DespuĆ©s de que Legna y Dylan discuten de nuevo por otra tonterĆa, todos ellos se van a nadar al rĆo. Los mellizos hacen piruetas en el agua para impresionar a Legna, quien estĆ” pendiente de su hermano.
El niƱo sale del rĆo y se pone a jugar con los insectos de la grama que rodea la orilla, entonces Legna se relaja y decide divertirse un rato en el agua.
Ella vislumbra a Dylan haciendo acrobacias frente a Clara con la intención de impresionarla, entonces entorna los ojos y hace una mueca de disgusto.
«”Hombres! Son todos unos ridĆculosĀ», piensa molesta.
Legna sonrĆe de manera peligrosa y de repente sus ojos se tornan verdes, cuyo tono es el mismo de las plantas enredadoras que se encuentran en el fondo del rĆo.
De un momento a otro, Dylan cae de golpe y se hunde en el agua. Por mƔs que lucha, no puede salir del fondo porque las plantas acuƔticas se han enredado en sus tobillos y lo jalan con fuerza hacia la profundidad.
Los gritos de Clara resuenan en el lugar, mientras que los demĆ”s buscan la manera de ayudarlo, menos Legna, quien rĆe a carcajadas por su malvada hazaƱa.
āDeja de hacer eso o se lo dirĆ© al abuelo āla amenaza su hermano menor, al tiempo en que la juzga con la mirada, puesto que bien sabe que Legna es la causante de aquella travesura.
Ella resopla con fastidio y mueve sus dedos de forma disimulada, como resultado, las plantas sueltan a Dylan.
Ćl sale del agua con un ataque de tos y los demĆ”s lo rodean para percatarse de que estĆ© bien.
āĀ”Fuiste tĆŗ, maldita bruja! āDylan le apunta a Legna con del dedo, muy enojado y con mirada de acusación.
āĀ”Por supuesto que no! ĀæPor quĆ© me culpas a mĆ de todas tus desgracias? No tengo la culpa de que no sepas nadar. Ā”QuĆ© vergüenza! El hijo del gran alfa Tron no es capaz siquiera de baƱarse en el rĆo. Ā”QuĆ© pena con tu padre! āse burla, con esa sonrisita que saca de quicio a Dylan.
āNo te hagas la tonta, sĆ© que fuiste tĆŗ. Ā”EstĆ”s loca! āĆl se le coloca en frente con expresión amenazante y la encara muy molesto.
āEstĆ”s delirando, cara de culo.
āĀ”Maldición! āEl rostro de Dylan queda tan cerca de Legna, que sus respiraciones se hacen unaā. ĀæAcaso quieres que te dĆ© una lección?
āĀ”Ay, no, papi! āexclama ella con tono sensual y muy provocativo. Le divierte tanto molestarlo.
āĀæTe estĆ”s burlando de mĆ? āĆl cruje los dientes y la mira con odio.
De momento, sus miradas se conectan y el mutismo se adueƱa del lugar.
Para Clara, verlos tan pegados y observÔndose de esa manera tan intensa y, que deja mucho a la especulación, se le hace de mal gusto; asimismo, esos segundos le parecen eternos, razón por la que se aclara la garganta al desesperarse.
āDylan, cariƱo, no vale la pena que discutas con ella. Sabes lo problemĆ”tica que Legna es. Mejor ignórala, ya que ella sólo busca llamar la atención āinterviene.
āTienes razón, esta tonta no vale la pena āprofiere Ć©l en acuerdo y le agarra la mano a Clara. Los dos salen del rĆo y se alejan del resto.
Una hora mÔs tarde, Legna los busca con la mirada porque tiene la sensación de que ellos no estÔn por los alrededores.
Sin entender el motivo de sus actos, ella camina en dirección a un conglomerado de Ôrboles, donde encuentra a Dylan besando a Clara en los labios. Tras unos segundos de estupefacción, ella despabila y arruga el rostro.
āĀ”QuĆ© asco! āvocifera con dramatismo y empieza a fingir arcadasā. ĀæCómo borro esta imagen de mi cabeza ahora?
Dylan entorna los ojos y resopla.
āNo te atrevas a decir una palabra de estoāexige en forma de amenaza.
āComo si para alguien fuera un secreto que ustedes hacen cochinadas. Son unos desvergonzados.
āNosotros no hacemos lo que aludes āreplica Clara con voz trĆ©mula y muy asustadaā. De hecho, es la primera vez que nos besamos.
āNo le des explicaciones a la insoportable āla increpa Dylanā. ĀæQuĆ© le importa a ella lo que nosotros hagamos
āTienes razón āsecunda Legnaā. Me da lo mismo lo que hagan ustedes. Clara, si lo que te preocupa es que le diga a tu padre; relĆ”jate, que yo no me meto en lo que no me incumbe.
Legna regresa al rĆo con expresión seria y se sienta en una roca sin decir palabras. AsĆ permanece toda la tarde.
En la ciudad de la manada Fuerza de bronce, Dylan se despide de Clara con un apretón de manos, que pone a Legna de mal humor.
