
—Abuelo, te juro que el asunto con Dylan fue accidental. Yo obedecí tu pedido el mismo día, pero al idiota este se le ocurrió ir a joder al mismo territorio donde yo estaba entrenando y pues…
—¿Por qué lo pones como si yo fuera el culpable? —se defiende Dylan.
—¡Eres el culpable! Si no hubieras ido a donde yo estaba, yo no tendría esta marca en mi cuello.
—¿Ah? ¿Y qué iba a saber yo que estarías allí? Además, lo que sucedió fue maravilloso, así que no lo hagas ver como algo malo.
—Para nosotros es maravilloso, pero para el abuelo es una desgracia. ¡Qué ignorante eres!
Y los dos empiezan a discutir.
Liah los observa con curiosidad por un largo rato, en el que se pregunta cómo rayos esos dos pueden ser pareja.
—Oigan, chiquillos, ¿podrían callarse un momento?
—Liah es ignorado por el par de intensos que siguen discutiendo y ya ni siquiera saben por qué—. ¡Con un demonio! ¡Duérmanse ya! —ordena él, y al instante los dos caen desparramados al suelo.
Alexa se levanta de su asiento y mira a su padre con desaprobación.
—Deberías dejar de hacer eso, papá. La paciencia también es una virtud.
—Son insoportables. ¿Cómo es que no se han matado el uno al otro?
—Dicen que del odio al amor hay un solo paso —responde Alexa divertida.
—¿Quién dice eso? —gruñe Riú—. Es la primera vez que oigo tal tontería.
Ella resopla rendida y entorna los ojos.
—Esta es una familia de locos. Mejor me voy a acostar. Ya que tú los dormiste, encárgate de llevarlos a su cuarto, papá. Por cierto, ¿a ti y a Wendy les mando a arreglar una habitación separada o…? —Alexa se sonroja.
Wendy baja el rostro, avergonzada, y mira a Liah por inercia, quien sonríe con ternura por lo linda que le parece con las mejillas ruborizadas.
—Dormiremos juntos —responde Liah con naturalidad, a lo que Alexa asiente.
Con su poder y guiado por Ryan, Liah hace que los chicos floten todo el trayecto hasta que llegan a la habitación que ellos están ocupando. Una vez Liah los deja en su cama, sale de la habitación y le sonríe a Wendy, quien lo está esperando en el pasillo.
—Buenas noches, abuelo. Buenas noches, Wendy —se despide Ryan.
—Espera, chiquillo. Necesito hablar contigo sobre un asunto. Dejaré a Wendy en la habitación primero, así que espérame en el patio.
Ryan asiente y se va escaleras abajo, dejando a la pareja sola en el pasillo.
—Tu familia es muy peculiar —comenta Wendy con una sonrisa divertida.
—Y eso que solo has conocido a los que son amables… —musita preocupado por lo que le depara.
—¿Quieres decir que tus padres no lo son?
—Pues… —Liah suspira—. Digamos que es difícil encontrar a un zolleb puro que sea cálido. A veces pienso que soy un error de la naturaleza. —Él suelta una risita que para nada es divertida.
—Vaya, si tú te consideras cálido, no me quiero imaginar cómo son los que no lo son —se burla ella con expresión preocupada.
—¡Oye! —Él le levanta el mentón—. Ya te he demostrado lo caliente que soy.
Wendy se sonroja al instante.
—¿Caliente? Estamos hablando de calidez, señor pervertido. ¿Acaso tienes que relacionarlo todo con eso?
—No sé de qué hablas. —Se hace el inocente—. Solo te decía que soy muy cálido contigo. —Él la atrae a su cuerpo por la cintura.
—Sí, como no. —Wendy hace una mueca que él ahoga entre sus labios. El beso no dura mucho porque ella lo aparta—. Tu nieto te está esperando afuera, gatito travieso. Ay, es tan raro decir tu nieto. Es difícil acostumbrarme a que eres un abuelo.
—Lo harás. Ya Alexa se ha acostumbrado a decirme papá; así que tú también te acostumbrarás a que me llamen abuelo.
