33. ZHL: El beso de la traición

La fiesta se extiende hasta la noche en la manada Fuerza de bronce, pero sin la presencia de los convidados ni de sus familias, ya que éstos se han dirigido a la manada Rayo dorado para continuar la celebración allí.
Clara y su familia decidieron no seguirlos hasta allÔ; la primera porque le duele ver al amor de su vida celebrar su unión con otra mujer, y el resto de ellos por consideración a la rubia.
Esa noche, Clara se encierra en su habitación a llorar y a preguntarse cómo sería su vida en ese momento, si ella y Dylan hubiesen sido mates.
Entretanto, en la manada de Tron la mĆŗsica tĆ­pica resuena en la plaza principal de la ciudad. Es una mezcla del folklore de Luna de hierro y de Rayo dorado, ya que el alfa y sus hombres han mantenido sus costumbres, al igual que sus miembros, trayendo como resultado una mezcla de las dos culturas.
—TĆŗ bailas de todo, mi loba intrĆ©pida —le susurra Dylan a Legna en el oĆ­do, provocando que los vellos de la pelirroja se ericen gracias a que el aliento cĆ”lido le roza la piel sensible.
—Amo la mĆŗsica y la alegrĆ­a que infunde. Las melodĆ­as son como el viento: Aunque no lo ves, lo puedes sentir.
—En este caso, oĆ­r. —Dylan la corrige.
—TambiĆ©n se siente, aquĆ­. —Ella se pone la mano en el pecho, acción que hace sonreĆ­r a Dylan porque su pelirroja tiene razón.
—¿Y puedes sentir lo mucho que te amo? —Él roza sus narices sin dejar de bailar.
—En cada poro de mi piel. Yo tambiĆ©n te amo, mi belabĆ©.
—¿Tu quĆ©?
Legna rĆ­e.
—Mi abuelo me enseñó que asĆ­ se les dice a las parejas destinadas de los zollebs. No es algo que se escuche muy a menudo entre nosotros, asĆ­ que debes sentirte privilegiado.
—CrĆ©eme que lo estoy. Tengo a la mujer mĆ”s hermosa, poderosa e inteligente junto a mĆ­, ĀæquĆ© mĆ”s puedo pedir?
Legna se sonroja y oculta su rostro en el pecho de Dylan.
—Yo soy la afortunada. Eres el lobo mĆ”s apuesto y fuerte que conozco. Aparte, eres un genio. Ya quiero irme a casa y… —Ella no termina la frase, pero frota su mano contra la entrepierna de Dylan.
—Diablos, Legna, vas a provocar que mande la fiesta a la borda…
Ella suelta una risita cómplice.
Su momento travieso es interrumpido por Tron, quien se lleva a Dylan para platicar con algunos jefes de la manada.
«Trata de escapar de ellos y encuéntrame en el parque», le propone Legna por medio del vínculo, al tiempo en que su mirada se posa en el cúmulo de Ôrboles que rodean la plaza, donde empieza un parque que conecta con el bosque.
«Espérame allí, mi loba traviesa», le contesta él, antes de guiñarle un ojo.
Con una sonrisa juguetona, Legna se dirige a donde se encuentran Miha, Otsana y Alexa y conversa unos minutos con ellas, con la única intención de disimular su escape.
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La música protagoniza la celebración que parece que se extenderÔ hasta el próximo día. Todavía el alfa Tron no ha dado el discurso que corresponde a sus miembros, así como lo hizo el alfa Riú en la mañana.
Otsana le recuerda a su esposo que debería hacer la parte ceremonial, entonces él deja de beber con sus amigos y le da un asentimiento al alfa Riú, para indicarle que es momento de subir a tarima con su familia y declarar por segunda vez su alianza; sólo que ahora lo harÔn a los miembros de la manada Rayo dorado.
—¿Dónde estĆ” Legna? —inquiere Ryan, quien ha sido el primero en notar su ausencia.
—Dylan tampoco estĆ” —anuncia Otsana. Ella entorna los ojos al imaginarse la razón que motivó a la pareja huir del gentĆ­o.
—Dylan no pudo haberse ido sin antes hacer la ceremonia —profiere Tron ofendido porque adivina el pensamiento de su esposa.
—Ninguno estĆ”… —Miha deja de hablar cuando visualiza a la pelirroja, entonces la mirada de ambas familias se enfoca en ella.
—¿QuĆ©? —cuestiona Legna ante el escrutinio repentino del grupo—. ĀæHan visto a Dylan? El idiota ese me dejó esperĆ”ndolo en el parque y ahora no aparece.
