6. ZHL: Mi mate me odia… y yo planeo seducirlo

Esta es la parte 7 de 42 de la historia El hijo del alfa y la híbrida

De pie y recostada contra la puerta, Legna mira al cielo con una mueca que denota lo aburrida que está. Ella deja caer los hombros y resopla; luego se dirige al baño y se ducha.

Un vestido floreado y colorido en tonos veraniegos se ciñe a su cuerpo, acompañado por unas sandalias marrones y una mochila pequeña de piel.

Su cabellera larga y ondulada, del color del arrebol del cielo en el atardecer, cae a los lados de sus brazos a la perfección.

Ella no necesita pintarse los labios porque estos poseen un rojo carmesí natural que los resalta. Su belleza es peculiar y muy llamativa, debido a que los zollebs son hermosos y encantadores por naturaleza.

—Si ya tengo un mate, no tiene sentido que me oculte, de todas formas, ya sucedió lo que el abuelo quería evitar. —Ella sonríe frente al espejo—. Dylan, serás mi problema hasta que el abuelo termine su misión y yo tenga que irme de este continente para siempre. Mientras tanto, me divertiré mucho a tu costa.

» ¡Qué irónica es la vida! Tú siempre me trataste como si yo fuera un moco, mientras que adulabas a tu perfecta Clara y hasta me comparabas con ella. ¡Imbécil, te haré pagar por todas tus humillaciones! Veremos por cuánto tiempo podrás controlar tu deseo hacia mí.

Ella se ríe de los malos pensamientos que le inundan la mente, pero la risa se desvanece cuando se cuestiona si sería capaz de seducirlo sólo para molestarlo.

De repente, los vellos de todo el cuerpo se le erizan y el corazón le late muy fuerte.

«¡Reclamo!», pide su loba emocionada.

—Quieta, fiera. —Ella sonríe cuando se da una última mirada en el espejo—. Tampoco pienso aparearme con ese gruñón. Ay, no… Me imagino todas las veces que él y Clara se han revolcado. ¡Qué asco! No, ese infeliz nunca me tocará.

Legna se dirige al centro de la ciudad de la manada Fuerza de bronce, puesto que extraña mucho recorrer sus calles y también necesita distraerse.

Ella se pasea por las tiendas que muestran las ropas que diseña su madre y que se han convertido en las prendas esenciales de todo el territorio licántropo, debido a que ya ellos no necesitan desnudarse para convertirse en lobos.

Su tecnología, que ha sido lograda con el poder zolleb, permite que la ropa se encoja y se guarde en el cordón que ellos usan como si fuera una gargantilla, desde que este detecta el cambio que va a ocurrir.

Esas prendas han posicionado a Fuerza de bronce en la lista de las manadas más poderosas de todo el continente, dado que en menos de veinte años ellos han hecho una gran fortuna que los ha convertido en los líderes del mercado textil licántropo, ya que han sido los únicos capaces de crear tal tecnología.

—¿Legna? —Ella se voltea al escuchar una voz conocida.

—¡Leandro! —exclama la pelirroja, al tiempo en que lo mira de arriba abajo con una gran sonrisa.

Recuerda que él y su hermano competían todo el tiempo para llamar su atención, pero que ellos también eran muy divertidos.

—¡Qué hermosa estás! No sabía que habías regresado. —Él la abraza.

Legna le corresponde el gesto, mas al cabo de unos segundos se separa de él para poder detallarlo.

—Tú estás muy guapo. Me imagino que has roto muchos corazones —bromea maliciosa.

Él se echa un mechón del cabello rubio hacia atrás y sus ojos verdes la miran avergonzados.

—No, en realidad encontré a mi mate, pero hemos decidido guardar el secreto por un tiempo. —Él se rasca la cabeza con nerviosismo.

Legna sonríe enternecida porque él luce muy enamorado, ya que el semblante le cambió con tan solo mencionar a su mate.

—¿Quién es la afortunada y por qué lo mantienen en secreto? —inquiere intrigada.

