Liah entra al edificio del consejo, sorprendiéndolos, pues están llevando a cabo una reunión en contra de los híbridos. Intentan disimular frente al zolleb, pero su postura defensiva es evidente a leguas.
—¿Todo bien por acá? —inquiere Liah mientras los observa a todos con una mirada inquisitiva.
El líder hace una pequeña reverencia, seguido por los demás.
—Más o menos, Liah —responde él, un poco nervioso—. ¿Qué te trae por acá?
—Seré directo y sin rodeos: quiero llegar a un acuerdo con respecto al asunto de los híbridos —declara con firmeza, sin quitarles la mirada de encima—. Sé que yo provoqué este caos al pedir que no enviaran a mi hija al continente humano, pero tuve razón. Ella ya no pertenecía allí.
» Llegamos a un acuerdo que ustedes rompieron, pues era evidente que mi hija y mi yerno se iban a reproducir. Entiendo sus preocupaciones acerca de la pureza de su raza, y créanme que estoy de acuerdo con ello. Después de todo, soy el encargado de mantener la armonía en la naturaleza.
—¿Pero? —inquiere el líder, sabiendo que hay algo más detrás de sus palabras.
—Pero me gustaría que llegáramos a un acuerdo que no viole ni los derechos de los licántropos a preservar su pureza ni los derechos de mi familia. Al fin y al cabo, ellos son mitad licántropos, así que estas tierras también les pertenecen. Además, su padre es el alfa de Fuerza de Bronce, por lo que no estamos hablando de cualquier persona —contesta mientras camina alrededor del salón, bajo la atenta mirada de los presentes.
—Entendemos tu punto, Liah. Sin embargo, esto no se trata solo de mantener la pureza de nuestra especie. Nosotros corremos peligro con esos seres en nuestros territorios. Los queremos fuera porque necesitamos proteger nuestra integridad —refuta el líder. Al instante, los demás comienzan a apoyarlo.
Liah se cruza de brazos y espera pacientemente a que terminen de expresarse para refutarlos.
—Todos estos años su tierra ha estado segura con los híbridos aquí, e incluso se ha vuelto más productiva gracias a su energía. Además, estamos haciendo aportes que benefician su economía y su salud. Entonces, ¿por qué echar todo eso a la borda por simples prejuicios?
Los líderes del consejo empiezan a discutir entre ellos, pero la cabeza del grupo vuelve a tomar la palabra.
—Hemos recibido quejas acerca de tus descendientes. Todavía estamos investigando el asunto, así que no hemos llegado a una conclusión —responde con una amabilidad falsa—. Vamos a hacer lo siguiente: tú busca pruebas de los beneficios que aportan los híbridos a nuestro territorio mientras nosotros terminamos nuestra investigación. Luego nos reuniremos y les haremos un juicio —propone.
A Liah todo aquello le parece una excusa para ganar tiempo, pero decide aceptar. De todas formas, tiene un plan B en caso de que decidan exiliar a los híbridos.
—Nos veremos en el juicio, entonces —dice con una sonrisa fingida, disimulando el disgusto que lo embarga—. Por cierto, escuché que Luna de Hierro tiene una nueva alfa. ¿De quién se trata y qué sucedió con Petro? —pregunta, cambiando el tema.
—No lo sabemos con exactitud, pero estamos esperando que esa alfa se presente ante nosotros. Ella envió una carta expresando que es pariente de los alfas fundadores —responde uno de ellos.
Liah abre los ojos, sorprendido por la nueva información.
—¿Un pariente? Tengo entendido que el alfa Tron es el único familiar vivo de esa familia —cuestiona Liah—. Además, ¿desde cuándo ustedes aceptan que una mujer sea alfa? Según sus criterios y políticas, siempre han alegado que una manada necesita un alfa y una luna, no dos alfas.
Un silencio tenso llena el lugar. Las expresiones contrariadas de los presentes ponen a Liah receloso.
—¿Hay algo acerca de este asunto que deba saber? —pregunta, recorriéndolos con una mirada inquisitiva.
—Esta persona nos envió una carta alegando que tiene motivos contundentes para ser alfa de Luna de Hierro. Solo estamos esperando su informe para tomar una decisión —responde el líder, tratando de mantener la compostura.
—Bien, estaré a la espera de esos informes —responde Liah, dejando que su autoridad como juez, que había suavizado para manejar la situación de manera amistosa, resurja con fuerza. Ahora sabe que ese enfoque no funcionará—. También quiero un informe del paradero del alfa Petro. Él no cedería el liderazgo sin motivo. Volveré en unos días y espero que tengan todo listo. Además, discutiremos el juicio de mis descendientes —concluye, antes de despedirse y marcharse.