—¿QuĆ© iban a hacer en el parque? —indaga RiĆŗ, pero la expresión juguetona de Tron le da la respuesta, a lo que Ć©l cruje los dientes, molesto.
—Oigan, mejor busquemos a Dylan —interviene Alexa, antes de que ellos empiecen a especular, acción que Legna agradece en su interior.
Ambas familias se dividen para buscarlo. Tron tiene que tranquilizar a Otsana porque ella empieza a preocuparse, puesto que es muy extraƱo que Dylan haya desaparecido de esa manera.
—Tengo un mal presentimiento —declara Legna, quien se encuentra acompaƱada por Miha.
—Tranquila, de seguro Dyl estĆ” en un lugar solitario, tomĆ”ndose un respiro. Sabes bien que a Ć©l no le gusta estar rodeado de tantas personas y que las fiestas lo abruman. Tu pareja es un adefesio raro —se mofa para que su amiga se relaje, aunque ella se encuentra un poco angustiada tambiĆ©n.
—Quedamos en encontrarnos en el parque y Ć©l nunca llegó, Miha. ĀæNo te parece extraƱo?
Miha se muerde el labio inferior y se abraza a sĆ­ misma.
—QuizĆ”s fue al otro extremo del parque, creyendo que estarĆ­as allĆ­…
—Me hubiera rastreado, Miha. Siento algo feo en el pecho… —De repente, Legna se queja del dolor—. Me duele… —Las lĆ”grimas se acumulan en sus ojos ambarinos—. Dylan estĆ” en peligro, puedo sentirlo…
—¿Puedes olerlo? Ustedes estĆ”n marcados, por lo que tĆŗ estĆ”s mĆ”s sensible a su aroma. ĀæY si abres vĆ­nculo con Ć©l? —La voz de Miha suena mortificada.
—Me bloqueó… No lo entiendo, Āæpor quĆ© Dylan se ha ocultado de mĆ­? —Legna siente un mareo.
—AquĆ­ estĆ”s. —Ella se gira para encarar a TitĆ”n, quien la observa con una sonrisa socarrona.
—¿TambiĆ©n viniste a esta celebración? —escupe incómoda. Ya le habĆ­a molestado verlo en la manada de su padre, pero decantó en ignorar su presencia; sin embargo, que Ć©l se haya atrevido a ir a la manada que es hogar de Dylan, despuĆ©s de la riƱa que tuvieron, le parece muy descarado de su parte.
—Tu tono me dice que no te agrada verme aquĆ­.
—Pues esta es la manada de Dylan, asĆ­ que me parece extraƱo que hayas venido. ĀæAcaso no tienes vergüenza? —Legna se pone la mano en el pecho debido al dolor que la vuelve a atacar.
—¿EstĆ”s bien? —inquiere TitĆ”n, preocupado.
—SĆ­…
—Legna, dejemos de perder el tiempo y vamos por Dylan —interviene Miha con voz trĆ©mula. Teme mucho que algo malo le estĆ© sucediendo a su hermano, por lo que le urge saber su paradero.
—¿Lo estĆ”n buscando? Lo vi hace un rato —les informa TitĆ”n, ganando la entera atención de ambas chicas—. No sĆ© cómo te tomarĆ”s lo que te dirĆ©, pero yo lo vi agarrado de manos con una cachorra rubia. Se dirigieron a la carretera que conduce hacia el bosque.
—No te creo, Āæpor quĆ© mientes? —lo confronta Legna enojada—. ĀæTe vas a aprovechar de la situación para calumniarlo?
—¿De quĆ© hablas, preciosa? Yo sólo te he dicho lo que vi, tampoco lo estoy acusando de nada. Pero si no me crees, Āæpor quĆ© no vas a buscarlo allĆ­ y te cercioras tĆŗ misma de que digo la verdad? De todas formas, Ć©l es tu mate, asĆ­ que rastrearlo no te serĆ” dificultoso. ĀæPara quĆ© me voy a inventar esa tonterĆ­a?
—Porque estĆ”s atento a cualquier chance que se presente para hacerlo quedar mal. Ni siquiera entiendo por quĆ© lo odias.
—Te equivocas. Quien me odia es Ć©l a mĆ­, Āæacaso olvidaste que me atacó sin ningĆŗn motivo? Pero a mĆ­ no me importa si me crees o no, ese es asunto de ustedes. Aunque me parece que esa rubia y Ć©l se entienden muy bien…
Legna aprieta los puƱos y lo mira con odio.
—Vete de aquĆ­ porque no eres bienvenido. —Ella se da la vuelta y se aleja de Ć©l.
