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Tron, junto a Raf, Arel, Riú y Alexa, se reúne con los alfas y gammas aliados en un salón de reunión en su manada. Allí les explica lo acontecido.
—El consejo siempre estuvo en contra de que los híbridos vivieran entre nosotros; sin embargo, tras dos décadas de ellos habitar en nuestros territorios, nos han sido de bendición —expone Tron con tono convincente.
—Ahora todo tiene sentido —comenta unos de los alfas invitados—. ¿Saben cuántas veces tratamos de replicar la creación de la luna de Fuerza de bronce? Siempre nos preguntamos qué era lo que ella usaba para lograr ese efecto en nuestra ropa. ¡Si utilizó su habilidad zolleb! Con razón nunca pudimos lograr su hazaña.
» Usted cambió la manera de nosotros vestirnos y su creación ha evolucionado nuestros comercios.
Ha de saber que tendrá en contra a todas las fábricas textiles a las que afectó.
—Me lo imagino. Siempre he sospechado que ellos buscaban la manera de replicar mi trabajo con todo y efecto para no depender de mí —responde Alexa con ironía—; incluso cuando ellos se volvieron más ricos gracias a mis creaciones. Nunca les quité nada porque nos aliamos; lo único que ellos no podían hacer era el efecto de transformación. Pero por supuesto, ellos desean tener el control de todo y sacarme a mí del mercado.
—Así son los negocios, Luna. Yo no estoy en contra de los híbridos; si me lo preguntan, sería interesante poder tener personas con tales habilidades a nuestro favor. De todas formas, la mitad de ellos nos pertenece por derecho, dado que son licántropos también.
—Habla como si fuéramos mercancía —masculla Alexa un poco incómoda con la manera en la que ese alfa se expresa.
—¡Por supuesto que no! Pero ustedes están desperdiciando un gran poder por miedo a ser descubiertos. Ya que su existencia no es ningún secreto ahora, entonces sería bueno aprovechar sus habilidades. Incluso sus hijos se volverán más valiosos para las alianzas de unión.
—En eso el alfa Loa tiene razón —secunda otro alfa—. Sé que ustedes tienen a dos híbridos más que no se han transformado; si ellos no tienen mates, entonces serían un buen partido para cualquiera de nuestros cachorros.
—Exacto —concuerda el alfa Loan—. Yo tengo una cachorra que hace unos nueve meses cumplió los dieciocho años y tuvo su transformación. Desde ese tiempo he recibido las visitas de varios pretendientes, ella ha ido a festivales y la hemos llevado a conocer a los hijos de nuestros alfas y aliados; sin embargo, parece que esa chiquilla no tiene un mate.
Él mira a Riú con una sonrisa maliciosa.
» Sé que su hijo todavía es un niño a quien todavía le quedan unos años para que tenga su lobo, pero podríamos hacer alianza. ¿Se imagina tener unos nietos híbridos? Serían mi orgullo y mi mejor linaje.
—Amigos, creo que nos hemos desviado del tema principal —interviene Tron, antes de que Riú y Alexa explayen su descontento contra esos alfas aprovechados. No necesitan más enemigos, sino aliados; por lo tanto, prefiere interrumpir el parloteo de ese alfa antes de que la reunión termine en contienda.
—El alfa Tron tiene razón —secunda Garthor, Gamma de la manada Zafiro y líder de los demás Gammas de todo ese reinado que pertenece al rey alfa Kal—. Debemos enfocarnos en nuestro objetivo. Ya después de que lo logremos podrán hablar sobre negocios y alianzas de unión.
—Gracias, Gamma —responde Tron y continúa exponiendo su petición y posibles planes.
***
Dylan embiste a Legna con movimientos sensuales e intensos que la llevan al borde de la locura. Ella aprieta las sábanas con sus puños mientras él la ataca con sus estocadas, muerde, lame y succiona sus pezones.
—Ay, ¡cómo extrañé esto! —exclama antes de caer en un abismo de placer que la deja fuera de sí por unos segundos. Con el corazón acelerado y la respiración sofocada, ella le da una palmada en las nalgas a Dylan, quien todavía disfruta en medio de sus piernas.
