A la mañana siguiente, Tron llega junto a Arel, Raj y Leandro a la casa de Riú. Leandro, quien habló con su padre acerca de su relación con la hija de Tron, fue aconsejado por el mismo para que esperara unos días más antes de dar a conocer la noticia. Leandro, en vez de irse junto a ellos a la casa de entrenamiento, decidió dirigirse a su hacienda con la excusa de que necesita descansar.
Si bien eso es cierto, la verdadera razón es que necesita estar solo. Tenía la esperanza de poder hablar con el alfa Tron ese mismo día, pero el alfa está demasiado tenso con todos los problemas que se le han venido encima, por lo que aquella conversación sería imprudente.
Por otro lado, todos ellos se reúnen en la casa de entrenamiento. Miha, Alexandra y Ryan conversan por ahí, mientras que Dylan y Legna escuchan la conversación de los más adultos acerca de los últimos acontecimientos.
—Por lo menos tenemos buenos aliados a nuestro favor —dice Raj, luego mira a Liah con un poco de preocupación—. ¿Cómo está la situación en el territorio humano?
—Pues ya ha quedado libre de la influencia de la piedra; sin embargo, aún quedan secuelas del caos que provocó. Desde que regrese a mi territorio enviaré varios zollebs para que limpien el ambiente y combatan el calor que ha quedado. Si no intervenimos con nuestro poder, ese territorio podría tardarse décadas en volver a la normalidad.
—Entiendo. ¿Qué hay de Tom? ¿Él está de acuerdo con que su hija viva en territorio zolleb?
Liah suspira contrariado y Wendy baja el rostro con tristeza.
—Tom no estuvo de acuerdo, pero no le queda otra opción que aceptar la identidad de Wendy. No es algo que dependa de nosotros. Ella es especial y por eso la semilla Adamá la escogió para darle sus poderes.
—Entonces ella también posee habilidades sobrenaturales…
—Sí, pero no sabemos en qué consiste dicho poder. Dado que la semilla se mezcló con la piedra roja, su naturaleza se ha alterado, por lo tanto, está limitada. De alguna manera hay que limpiar la semilla, pero no tengo ni la más puta idea de cómo hacerlo. Necesito encontrar alguna información que me ayude a entender cómo funciona la semilla Adamá.
—¿Qué hay de la piedra roja? —inquiere Tron—. ¿Qué harás con ella cuando la recuperes?
—Destruirla. Ha causado demasiado problemas —responde Liah con la quijada tensa mientras aprieta los puños.
—Pero dijiste que de alguna manera está ligada a la semilla Adamá —interviene Legna—. Si la destruyes, ¿no destruirás la semilla también?
Liah abre los ojos, estupefacto. ¿Cómo no sopesó esa posibilidad antes? Y pensar que estuvo a punto de destruirla en el territorio humano.
—Tienes un punto… —musita, pero no termina de hablar porque es interrumpido por alguien que aparece frente a ellos.
—Solo que, en vez de perjudicar a Wendy, la liberará de la maldición de la semilla —añade Vera.
—¿Quién eres tú? —inquiere Raj, maravillado por la belleza de aquella criatura exótica y sublime.
—Soy Vera, la princesa del Sur del territorio zolleb. Soy experta en piedras y estuve investigando acerca de la semilla Adamá. Es tan delicada, que es fácil de ser manipulada, por ende, es una prisión para quien la posee.
—Me alegra que hayas encontrado una solución. Te aseguro que tu esfuerzo será recompensado —la alaba Liah.
Vera sonríe satisfecha.
—Sabes que siempre estoy a tus órdenes —dice en doble sentido. Liah ignora su alusión, pero Wendy hace una mueca de disgusto. No soporta a esa mujer atrevida que siempre busca una excusa para coquetearle a su novio.
—¿Cuál es el plan entonces? —inquiere Riú.
—Pues buscar la piedra roja y destruirla —responde Liah—. Por supuesto, debo ir a mi territorio primero donde dejaremos a Wendy. Después de que destruya la piedra y acabe con esas brujas, resolveremos el asunto del consejo. Debemos actuar rápido porque esa piedra puede desequilibrar este continente. Además, esas brujas pronto encontrarán la manera de manejarla, así que debemos recuperarla antes de que eso suceda.
Wendy mira a Liah con ojitos de ruego y un poco avergonzada.
» Cierto, se me estaba olvidando, cariño —Él le guiña un ojo—. ¿Podría alguien de ustedes convertirse en lobo? Mi pareja tiene una obsesión absurda con ustedes.
—¿Celoso? —se burla Tron.
—¿Celoso de unos salvajes como ustedes? ¡Ja! Mi novia tiene unos gustos raros, es todo.
—Estoy de acuerdo —se vuelve a burlar Tron—. Mira que soportarte a ti, rey de lo zollebs.
—Estás siendo muy insolente, chiquillo —gruñe Liah—. Ojalá ustedes tener la mitad de clase y belleza que yo. Soy superior en todo.
Todos lo abofan y se miran con complicidad, entonces se colocan en una línea recta y cada uno da un salto en el aire; antes de aterrizar, ellos se convierten en lobos.
Ryan, Alexandra y Miha miran al grupo con confusión, pero al percatarse del brillo en los ojos de Wendy, suponen lo que está pasando.