āAndrĆ©, ven aquĆ ācomanda ella. Cuando Ć©l se acerca, le pega tremendo beso en la boca que sorprende al grupoā. ConsidĆ©ralo como la despedida, bombón. āLe guiƱa un ojo.
āĀæEres loca o quĆ©? āle reclama Dylanā. ĀæPor quĆ© besas a este imbĆ©cil de la nada? ĀæAcaso no tienes vergüenza?
Ella lo mira sorprendida de su descaro.
āĀæQuĆ© te importa a ti lo que yo haga o deje de hacer? SĆ, soy una desvergonzada, Āæy quĆ©? Por lo menos no soy hipócrita ni me oculto detrĆ”s de los Ć”rboles.
āĀæLo estĆ”s haciendo a propósito?
āNo sĆ© de quĆ© hablas.
āĀ”EstĆ”s loca! āgruƱe Dylanā. No sĆ© por quĆ© pierdo mi tiempo contigo.
āY yo no entiendo por quĆ© te metes en lo que no te importa.
Otra discusión estalla y los demÔs resoplan cansados.
āDylan, a veces me pregunto por quĆ© te la pasas peleando con Legna āinterviene Clara con recelo.
Ćl nota su alusión y niega varias veces con la cabeza.
āEs que ella me provoca.
āEsta vez fuiste tĆŗ quien empezó todo ārefuta la rubia con una mueca de disgusto.
Es obvio que estÔ celosa y él no entiende la razón.
āĀæAcaso no viste lo que hizo esa loca?
āDylan tiene razón āaƱade Leandroā. Ella debió besarme a mĆ no a Ć©l.
Miha lo mira con tristeza y exhala un suspiro rendido. No tiene caso nadar contra la corriente, a veces es mejor ignorar.
āYa dejen de discutir por tonterĆas, chicos ālos reprende Miha con voz suaveā. MaƱana Legna se irĆ” por cuatro largos aƱos y, en vez de aprovechar el poquito tiempo que nos queda con ella, ustedes se estĆ”n peleandoā¦
āEs cierto, deberĆamos celebrar que no tendremos que aguantar a esta loca insoportable āla interrumpe Dylan con sorna, y otra vez se arma tremenda discusión.
***
Cuando el sol se pone los chicos se despiden, pero Dylan y Miha se van con Legna y Ryan a la casa del alfa RiĆŗ, dado que Tron se encuentra allĆ porque fue a visitar a su amigo.
El alfa Tron y sus hijos son convidados a cenar, asĆ que todos ellos se sientan a la mesa y degustan el festĆn que RiĆŗ les mandó a preparar a sus invitados.
En toda la cena, Dylan se mantiene en silencio y su atención se enfoca en aquella pelirroja inquieta, habladora y enĆ©rgica, que no deja de hablar en todo el tiempo que ellos se encuentran allĆ.
De repente, ella lo mira a los ojos. Ćl traga pesado al tener la corazonada de que ella le expresa alguna cosa importante por medio de su escrutinio, por lo que se pone nervioso y las mejillas se le acaloran.
Ese presentimiento se esfuma cuando ella le saca la lengua.
Ā«QuĆ© infantilĀ», piensa Ć©l mientras niega con la cabeza y sonrĆe divertido. Esa chica saca lo peor de Ć©l y le provoca una tensión que lo abruma. No la soporta y nunca le agradarĆ”.
DespuƩs de cenar, Tron y sus dos hijos se despiden.
āLegna, te voy a extraƱar mucho. āMiha la abraza con lĆ”grimas en los ojos.
āYo tambiĆ©n. Espero que, cuando regrese, ya hayas encontrado a un mate que estĆ© bueno y que sea poderoso como nuestros padres.
Tron se aclara la garganta ante las palabras de la chica.
āTodavĆa son unas cachorras para estar pensando en esas cosas āgruƱe Ć©l incómodo.
āPero en cuatro aƱos ya no seremos cachorras ārefuta Legna.
āClaro que sĆ… āmasculla RiĆŗ con mirada asesina.
āBueno, ya debemos irnos, no vaya a ser que Otsana se preocupe ādice Tronā. Legna, te deseo mucha suerte en tu entrenamiento. En cuatro aƱos, espero poder ver los resultados.
āGracias, Alfa. Ya verĆ” que me volverĆ© muy fuerte.
Tanto Miha como Tron se despiden, mas Dylan se queda inerte en su lugar, al no saber quƩ decir o hacer.
āAdiós, Dylan. QuizĆ”s nos veamos en cuatro aƱos, quizĆ”s no… āEs Legna quien rompe el silencio que se ha instalado entre ellos dos.
āHasta entonces, chiquilla insoportable. āĆl le sonrĆe.
āRecuerda que te darĆ© una paliza, desabrido. āElla le devuelve el gesto.
āNi en tus sueƱos, creĆda. āDylan le guiƱa un ojo y le da la espalda.
Legna lo ve alejarse por última vez mientras piensa que va a extrañar pelear con ese gruñón.
āAdiós, cara de culo āmusita para sĆā. Espero que Clara te haga muy feliz, tonto.
Ella entra a la casa y se dirige a su habitación. Esa noche, tiene un sueƱo raro y que no se atreverĆa a contarle a nadie nunca.