—¿Crees que Dylan estĆ© con Clara? QuizĆ”s ella vino a… —Miha no termina porque es interrumpida por su cuƱada:
—No. Dylan no me dejarĆ­a plantada para verse con ella. —Las lĆ”grimas brotan y sus mejillas se tornan rojas—. Ɖl sabe que eso me harĆ­a daƱo…
—Tal vez sólo evita que pases un mal rato y por eso… —Miha juega con sus manos y mira al suelo—. Puede que ella haya venido a hacerlo cambiar de opinión y Ć©l estĆ© convenciĆ©ndola de que regrese a su manada… No creas nada malo…
—”Ya basta, Miha! —Legna estalla airada—. ĀæPor quĆ© le crees al estĆŗpido de TitĆ”n? Ɖl estÔ… —El llanto le quiebra el habla.
—No le creo, pero tĆŗ sĆ­. EstĆ”s llorando…
—”No lo estoy! —Ella se pone las manos en el rostro y trata de controlarse—. Es sólo que me siento horrible aquĆ­… —Se pone la mano en el pecho—. TitĆ”n no conoce a Clara, asĆ­ que no tendrĆ­a sentido que mintiera. ĀæQuĆ© otra rubia podrĆ­a ser? AdemĆ”s, siento esta sensación tan horrible… Tengo miedo…
Miha la abraza. Ama a su hermano, pero si de verdad se ha atrevido a causarle daƱo a Legna, no lo perdonarƔ nunca.
—No te adelantes a los acontecimientos, Leg. ĀæPor quĆ© no vamos allĆ­ a buscarlo? VerĆ”s que todo ha sido un malentendido.
Legna niega con movimientos bruscos de cabeza. Se siente aterrorizada de lo que pueda encontrar y no estĆ” lista para enfrentarse a tal dolor.
—Regresemos con los demĆ”s, por favor —ruega entre llantos. Sus manos tiemblan y el corazón le late frenĆ©tico. Todo su interior es un caos y sus emociones se contradicen—. ĀæSabes quĆ©?, mejor vamos a buscarlo… —cambia de opinión.
Ella se limpia las lƔgrimas y toma el camino que la aleja de la fiesta, seguida por Miha. Al entrar al bosque, el olor de Dylan llena sus fosas nasales, pero hay un aroma extraƱo que se mezcla con el de su mate y que hace gruƱir a su loba.
No lo entiende. ¿Por qué hasta ahora puede percibir su perfume?
La marca en el cuello le empieza a doler y, con ello, una sensación de ira la quema por dentro. Siente que su piel es aguijonada por cientos de agujas y que su corazón se parte en mil pedazos, entonces entiende ese sufrimiento cuando vislumbra a Dylan.
—”No! —grita. Su negación resuena en todo el bosque en un alarido que se escucha con rabia, pero tambiĆ©n con mucho dolor.
Dylan deja de besar a quien parece ser Clara y observa a Legna confundido, luego vuelve a mirar a la rubia frente a Ʃl y su rostro se pone pƔlido.
Legna, sin embargo, observa el torso desnudo de su mate, que se encuentra araƱado y rojizo. TambiƩn repara en que la rubia no tiene su ropa puesta y que sus pechos se encuentran expuestos a Ʃl, quien los acariciaba mientras se estuvieron besando.
El asco, la humillación y los celos se mezclan con el sentimiento de desamparo que aquella traición le provoca, al tiempo en que su loba lucha por salir y atacar a la intrusa que disfruta de las delicias de su mate.
—¿Cómo pudiste? —le reclama Miha, rompiendo el silencio tenso que se ha instalado entre los cuatro. Sus ojos mieles se llenan de lĆ”grimas y su semblante denota indignación, vergüenza y decepción.
Legna, en cambio, sonrƭe con amargura y los mira con odio. Su loba toma el control de manera inesperada, por lo que su ropa estalla en pedacitos. La loba blanca le gruƱe a la mujer rubia y observa a Dylan con tristeza; no obstante, contrario a lo que se espera, en vez de atacarlos, ella le pasa por el lado y corre bosque adentro.
—”Legna! —Miha se convierte en loba y se va tras ella; mientras que Dylan todavĆ­a estĆ” inmerso en sĆ­ mismo, desorientado e inerte en el mismo lugar donde lo descubrió su mate.
Mientras tanto, en el parque, Ryan camina junto a Alexandra en busca de Dylan como el resto de los demƔs, quienes ignoran lo sucedido.
—¿Crees que algo malo le pasó a mi bello Dyl? —inquiere la niƱa con ojitos llorosos. Ryan entorna la mirada y la mira con desaprobación.
—Deja de referirte asĆ­ de la pareja de nuestra hermana. Respeta… —masculla molesto.
—Él puede ser de ella ahora, pero cuando yo me convierta en loba serĆ” mĆ­o. Yo sólo se lo estoy prestando. —Alexandra le saca la lengua.
