🔒 Desbloqueando capítulo…
Haz clic en el botón para desbloquear
Ryan regresa a Fuerza de bronce con una sensación de vacío extraña. Es como si muy en el fondo sintiera que no debió dejar ir a aquella niña a su manada, pero ¿por qué? No tiene sentido esa preocupación que le quema el pecho.
—Necesito un baño, comer y dormir —masculla para sí cuando se ve frente a su casa—. Esa chiquilla estará bien, ella es muy valiente y fuerte. —Suspira.
Tras un baño reparador, Ryan es servido en el comedor donde devora toda la comida que se le pone en la mesa, acto seguido, se va a su habitación y se lava los dientes, luego se tira en la cama y sonríe satisfecho.
—Sabía que no tenías nada que ver en ese asunto entre Dylan y Legna, hermosa Clara. Tú no eres ese tipo de mujer. —Sus ojos brillan al recordar las facciones delicadas de la chica, su cabello rubio y largo, sus labios delgados y rosas, y esos hermosos ojos parecidos al cielo en verano. Ella es tan hermosa, tierna y elegante que se la imagina como a un delicioso postre del que nunca se cansaría.
Ryan vuelve a suspirar.
—Tú no has encontrado a tu mate. ¿Y si soy yo? ¿Lo habrás sentido y no le entiendes? Quizás estabas cegada por el encanto de Dylan y por eso nunca lo notaste. Estoy ansioso por tener mi transformación y que mi lobo grite que eres mi compañera. Sería el hombre más feliz del mundo, bella Clara. Me encantas tanto...
Con la fantasía de los labios de la rubia sobre los suyos, Ryan se queda dormido.
***
Tron se reúne con Raj, Riú y Arel en Rayo dorado. Ellos empiezan a reportar a todas las comunidades y manadas que le deben favores o son sus aliadas, en caso de que necesiten luchar contra el consejo y su propia gente.
Riú es el más afectado y está dispuesto a renunciar a todo por su familia. Tron aprecia a su amigo, pero más lo hace por Dylan, puesto que sabe que él sufriría mucho si lo separan de su mate, también que, al igual que el alfa mestizo, estaría dispuesto a dejarlo todo por ella. En cuanto a Arel, para él Riú es como un hermano y su lealtad hacia él está por encima de su estatus en la manada.
Por su parte, Raj no tiene mucho que perder, puesto que su compañera murió años atrás y su único hijo es un guerrero que está dispuesto a colaborarle a Tron. Para él la causa de los híbridos es de suma importancia, ya que sus habilidades y presencia en tierra licántropa es de mucho beneficio.
—La manada Zafiro tiene un guerrero muy poderoso e influyente —informa Tron, después de haber revisado su lista. Todos lo miran de inmediato.
—He escuchado acerca de él. Hacen unos años fue formalizado por el reinado de la región verde como el Gamma de gammas, lo que significa que todos los gammas de las manadas de la región verde deben someterse a él —añade Arel.
Riú asiente porque también lo conoce.
—Es un joven honesto y de buena reputación, si logramos obtener su apoyo, toda esa región se pondrá de nuestro lado —razona el mestizo.
—Él me debe un favor —dice Tron con una sonrisa maliciosa—. Y creo que es hora de cobrármelo.
Los demás sonríen satisfechos y la esperanza brota y aliviana el ambiente.
***
Los rayos del sol se cuelan por las ventanas y hacen que Legna murmure incoherencias y empiece a patear a Dylan, quien se cae de la cama.
—¡Oye, loca! —profiere él enojado—. ¿Qué diablos te pasa?
Legna se incorpora y se frota los ojos, luego bosteza y mira a Dylan molesta.
—¿Por qué haces tanto escándalo? ¡No me dejas dormir!
—¡Me tiraste de la cama! —Él camina hacia el baño bajo la atenta mirada de su mate, quien se saborea los labios mientras le observa el trasero.
—¡Espérame! —Legna se tira de la cama y corre tras él. No bien Dylan abre la ducha cuando ya ella se le ha lanzado encima, besándolo y acariciándolo desesperada.
Dylan la olfatea y su boca saliva de más.
—Celo... —balbucea él—. Debemos cuidarnos o podríamos tener un cachorro... —Legna lo interrumpe con un beso muy apasionado y demandante.
Dylan la carga y la pega de la pared y, sin ninguna delicadeza o aviso, la penetra y la embiste contra la superficie de mármol con movimientos bruscos y desesperados. El olor que ella desprende lo entra en un trance de salvajismo donde es controlado por su parte más irracional.
Legna grita del placer y la necesidad de obtener más de su compañero. Está tan excitada que siente que se volverá loca.
—¡Más, mi belabé! ¡Más duro, por favor!
Las exigencias de la chica lo enloquecen e incitan a ser más brusco y rápido. Tiene que poner de todo eso empeño para no correrse antes que ella. Legna lo muerde y araña con tal ímpetu, que la sangre de Dylan se mezcla con las gotas de agua que sale del grifo, mas sus heridas superficiales se curan de inmediato.
Un aullido de parte de la pelirroja le informa a Dylan que ella ha llegado al clímax, así que él se deja envolver por el placer que estalla en todo su ser y gruñe por la exquisitez de aquel orgasmo.
—Legna, eres increíble... —murmura agitado sobre el cuello de la chica. El aliento caliente contrasta con las gotas a temperatura ambiente de la ducha, lo que provoca un estremecimiento en Legna y que su apetito vuelva a despertar.