Cuando Liah sale del edificio, los miembros del consejo respiran aliviados y se miran entre ellos con complicidad.
—Eso estuvo cerca —dice uno del grupo—. Tenemos que inventarnos un informe.
El líder los observa con una sonrisa de autosuficiencia.
—No será necesario porque ya todo está listo para el ataque —responde—. Preparen todo, hoy empezará la cacería de los híbridos —ordena con una sonrisa maliciosa. De inmediato, el resto pone en marcha el plan.
Mientras tanto, en la manada Luna de Hierro…
Azucena se levanta de su oficina y le entrega un papel a su cómplice.
—Entonces el consejo aceptó el trato —confirma ella mientras escanea el documento.
—¿No es maravilloso? —contesta Azucena con una sonrisa satisfecha—. Solo bastó enviar las pruebas falsas que reuní en contra de los híbridos. Mi carta de preocupación fue muy convincente.
Azucena observa la fotografía familiar que rescató del ático de la casa en ruinas que perteneció a su hermano en el pasado. Una sonrisa maliciosa cruza su rostro cuando su mirada se detiene en el niño que posa junto a ella y sus padres.
—Ay, Tron, si supieras que, dentro de poco, te quitaré todo lo que crees que te pertenece —dice con un resentimiento evidente en su voz—. Tú me lo quitaste todo a mí; ahora yo haré lo mismo contigo.
***
Una semana después…
Liah le entrega una gargantilla a Legna con un diamante azul como dije. Había viajado el día anterior al continente de los zollebs para tranquilizar a Wendy y asegurarse de que todo estuviera en orden, pero también para buscar el diamante que ahora porta la prenda que le regala a su nieta.
—Gracias, es hermosa —dice ella mientras acaricia el diamante—. ¿A qué se debe el regalo?
—Cuando fui al consejo, tuve la impresión de que estaban planeando algo y de que no llegaríamos a un acuerdo. Tengo un mal presentimiento. Hoy debo ir para recibir un informe, pero me temo que ellos tengan algún truco bajo la manga.
» Ya que vas a ir a la universidad para ayudar a Raj con las pruebas que necesitan, estaré más tranquilo sabiendo que tienes un campo de protección mientras tu energía se nutre del diamante azul. Ese es el objetivo del regalo.
—Ya veo —musita ella sin dejar de apreciar la belleza del dije—. Entonces es una piedra que nutre, pero también puede crear un escudo protector —deduce.
—Exacto. Necesito que, en caso de un ataque sorpresivo, puedas usar tu habilidad sin el riesgo de dañar a tu cría ni debilitarte —añade. Luego, le desordena el cabello con una sonrisa juguetona—. Ahora vete. Por mi parte, iré a ver con mis propios ojos a la nueva alfa y, después, al consejo. No permitiré que me vean la cara de idiota, así que primero confirmaré la identidad de esa alfa.
—Bien. —Ella se marcha junto a Dylan, dejando a Liah solo en la entrada de la oficina principal de Tron.
Él entra para retomar una conversación pendiente con su amigo, se sienta en un sofá, toma un juguete antiestrés que está sobre una mesita y empieza a jugar con él.
—¿Irás al consejo hoy? —inquiere Tron, dejando de ojear algunos documentos.
—Es probable. Aunque, si mis sospechas son ciertas, estaremos muy ocupados hoy —contesta Liah, con la atención puesta en el juguete.
—¿A qué te refieres? —inquiere Tron, intrigado.
—Creo saber quién es la nueva alfa —responde—. En toda esta semana, Vera ha estado rastreando la piedra roja, pero lo único que ha descubierto es que el clima licántropo está a punto de alterarse, debido al mal uso que esa bruja le está dando a la roca. Es cuestión de días para que ocurra un caos natural. Podría ser en forma de huracán, olas de calor, inundaciones, derrumbes, terremotos o una combinación de todos ellos.
—¿Qué? —Tron se pone pálido y sus ojos se abren de forma exagerada debido al terror que siente—. ¿Cómo podemos proteger a nuestra gente del desastre que se avecina?
—Recuperando la piedra antes de que suceda. Tengo una leve sospecha de que esa “alfa” dice la verdad cuando alega que es tu pariente.
Tron entrecierra los ojos, a la expectativa.
» Creo que ella es Azucena. ¿Quién más podría ser? Mi sospecha es que la piedra está en Luna de hierro, por lo tanto, necesito que reúnas a un grupo de tus mejores guerreros porque no puedo teletransportar una gran cantidad y no tenemos tiempo para usar la ruta convencional.