—¿QuĆ© estupideces dices? No sĆ© ni por quĆ© pierdo mi tiempo con una mocosa egoĆ­sta como tĆŗ. PapĆ” deberĆ­a castigarte por hablar tantas sandeces y no mimarte tanto. Es de mal gusto que acoses a tu cuƱado y digas esas tonterĆ­as.
—No lo acoso, idiota metiche. —Alexandra empieza a quejarse, pero Ryan la ignora y mira en dirección a un Ć”rbol enorme que se encuentra en las penumbras del parque, donde la luz de los faroles no llega—. ĀæQuiĆ©n anda ahĆ­? —interpela, al percibir la presencia de alguien.
Alexandra deja de hablar y lo mira con temor.
—¿A dónde vas? —cuestiona asustada cuando ve que su hermano camina en dirección al cĆŗmulo de Ć”rboles y se aleja de la zona de concreto—. Ā”No me dejes aquĆ­ sola!
—Ssssh… —sisea Ć©l, con su dedo Ć­ndice sobre los labios.
Alexandra se cruza de brazos y lo mira atento desde la calle, pero no se atreve a ir tras Ʃl.
Ryan se pierde en el cúmulo de Ôrboles, atraído por el olor extraño que percibe.
—¿QuiĆ©n eres tĆŗ y quĆ© haces aquĆ­ escondida? —pregunta el chico, al descubrir a una niƱa de unos doce aƱos, oculta entre los arbustos.
Pese a la oscuridad y que Ć©l aĆŗn no posee sus habilidades de lobo, puede apreciar el rostro de la chica, quien luce muy asustada. Ɖl se pierde en el brillo exótico de sus ojos dorados y podrĆ­a jurar que nunca antes habĆ­a visto una mirada tan hermosa y peculiar; sin embargo, hay algo en la niƱa que lo pone alerta.
Ā» ĀæQuiĆ©n te hizo daƱo? ĀæEres de esta manada? —inquiere, al descubrir las heridas de golpes recientes y la sangre en su nariz y labios.
Ella no responde, en su lugar, se levanta y sale corriendo.
—”Oye, espera! —grita Ć©l—. Ā”No huyas! Ā”No te harĆ© daƱo!
Sus palabras hacen eco a su alrededor como si las dijera a la nada, ya que la chica no les presta atención y se pierde entre las penumbras del bosque.
—¿QuiĆ©n eres? —pregunta para sĆ­ mismo—. ĀæQuĆ© hacĆ­as aquĆ­ sola?
Con la intriga en el pecho y la imagen de esos ojos dorados en la mente, Ryan regresa junto a su hermana y continúa buscando a su cuñado. Antes de que se arme un alboroto en la fiesta por la ausencia del convidado, Tron lo encuentra solo en la entrada del bosque e incapaz de explicar por qué se alejó sin avisar ni qué hacía allí semi desnudo.
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La fiesta es cancelada por Tron y cada cual regresa a su casa, menos RiĆŗ y su familia, quienes son hospedado por el alfa Tron.
—¿Dónde diablos estĆ” mi cachorra? —le reclama el mestizo a un confundido Dylan, quien apenas es capaz de articular una frase.
—Yo… —Él hace una pausa, como si tratara de entender la pregunta que se le ha hecho—. Legna… Ella… —Se vuelve a quedar pensativo por unos segundos, antes de hablar otra vez—: Legna, Miha… Ellas estaban enojadas… No lo entiendo, yo estaba con Legna, pero luego ella me reclamaba junto a Miha…
Dylan se aprieta las sienes porque la cabeza le empieza a doler.
—Esto no es normal, Dylan no es capaz de decir lo que sucedió. ĀæA dónde diablos fueron esas niƱas? —profiere Tron alterado. Por alguna razón, la condición de su hijo se le hace familiar, asimismo, provocan que broten recuerdos que Ć©l ha mantenido ocultos en lo mĆ”s profundo de su subconsciente y que todavĆ­a le afectan.
—¿D-Dónde estĆ” Legna? —pregunta Dylan, como si volviera en sĆ­.
—Ella te estaba buscando junto a Miha… —responde Otsana, al borde de los nervios—. ĀæLas viste o no? —Las lĆ”grimas se acumulan en sus ojos marrones.
Dylan se queda pensativo, entonces algunos retazos de recuerdos llegan a Ʃl como imƔgenes borrosas.