—¡Qué presumidos! —se queja Alexandra.
—Eres una envidiosa —la acusa Miha con una sonrisa divertida—. Estás celosa porque tú aún no puedes transformarte. —Miha mira en dirección a los demás—. ¡Oigan! ¿Por qué no me dijeron? ¡Qué malos son! —Al instante, ella también se convierte en loba y corre hacia ellos, dejando a Ryan y Alexandra solos.
—¡Guau! —exclama Wendy maravillada. Ella observa a cada lobo con sus respectivos colores y tamaños; todos les parecen seres extraordinarios y fascinantes—. Ustedes son increíbles.
—¡Eres una exagerada! —espeta Liah celoso—. ¿Acaso te impresionan ellos más que yo?
Wendy ríe juguetona y se le acerca.
—Nadie podría impresionarme más que tú, cariño. —Ella le da un beso en la mejilla. Liah finge indiferencia, pero la media sonrisa que se le dibuja en los labios es difícil de disimular.
Los demás vuelven a su forma y observan a la pareja con curiosidad. Se les hace tan raro ver a Liah enamorado.
—Ya dejen sus tonterías y enfoquémonos en lo importante —profiere Vera enojada. No soporta ver a esa simple humana jugando a la pareja feliz con Liah. No entiende cómo el rey de los zollebs puede tener un gusto tan ordinario e insulso.
—Yo solo vine a buscar a mi familia porque los necesito conmigo en la manada. En especial a ti, Dylan, ya que necesitamos trabajar duro para levantar nuestra economía —les informa Tron, luego mira a Liah—. Cualquier cosa me haces saber, estaré listo para lo que sea que tengamos que enfrentar.
Liah asiente en acuerdo.
—Enviaré guerreros a sanar la tierra que se destruyó, puesto que no quiero que Alexa y los chicos pierdan más energía. Los necesito bien descansados para la batalla. Por cierto, ya que Dylan estará contigo trabajando, me llevaré a Legna a mi territorio; solo serán unos días.
Dylan y la aludida se miran por inercia. A regañadientes ellos aceptan separarse por esos días, aunque Legna teme dejar a Dylan solo con esa bruja merodeando.
—Antes de irnos, ¿me dan un momento a solas con mi pareja? —pide ella.
Dylan y Legna se alejan del resto y, cuando están a una distancia donde pueden tener privacidad, ella lo abraza.
—Solo serán unos días, lobita dramática —dice él, fingiendo una sonrisa que busca animarla, pero en sus ojos se le refleja la tristeza.
—Es que temo por tu seguridad. —Las lágrimas le resbalan por la mejilla.
—Andas muy sensible, lobita. No te preocupes por mí, te prometo que estaré bien.
—Dylan… —Ella se quita la gargantilla que él le regaló y se la pone en el cuello, ganando la mirada confundida del aludido.
—¿Por qué me la pones a mí? Es muy femenina para mi gusto. —Frunce el ceño.
—¿Eres imbécil? ¿Qué importa que sea femenina? ¿No te parece romántico llevar algo mío en mi ausencia? —Ella se cruza de brazos.
—Perdón, lobita, tampoco tienes que enojarte. Toma… —Él se quita una de las suyas y se la pone a ella—. Ahora ambos llevamos algo del otro. —Dylan la besa con pasión y la aprieta a su cuerpo con ansia. No quiere que se vaya. El simple hecho de imaginarse lejos de ella en esos días lo pone inquieto y triste.
—Voy a extrañar tus estupideces —le susurra ella sobre los labios.
—¿Es tan difícil decir: “Te voy a extrañar, mi amor”? Ah, eres una pesada.
—Deja de quejarte y bésame.
Después de despedirse, Legna, Ryan, Liah y Wendy hacen un círculo, agarrados de manos, y una luz dorada los cubre.
Legna mira a Dylan por última vez y sus ojos mieles brillan con el mismo tono que el ámbar que tiene la gargantilla que le dio a Dylan, cuyo dije también brilla y esa luz cubre todo el cuerpo de él. Nadie nota aquello porque todos están distraídos con el grupo que empieza a desaparecer hasta que no queda rastro de ninguno.
—Creo que papá debe dejar de derrochar tanta energía si esa piedra está en este territorio —murmura Alexa a la nada.
—No te preocupes, chiquilla, que la piedra no anda controlando el clima en este continente…, aún… —responde Vera maliciosa.
—¿Tú no irás con ellos? —le pregunta Alexa.
—No. Tengo como misión encontrar la piedra roja —dicho esto, Vera empieza a flotar en los aires y en cuestión de minutos sale disparada de allí.
—Bien, nosotros hagamos nuestra parte —dice Tron—. Estaré resolviendo los problemas de mi manada, pero también iré al consejo para ver cómo están los ánimos por allá.
—Me parece bien. Yo estaré investigando por mi cuenta a Titán. Cuando vayas al consejo, hazme saber para ir contigo —le dice Raj.
—Perfecto —responde Tron.
—Yo reuniré las pruebas de cómo la presencia de mi esposa en este continente ha sido de beneficio, también empezaré a preparar a mis guerreros, en caso de que tengamos que luchar —añade Riú. —Bien, entonces nos vemos en unos días en el consejo —concluye Tron, y cada cual toma su camino.