—¿Quieres que vayamos ya? Ni siquiera estás seguro, ¿cómo vamos a irrumpir en una manada solo por una intuición tuya?
Liah pone el juguete en la mesita y se levanta del mueble, luego mira a Tron, decidido.
—Todas las piezas encajan. Ella atacó a Dylan y Legna, usando un cuerpo ajeno. Lo que significa que está viviendo bajo esa identidad. Cabe destacar que solo se escucha el rumor de que es una pariente tuya, pero no hay pruebas de otros familiares; tú eres el único sobreviviente de tu familia.
» Ella está operando desde Luna de hierro, por eso debemos ser más rápidos y frustrar sus planes. Si estoy equivocado, yo me hago responsable de las consecuencias, pero necesito que me apoyes en esto. Ya envié un mensaje a Alexa y ella transportará a Riú cuando reciba mi señal, pues no tiene la habilidad de transportar a más guerreros. Vera está en camino hacia Fuerza de Bronce y también esperará a mi señal, así que seremos suficientes para enfrentar a esa bruja y destruir la piedra.
—¿Qué hay de los guerreros de Luna de Hierro? ¿Voy a llevar un puñado de hombres para enfrentar a todo un ejército?
—Pide refuerzos y usen las naves para llegar más rápido —sugiere Liah—. Pide apoyo a tus aliados cercanos a Luna de hierro también. Tenemos que intentarlo, no podemos permitir que esa bruja se salga con la suya. Da instrucciones a tus guerreros de que rodeen Rayo Dorado y estén listos en caso de un ataque. Le he dicho a Riú que hiciera lo mismo con su manada y enviara centinelas más allá de los límites de Fuerza de Bronce.
—¿Por qué sales con esto de repente? —cuestiona Tron, confundido.
—Porque me he pasado esta última semana uniendo las piezas y atando cabos —responde pensativo—. Esa conversación con el consejo me dejó intranquilo. De todas formas, no importa si ella es Azucena o no, es una usurpadora. Luna de Hierro te pertenece por derecho y creo que ha llegado el momento de que lo enfrentes y recuperes la manada.
El ceño de Tron se frunce aún más, y su inquietud se manifiesta por medio de sus músculos tensos, la curvatura hacia abajo de sus labios y la ansiedad que muestra al tocar el escritorio con sus dedos de forma rítmica.
—Yo soy alfa de Rayo Dorado…
—Lo sé —lo interrumpe Liah—. Primero confirmemos mis sospechas, luego tomarás una decisión acerca de Luna de Hierro.
Tron asiente. En pocas horas, ellos se prepararon para ir por Azucena y recuperar la piedra roja.
***
Legna sale de la universidad junto a Dylan y Raj con una sonrisa de satisfacción. Le encanta la idea de seguir trabajando allí y poder aportar en la ciencia licántropa. Con su habilidad, está diseñando un remedio que cure heridas mortales que el cuerpo de un licántropo no puede curar por sí solo. Este aporte será muy beneficioso para los lobos, especialmente para los guerreros.
—Ya mandé a preparar los papeles de tu propuesta y todo el proceso del nuevo medicamento —le dice Raj cuando se paran en la entrada para despedirse—. Lo juntaré con el reporte de Tron sobre la utilidad del poder de los híbridos en contra de la invasión de los insectos carnívoros, también el informe de la creación de Alexa y los reportes de Liah sobre cómo el poder de ustedes puede mejorar la tierra y limpiarla.
—Me parece bien… —Legna arrastra la palabra cuando, de repente, una multitud de guerreros los rodea.
—¿Qué sucede aquí? —interpela Raj, escandalizado y muy confundido.
—Decano Raj, tanto usted como sus acompañantes quedan bajo arresto bajo la orden del Alfa de la manada Luna Plateada —le informa uno de los guerreros.
—¿Qué? ¿Qué insolencia es esta? —reclama Raj, atónito.
—El alfa mandó a arrestarlo por aliarse con rebeldes —le explica—. Le pedimos que no se resistan o tendremos que usar la fuerza para detenerlos.
—¿Qué? No somos ningunos rebeldes, ¿acaso tienen pruebas de su acusación? ¡Dejen de ser insolentes con un miembro del consejo!
—Ya no es miembro del consejo. Según nos informaron, usted y el alfa Tron fueron destituidos de su cargo por traición a su especie y rebelión. Tanto Raj como Dylan y Legna abren la boca en asombro, incrédulos de lo que acaban de escuchar. De repente, Dylan se preocupa por sus padres, pues es posible que ellos también estén teniendo un enfrentamiento similar.