—Legna y yo quedamos en encontrarnos en el parque; sin embargo, ella vino a mĆ­ y decidió que fuĆ©ramos a la entrada del bosque…
—¿Para quĆ©? —inquiere Ryan, pero Dylan se sonrojan y empieza a balbucear. No es necesario que su cuƱado aƱada una explicación porque su reacción es muy obvia—. Creo que ya entiendo. Ā”QuĆ© asco! ĀæAcaso no tienen una casa a dónde ir a hacer sus cochinadas?
—¿PodrĆ­as callarte? —lo reprende RiĆŗ mientras cruje los dientes. En ese momento, lo Ćŗnico que le interesa es saber el paradero de su hija, por lo que se siente irritable. Alexa, notando su malestar, le acaricia los hombros para que su mate se calme.
—¿QuĆ© sucedió luego? —Tron retoma el tema principal, aunque en su cabeza tiene un lĆ­o. Si Legna estuvo con Dylan todo ese tiempo, Āæpor quĆ© lo buscaba? Ese comportamiento se le hace ilógico.
—Nada… —Dylan se vuelve a sonrojar—. Nosotros… —Se relame los labios con vergüenza.
—Bien, ahórrate los detalles… —masculla Ryan entre dientes, y con los ojos a puntos de estallar por los celos.
—En realidad necesitamos los malditos detalles para saber quĆ© pasó. —Tron pierde la poca cordura que le quedaba.
—Tenemos que calmarnos o no llegaremos a ninguna conclusión —interviene Alexa—. Dylan estĆ” muy abrumado y ustedes no lo ayudan con sus estupideces.
—¿D-Dónde estĆ”n Legna y Miha? Ellas se fueron enojadas sin ninguna razón… —Dylan se agarra la cabeza como si esta le fuera a estallar—. Siento tristeza y decepción, Āæpor quĆ© Legna me transmite esto? ĀæQuĆ© sucedió?
Todos se miran intrigados, puesto que no tienen una respuesta qué darle, por el contrario, buscan encontrar una explicación de parte de él.
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Legna observa el firmamento mientras permite que las lƔgrimas le mojen las mejillas con libertad y sin molestarse en limpiarlas. Tampoco repara en su desnudez.
—Deben hablar, estoy segura de que Dylan tiene una explicación…
La carcajada de Legna la interrumpe, haciƩndola sentir como una tonta.
—No defiendas al idiota de tu hermano. TĆŗ misma lo viste, Ć©l no puede superar a Clara. Ā”Es que tengo unas ganas enormes de acabar con esa maldita intrusa con mis propias manos! Ā”Y a Dylan le quiero cortar el pene! —Legna aprieta los puƱos del coraje.
—No lo entiendo, Clara no vino a la fiesta. SĆ© que ella estĆ” enamorada de Dylan, pero no la creo capaz de hacer algo como eso. Menos Dyl; Ć©l de verdad te ama…
—”Ya basta! —Legna la detiene. De sus ojos emanan lĆ”grimas que denotan mucho dolor—. No quiero escuchar nada acerca de esos dos traidores. Vete, necesito estar sola.
—Pero Leg…
—”Necesito estar sola! —profiere irritable, interrumpiendo la rĆ©plica de su amiga.
—No te dejarĆ© aquĆ­…
—Dile a Dylan que no se moleste en buscarme, sino todo lo contrario, que se quede con Clara —espeta ella, antes de desaparecer delante de Miha.
—¿Legna? —Ella mira a su alrededor asustada, puesto que es la primera vez que la ve transportarse de esa manera—. ĀæCómo hizo eso?
Miha se convierte en loba y regresa a la civilización a toda prisa, dispuesta a encontrar una explicación al comportamiento de su hermano.
Por otro lado, un resplandor estalla en el cielo y la temperatura empieza a subir en las manadas aledaƱas, pero este suceso pasa desapercibido.
Miha regresa a casa, tras notar que la fiesta ha sido suspendida. Ella entra con mirada curiosa y observa a los presentes con confusión.
—¿QuĆ© sucede? —inquiere, temiendo que algo peor haya acontecido.
—Eso necesitamos saber nosotros. ĀæDónde estĆ” Legna? —pregunta RiĆŗ, preocupado al no verla junto a la hija de Tron.
Miha se abraza a sƭ misma y empieza a llorar. Su comportamiento pone alerta a los presentes, quienes, en un santiamƩn, la rodean con angustia en sus rostros.
—¿Dónde estĆ” mi hija? —cuestiona Alexa, a punto de perder la cordura.
—N-No lo sĆ©… —masculla ella con voz temblorosa.
—¿Cómo que no lo sabes si se fueron juntas? —RiĆŗ se altera, pero Tron se interpone entre Ć©l y su hija.
—CĆ”lmate —le ordena. Tron mira a Miha con pesar, puesto que le afecta verla tan triste, entonces le levanta el mentón con delicadeza—. ĀæPor quĆ© lloras, princesita?