Él grita una palabra descompuesta debido al frenesí del goce, a lo que ella ríe, y gime de una manera que le pone los vellos de punta a Legna porque le encanta escuchar cómo él disfruta de la intimidad. Pronto Legna siente la calidez de su semilla en su interior y le masajea la espalda cuando el rostro de Dylan busca descanso entre sus pechos.
—Estas son mis almohadas favoritas —bromea él y deja un beso casto en cada una.
Legna ríe mientras intenta recuperar el ritmo regular de su respiración.
—Mi belabé, cada día que pasa te superas. Creo que me estás convirtiendo en una adicta al apareamiento. Por cierto, estoy muriendo de hambre. ¿Crees que tu mamá y el demonio de mi hermana terminaron con el pastel?
—No lo sé, pero creo que ya está oliendo. —Él la mira con diversión—. Hoy comiste más que cualquier día, por lo que creí que no te daría hambre por el resto de la tarde.
—Consumí mucha energía ayer y prácticamente no he dormido nada, así que es normal que esté hambrienta.
—Eso me recuerda que debemos tomarnos una siesta real, lobita.
—Sí, después de comer pastel.
Legna se tira de la cama y se dirige al baño, seguida por un travieso Dylan que le da palmadas en las nalgas y le hace cosquillas hasta que entran a la ducha. Allí, ellos se bañan uno al otro y juegan como dos niños pequeños.
Cuando terminan, se dirigen a la cocina donde encuentran a Otsana observando a Alexandra con una admiración casi reverente, quien está cortando frutas para la decoración del pastel.
La verdad es que la luna está considerando tener otro hijo porque le hace falta cuidar a alguien pequeño y dependiente de sus mimos.
Mientras tanto, en un campo al este de la manada, Leandro y Miha corren en su forma de lobos. Pronto llegan a un territorio cercado donde varios trabajadores hacen su labor, es cuando Leandro le hace seña a Miha para que se transformen de nuevo a su forma humana.
—¿De quién es esta hacienda? —pregunta ella curiosa.
—Nuestra —responde sin más con una gran sonrisa.
Miha lo mira incrédula por unos segundos, luego turna la mirada entre él y los portones varias veces, hasta que se tapa la boca y abre mucho los ojos.
—¿Hablas en serio? —inquiere ella sin poder creer lo que acaba de escuchar—. ¿Esta...?
Leandro le agarra el rostro con las dos manos y la besa en la frente.
—Este es nuestro hogar. Por fin podré reclamarte y marcarte, mi hermosa mate. —Leandro la besa en la boca.
Miha se rinde a ese dulce beso que le parece sublime y tan esperado, ya que muy pocas veces pueden tener ese tipo de cercanía.
—Esto es tan maravilloso que me parece irreal. ¿De verdad vamos a unirnos? —Los ojos mieles se llenan de lágrimas de felicidad y dicha. De repente, ella lo mira con el ceño fruncido—. ¡Oye! ¿Por qué no me dijiste antes? Incluso me quejé de que no me hayas reclamado.
—Es que era una sorpresa. —Él ríe divertido.
Miha lo contempla fascinada con la manera en que su risa le ilumina el rostro. Escucharlo reír es la música más maravillosa para ella.
—Te amo tanto —confiesa con la voz temblorosa.
—Yo también te amo, mi hermosa mate. —Él la abraza y le besa la coronilla de la cabeza. Dos lágrimas resbalan por su mejilla debido a la felicidad que siente. Había esperado tanto por ese momento que le parece estar viviendo su más anhelada fantasía.
***
Alexa recorre los alrededores de la manada de Rayo dorado para asegurarse de que no quede rastro de la plaga. Tras recorrer varios territorios, solo encontró huevos y pocos bichos adultos en unas tierras abandonadas por sus habitantes, quienes al parecer eran los lobos ratas. Ella quema todo el lugar hasta deshacerse de los bichos y los huevos, pero desea seguir inspeccionando las manadas aledañas.
Un silbido resuena en sus oídos y su corazón late con ímpetu al reconocer ese llamado. Es una alerta zolleb de congregación.
Alexa se apresura a regresar a Rayo dorado y entra a la oficina de Tron exaltada.
—Hola, mi cría.
Las lágrimas le cubren los ojos cuando escucha esa voz tan familiar.
—¿Papá? —musita desconcertada y aliviada a la vez—. Por fin regresaste. —Ella corre hacia él y se refugia en sus brazos.