Ella le da un beso casto en los labios y lo empuja.
—Ya vete… —Le da una nalgada que lo hace carcajearse.
Liah se encuentra con Ryan en el patio, quien lo espera pensativo y con la mirada puesta en la luna.
—¿Mal de amores? —lo sorprende el rubio.
Ryan niega eufórico y sonríe como si su abuelo hubiera dicho una estupidez.
—¿Sucede algo? —le pregunta—. Es extraño que quieras hablar conmigo en vez de estar en la cama con tu novia. Ha de ser algo muy importante.
Liah estalla en carcajadas.
—Te has vuelto muy osado, chiquillo, pero tienes razón. Necesito hablar algo importante contigo. —Liah mira al cielo y su expresión se torna seria—. Hay unas tierras vírgenes entre este continente y el nuestro. Es una tierra rica en recursos, pero que no ha sido explotada porque podría traer desequilibrio a este continente.
Ryan lo mira confundido.
—He escuchado sobre esas tierras, pero no entiendo qué tiene que ver con nosotros.
—En caso de que encuentres a tu mate cuando te transformes, ¿habitarías allí?
Ryan se queda con la mente en blanco por unos segundos.
—No entiendo nada. ¿Por qué me iría a vivir allí?
—Porque estoy pensando en declarar ese terreno como territorio híbrido. Así tu hermana y Dylan podrían gobernarla. Por supuesto, cualquier licántropo o zolleb que desee habitar allí sería bien recibido. Existen pocos zollebs que se enamoran y que les gusta otras especies. Son una mínima cantidad, pero ahí están siendo infelices porque no encajan en nuestro continente.
—¿Harás eso tú?
—Soy el rey, así que no puedo. Es por eso que buscaré la manera de quitarle la humanidad a Wendy; pero si no lo logro, no me voy a reproducir con ella. Es algo que todavía debo decirle. Si te soy sincero, ser honesto acerca de nuestra situación se me ha dificultado y temo mucho cuando tenga que enfrentar esa realidad.
» Le dije que era complicado algo entre nosotros, pero ella insistió y yo no me siento muy fuerte como para resistirme. Sé que nuestra relación es muy conflictiva, pero la amo. —Liah suspira con tristeza—. No puedo juzgar se Legna porque no tengo moral para ello. Solo me queda ayudarlos antes de que todo se salga de control.
—Entiendo. Quizás nosotros los híbridos somos la reconciliación de las especies y la evidencia de que podemos vivir en paz.
Liah sonríe ufano. Estaba indeciso de si contarle aquello a su nieto o no, pero le alegra haberlo hecho. Pese a su corta edad, Ryan es un chico maduro y analítico, por lo que sabe que le será de gran ayuda con su nuevo plan improvisado.
—Espero que los demás lo entiendan así.
—¿Ya le contaste a mamá acerca de tu plan?
Liah se tensa porque será difícil convencer a Alexa.
—No, es algo que se me ocurrió mientras veía a tu hermana pelear con su pareja. Por supuesto necesitaremos reforzar la tierra, pero con nuestros poderes unidos lo lograremos. Lo más difícil ahora es convencer al consejo de que le permita a Alexa vivir junto a su mate acá. Pero en caso de que no los acepten, Riú tendrá que decidir entre Alexa y la vida que ha construido en Fuerza de bronce como alfa.
—La repuesta es obvia —dice Ryan sin dudar.
—Sí, lo sé. Bueno, mañana iré a llevar a Wendy a nuestro territorio porque ella corre peligro en este lugar. Acá están las brujas que pueden controlarlas. Quiero que vengas conmigo y me des los detalles de lo que sabes acerca de la loca que está causando todo este problema.
—Claro que sí.
Ellos se despiden y cada cual se va a su respectiva habitación, pero Ryan no logra conciliar el sueño pensando en el plan de Liah. Pese a que está dispuesto a obedecer, le causa incertidumbre la idea de empezar desde cero en otro lugar y dejar toda una vida atrás.