—Porque el idiota de Dylan arruinó todo. —Ella solloza con mĆ”s fuerza—. ĀæPor quĆ© Ć©l se sabotea de esa manera tan estĆŗpida? ĀæAcaso no quiere ser feliz? —Miha se refugia en el pecho de Tron, quien la cubre con sus brazos.
—¿Por quĆ© dices eso? Dylan estĆ” muy confundido y extraƱo. Temo que algo malo le haya sucedido.
—Necesito saber dónde estĆ” mi cachorra —demanda Riú—. ĀæA dónde fue Legna?
—No lo sĆ©. —Miha se separa de Tron, se limpia las lĆ”grimas y encara a los presentes—. Ella desapareció ante mis ojos, estaba muy enojada.
—¿Usó la teletransportación? —cuestiona Alexa—. Ā”QuĆ© irresponsable! ĀæAcaso ignora lo peligroso que ese derroche de energĆ­a puede ser? Espera… Āæpor quĆ© estaba enojada? ĀæSe peleó con Dylan?
Miha mira a Riú con temor, ya que es probable que él quiera atacar a su hermano cuando sepa la verdad.
—¿Dónde estĆ” Dylan? —cambia el tema mientras lo busca con la mirada.
—Descansando, Ć©l llegó fuera de sus cabales —responde Otsana—. ĀæQuĆ© sucedió entre Legna y Dylan?
Miha traga pesado y los mira con vergüenza.
—Legna y yo lo encontramos en la entrada del bosque, besĆ”ndose con Clara…
El silencio se adueƱa del lugar. De momento, la sala lujosa de la casa del alfa se torna asfixiante.
—¿De quĆ© estĆ”s hablando? —interpela Tron—. Dylan nos dijo que estuvo con Legna allĆ­.
—¿Cómo iba a estar con Legna si ella estuvo con nosotros cuando Ć©l decidió serle infiel con Clara? —suelta Miha.
Los puños de Riú se aprietan y sus dientes crujen por la ira.
—Voy a matarlo… —profiere tenso y con los ojos brillantes.
—CĆ”lmate, amor… —Alexa lo intercepta para evitar que Ć©l avance el paso—. De seguro es un malentendido.
—Por supuesto que lo es —interviene Ryan—, Clara nunca harĆ­a algo como eso. AdemĆ”s, ella ni siquiera vino a la celebración. ĀæEstĆ”s segura de que era Clara?
Miha se queda pensativa por unos segundos.
—No pude ver bien el rostro de aquella mujer, pero era muy parecida a Clara… —Hace pausa, debido a que empieza a dudar de lo que vio.
—No habĆ­a nadie cuando encontramos a Dylan. ĀæClara o, quiĆ©n sea que haya sido, se fue? —indaga Tron.
—No lo sĆ©, yo corrĆ­ tras Legna y los dejĆ© allĆ­ solos —responde Miha, un poco absorta en sus pensamientos, gracias a la confusión que le surge.
—Este asunto es muy extraƱo… —masculla Tron. Una sensación amarga le embarga el pecho, puesto que los recuerdos del pasado lo visitan sin que Ć©l pueda bloquearlos.
Riú y su familia deciden regresar a Rayo dorado cuanto antes, pero Alexa decanta en ir a la cabaña, puesto que deduce que su hija se encuentra allí. Le es difícil convencer a Riú, mas él cede cuando ella le dice que necesitan tener una conversación de mujer a mujer.
Por su parte, Tron espera a que Otsana se duerma para salir de la habitación y entrar en la de Dylan, a quien encuentra sentado en el borde de la cama con las manos en la cabeza.
—¿PapĆ”? ĀæEncontraron a Legna? ĀæYa saben por quĆ© se fue enojada? —La angustia en el rostro del muchacho le causa un dolor insoportable a Tron. Ɖl se le sienta al lado y le da una palmada de consolación sobre la pierna.
—TĆŗ y yo tenemos que hablar acerca de algunos eventos que me tienen preocupados. ĀæCrees que he olvidado el incidente del precipicio? TambiĆ©n, Āæpiensas que yo nunca notĆ© que despuĆ©s de adulto continuaste teniendo pesadillas? Otsana ha llorado mucho debido a ello, cachorro.
—No sĆ© a quĆ© va todo esto. Necesito ver a mi mate y aclarar todo este lio. No entiendo por quĆ© estoy aquĆ­ en vez de mi casa, junto a mi pareja.
Tron niega con tristeza y ojos cristalizados.