—Necesito más... —ruega.
Dylan ríe sobre su piel y empieza a bañarla.
—Necesitaré unos minutos, preciosa; sin embargo, te iré complaciendo con mi boca porque sé lo insaciable que te vuelves cuando estás en celo.
Tras lavarla, Dylan la saca de la ducha y la tira en la cama, luego la seca con delicadeza y le abre las piernas. A continuación, disfruta de su intimidad con un hambre que lleva a Legna a caer en un segundo orgasmo.
Dylan y Legna no salen de la casa en todo el día, ya que el estado de ella requiere de la compañía de su mate. Además, él no quiere que otro lobo se excite con el aroma de ella. Tan solo imaginarlo le provoca náuseas.
De esa manera, ellos pasan tres días en casa y solo salen al río para refrescarse y ejercitar a sus lobos.
—Papá dice que necesita hablar con nosotros —le informa Legna al revisar el pequeño robot que Dylan le regaló en su cumpleaños.
—El mío también. Hoy vendrá Loretta a limpiar, creo que es buen momento para ir a verlos. Así evito que despedaces a nuestra empleada.
Legna entorna los ojos.
—No tengo razones para hacerlo, ¿o sí? —Ella lo mira amenazante.
—Sabes que no. —Dylan se sirve café y se sienta en el comedor. Por su parte, Legna coge pan, queso y lechuga para prepararse un emparedado.
—¿Quieres uno? —le pregunta a Dylan.
—Comeré de la avena que hiciste anoche. —Él se levanta de la silla, pone la taza en el lavaplatos y abre la nevera, acto seguido, saca un recipiente grande con avena, busca una cuchara y se sienta a comer.
—¿Te tragarás todo eso? —Legna apunta en dirección al recipiente que reposa frente a Dylan.
—Necesito recuperar energía. —Él se mete la cuchara en la boca y se traga el contenido—. Tu celo me dejó sin fuerzas. Acabaste conmigo en estos tres días, lobita cachonda.
—Para algo eres mi pareja, ¿no? Date prisa, papá me insistió en que debíamos visitarlo lo antes posible. —Ella le da un manotazo en la cabeza y se va para la habitación a cambiarse.
—Más sádica y no nace... —masculla Dylan entre dientes.
Mientras tanto, en la manada Luna de hierro...
La mujer de cabellera oscura y cuerpo delgado bosteza aburrida. Está harta de coquetearle a ese estúpido alfa sin obtener ningún resultado.
—¿Cuándo podré acceder a la privacidad de tu casa, querido alfa? —Ella finge una sonrisa coqueta que sonroja al aludido.
—Eres muy atrevida, cachorrita. ¿Para eso viniste junto a Titán? ¿Para seducir al alfa? Mi luna me mata si la llego a traicionar, en especial si lo hago en nuestra propia casa.
Azucena resiste las ganas de entornar los ojos, en su lugar, forma un mohín berrinchudo.
—Esta noche estaré merodeando en el campamento de guerreros. ¿Vendrás a mí?
—Debo ir allí de todas formas, supongo que no estaría mal que conversemos un rato bajo la luz de la luna. Pero ¿qué hará una hermosa jovencita en aquel lugar tan aburrido?
La chica finge una risa nerviosa.
—Debo acompañar a Titán. El será llevado allí para que echar un vistazo al estado de las construcciones. Creo que les hará un diseño único a sus edificaciones.
—Sí, le pedí eso. Me parece genial. Entonces, espero verla por allá.
Azucena sale de la oficina del alfa con una sonrisa airosa.
—¿Qué te traes? —la intercepta Titán cuando ella sale del edificio.
—Ya lo sabrás. He estado débil en estos días porque mis poderes han sido neutralizados, pero con el contacto de la naturaleza y la luna podré usarlos. Hoy mataré dos pájaros de un tiro y podré regresar por Dylan. Me preocupa que me haya sucedido ese evento extraño. Temo que se deba a que él se haya reconciliado con esa mocosa.
—¿De qué poderes hablas, Kyra?
—¿Cómo crees que he logrado mis objetivos últimamente? Eres tan ingenuo. Mejor llévame al campamento de guerreros porque necesito estar lista para esta noche.
A caballo, ellos se transportan por las calles de la manada. Azucena observa cada detalle con nostalgia y los recuerdos de su adolescencia se muestran claros en su mente.
Recuerda a Tron siendo un niño travieso, quien luego se convirtió en un joven atractivo y fuerte. Ella no debía desearlo, pero él era todo lo que ella esperaba en un hombre después de haber perdido al amor de su vida.
Un suspiro deja sus labios a medida en que se adentra al campo cercano al campamento de guerreros, ese que una vez fue el lugar donde los esclavos omegas de Rayo dorado solían trabajar y habitar. ¿Habrá sido en ese sitio donde Tron conoció a la esclava mugrosa por primera vez? ¿La reclamó al instante o le tomó tiempo aceptar su lazo con ella?
Una sensación de repudio le revuelve el estómago. Todavía no supera que él la haya escogido a ella, que se atreviera a traicionar a su propia sangre y manada por una esclava sin valor.
«Ahora yo me robaré a tu hijo y tomaré de vuelta la manada que nos fue quitada», piensa mientras se acerca a su destino.