—Dylan, Legna no quiere verte porque piensa que le fuiste infiel con Clara…
—”No sĆ© por quĆ© insisten en eso! ĀæDe dónde han sacado tal estupidez, papĆ”?
—”RespĆ©tame, mocoso!
Dylan suspira y niega con gestos.
—Yo jamĆ”s engaƱarĆ­a a mi mate. Con la Ćŗnica que he estado es con ella, asĆ­ que no entiendo por quĆ© se inventan tal locura. ĀæDónde estĆ” Legna? —Dylan se levanta de la cama un poco desorbitado, asĆ­ que Tron tiene que sostenerlo para evitar que Ć©l se caiga y lo vuelve a sentar en el colchón.
—”No puedes ni ponerte de pies, con un demonio! —lo regaƱa—. El asunto con tu mate lo resolveremos luego, ahora lo que me interesa saber es quĆ© diablos estĆ” sucediendo contigo. —Tron se relame los labios y trata de tranquilizarse—. Tengo un presentimiento…
—¿TĆŗ? —Dylan niega divertido—. El alfa Tron es un hombre objetivo y que no se anda por las ramas…
—Mocoso insolente, deja de decir sandeces y escĆŗchame. —Tron exhala un largo suspiro porque para Ć©l es difĆ­cil hablar sobre su pasado, en especial si se trata de tener esa charla tan turbia con su hijo—. Cuando Otsana estaba embarazada de ti ocurrieron eventos que se salieron de mi control. Yo no sabĆ­a que ella esperaba un hijo mĆ­o, pero al mismo tiempo, tu madre pensó que yo le harĆ­a daƱo. En fin, nos pusieron una trampa…
Tron suspira otra vez y se muerde el labio inferior, puesto que revolver ese tiempo tan doloroso le es difĆ­cil y muy desagradable.
—Eso ya lo sĆ©…
—¿PodrĆ­as dejarme hablar?
Dylan entorna los ojos.
—TĆŗ mismo te callaste —refunfuƱa entre dientes.
—En fin… —gruƱe amenazante y con el brillo de la advertencia en su mirada plateada, a lo que Dylan hace silencio—. Mi hermana Azucena era una bruja, pero nadie lo sabĆ­a, mucho menos yo. En mi cabeza ella era la perfección hecha persona y una flor frĆ”gil que necesitaba de mi protección, por lo tanto, jamĆ”s me hubiera imaginado que era un ser tan malvado y poderoso. Porque la desgraciada era una bruja de alto nivel.
—¿QuĆ© tiene que ver todo esto conmigo y con Legna?
—Ella te secuestró cuando eras un bebĆ©. Yo ni siquiera te habĆ­a conocido y ya estabas en las garras de esa maldita loca. Si yo no hubiese llegado a tiempo, ella… —Las lĆ”grimas brotan de los ojos de Tron y su rostro se descompone por la tristeza y la culpa—. Por poco mueres ahogado, Dylan, y yo todavĆ­a no me perdono el que hayas estado en peligro por mi culpa.
Dylan niega con euforia y lo abraza.
—No fue tu culpa, papĆ”, sino todo lo contrario; tĆŗ me salvaste.
—Fue mi culpa porque no me di cuenta a tiempo de mi error. Me dejĆ© engaƱar y manipular por Azucena desde niƱo y, gracias a su influencia, hice mucho daƱo. Yo era un ser despreciable y malvado; en verdad, no habĆ­a mucha diferencia entre mi hermana y yo.
» No merezco esta felicidad y quizÔs por eso temo a que me sea arrebatada. He aceptado no vivir en paz, dado que me lo merezco; sin embargo, ustedes son inocentes. No es justo que paguen por mis errores.
Tron empieza a sollozar, a lo que Dylan lo aprieta con mƔs fuerza.
—Ya no te culpes por lo que no puedes cambiar. Yo sólo sĆ© que eres un buen padre, esposo y alfa. Te admiro por lo que me enseƱaste y por quiĆ©n eres ahora, no por tus errores pasados.
—Es que tĆŗ estĆ”s pagando por mis pecados, Dylan, y eso me tortura. No quiero perderte, cachorro.
—¿Por quĆ© dices eso? No entiendo por quĆ© te culpas por un malentendido entre Legna y yo.
Tron niega efusivo.
—Ver tu estado me trae recuerdos… —Él se frota los ojos con violencia, puesto que quiere deshacerse de esas lĆ”grimas molestosas.
—¿Recuerdos? —Los ojos de Dylan brillan por la curiosidad.
Tron traga pesado, ya que para él el tema de su hermana es tabú y su mÔs oscuro y desagradable recuerdo.
—Cuando Otsana escapó contigo en el vientre yo soƱaba con ella todas las noches. Esos sueƱos eran tan vĆ­vidos que lleguĆ© a pensar que eran reales. —Él se relame los labios, suspira y luego continĆŗa—: Una parte sĆ­ lo era… —Vuelve a suspirar y parpadea varias veces, para evitar que las lĆ”grimas salgan—. Yo creĆ­ que besaba y le hacĆ­a el amor a Otsana…
La cara de Dylan se transforma en una de horror, al notar que su padre contiene tanto sufrimiento y asco.
—Si no era mamĆ”, Āæcon quiĆ©n te acostabas?
Tron se frota la cara, desesperado, y de pronto siente que se asfixia.
—A-Azucena… —Dylan agranda los ojos, incrĆ©dulo—. Ella me hacĆ­a algo, me embrujaba y me hacĆ­a creer que era Otsana. No podĆ­a escapar de ella y su influencia me esclavizaba. TomĆ© malas decisiones, gracias a su maldito embrujo, y por poco pierdo lo mĆ”s valioso de mi vida: ustedes.
Dylan se queda atónito, ya que no puede concebir tal barbaridad. ¿Su propia hermana lo sedujo?
—No entiendo…
—CrĆ©eme que no te contarĆ­a esto si no fuera muy necesario. Es un secreto que prefiero que continĆŗe como tal; sin embargo, hay similitudes entre lo que me sucedió y el evento de hoy.
—¿De quĆ© hablas, papĆ”? De verdad, estoy muy confundido.
—SegĆŗn tĆŗ, estuviste con Legna todo el tiempo; no obstante, ella te estaba buscando. Mas Miha nos dijo que le fuiste infiel con Clara. Ellas te encontraron…
—”No! —lo interrumpe Dylan, ofuscado—. Ā”No sucedió tal cosa! Yo me estaba besando con mi mate… —Una sensación extraƱa lo debilita, entonces ese aroma peculiar se cuela en sus recuerdos—. Aunque… —Dylan empieza a dudar de su cordura y de lo que en realidad pasó.
—Legna estuvo con nosotros y te buscaba, Dylan. Nos dijo que ustedes habĆ­an quedado en reunirse en el parque, pero tĆŗ nunca te apareciste. Nos preocupamos mucho por ti, dado que no estabas en la fiesta.
Dylan lo mira mƔs confundido de lo que ya se encontraba.
—Legna cambió de parecer, papĆ”. Ella se me acercó y me dijo que mejor vayamos a la entrada del bosque. Yo la seguĆ­ hasta allĆ­ y… —Dylan se aprieta las sienes—. No entiendo por quĆ© se me hace tan difĆ­cil recordar…
Tron asiente con tristeza, puesto que la actitud de Dylan confirma lo que ha sospechado desde que lo encontró solo en la penumbra del bosque.
—No sĆ© cómo rayos esa maldita bruja lo estĆ” haciendo, pero de alguna manera te ha embrujado. No lo entiendo, ella murió, yo mismo me encarguĆ© de eso. ĀæCómo demonio estĆ” sucediendo esto? Debe haber alguna explicación lógica… Ā”Diablos! Necesito hablar con Liah, quizĆ”s Ć©l tenga algĆŗn conocimiento sobre este asunto.
—¿Con el abuelo de Legna? —A Dylan le tiembla la voz.
—Liah sabe información que nosotros ignoramos, Ć©l nos ha sido de gran ayuda en otras ocasiones. Necesito hablar con Ć©l, puesto que algo estĆ” sucediendo y temo por tu vida. Lo que me causa curiosidad es saber por quĆ© lo que sea que te estĆ© molestando quiere separarte de Legna. Debe haber un gran motivo.
Dylan no responde nada, dado que no estƔ en sus cabales y todo le es difƭcil de procesar. Por supuesto compara lo que le dice su padre con los eventos extraƱos que ha vivido toda su vida, pero el cansancio lo aletarga y Ʃl se queda dormido delante de Tron, quien lo ayuda a recostarse en la cama y lo arropa.
—Te prometo que te protegerĆ©, cachorro. No permitirĆ© que ni Azucena ni nadie mĆ”s te haga daƱo. Es una promesa, Dylan; papĆ” cuidarĆ” de ti.
Con esas palabras, Tron sale de la habitación y se dirige a su minibar para tomarse un trago. Sentado sobre un taburete y absorto en el trance que el alcohol le brinda, el alfa revive esos recuerdos dolorosos que había suprimido debido a la vergüenza, pero que ahora estallan en su cara para hacerlo sentir miserable.
Por otro lado, Dylan tiene pesadillas toda la noche, mientras que Legna es reconfortada por su madre en la cabaƱa.

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El hijo del alfa y la hĆ­brida

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