—Pues… —Él sonríe—. Si te digo dejaría de ser un secreto.

—¿Me estás diciendo que soy chismosa? —Ella entrecierra los ojos.

—Para nada, pero prefiero que sea ella misma quien decida si contarte o no.

Legna se queda pensativa ante aquel dato sutil.

Si ella misma tendría que decirle, entonces se conocen.

—¡No me digas que es…! —Él le tapa la boca.

—Oye, ¿quieres un micrófono para que te escuchen mejor? —Leandro entorna los ojos.

—Perdón, es que me emocioné. ¡Ay, me encanta que ustedes sean una pareja! Les deseo mucha felicidad.

—Gracias. ¿Qué hay de ti? ¿Vienes para quedarte?

Legna se muerde el labio inferior ante aquella pregunta tan confrontativa, cuya respuesta es incierta y hasta triste.

—¡Legna! —Sus debates mentales son interrumpidos por otra voz conocida.

Al girarse en dirección a quien la llama, reconoce al pelirrojo de ojos verdes al instante, quien también se ha convertido en un hombre muy atractivo.

Los dos hermanos se parecen mucho, a diferencia del color del cabello y de la personalidad que transmiten. Mientras que Leandro es un chico un poco reservado y centrado, André luce más carismático y bohemio.

—¡Hola, Bombón! —Ella se le lanza encima—. ¿No me digas que tú también encontraste a tu mate?

André niega divertido.

—Tenía la esperanza de que fueras tú, pero mi lobo no ha exclamado ¡mate!, así que supongo que no lo eres.

Ella ríe a carcajadas.

—Lo siento por ti; mira todo lo que te pierdes… —Legna da una vuelta como si estuviera modelando.

Por su parte, André se relame los labios al detallarla y silba con flirteo.

—Que no seamos mates no significa que no podamos salir. ¿Qué te parece esta noche? ¿A qué hora puedo pasar por ti? —Él se acerca a ella seductor.

Legna niega con una sonrisa maliciosa.

—Será en otra ocasión, ya que hoy iré a visitar a Miha.

—¿Cuándo nos harás la visita a nosotros? —inquiere el pelirrojo mientras se la saborea con la mirada.

—Un día de estos —responde cortante para no seguir dándole alas.

Legna se despide de los hermanos y entra a una tienda para comprarse algunos productos personales. Mientras revisa el área de cosméticos, ella se sumerge en sus cavilaciones en torno a la visita que le hará a Miha.

—Será divertido visitarte a ti también, mi querido mate. —Una sonrisa pervertida se le dibuja en los labios al imaginarse la cara de Dylan cuando la vea.

***

En una oficina lujosa que pertenece a un hombre de negocios de la manada Fuerza de bronce, Dylan le muestra sus creaciones a su posible cliente, quien observa maravillado la pantalla del aparato circular.

—Tu tecnología es muy avanzada —lo halaga.

Dylan sonríe airoso y presiona algunos botones de luces coloridas.

—Le puedo asegurar que lo es, incluso me atrevería a decir que es similar a la de los humanos. No quiero sonar pretencioso, pero no encontrará un sistema más avanzado que este en todo el territorio licántropo.

—Tienes razón. Tu tecnología es muy avanzada, pero también costosa.

—Bueno, es el precio a pagar por tener lo mejor. Ahora imagine todo lo que se va a ahorrar, tanto en bienes como en tiempo y trabajo. Vale la pena hacer una buena inversión.

El hombre asiente con gestos que demuestran que está convencido de su compra, por lo que Dylan oculta la sonrisa victoriosa que se le forma en los labios.

Unas horas más tarde, ellos firman el contrato y se despiden con un apretón de manos y una sonrisa cortés.

Dylan toma su bulto cuadrado de color negro y se lo engancha al cuerpo, luego sale del edificio bajo la atenta mirada de las féminas que se lo comen en sus pensamientos.

—¿No es ese el hijo del alfa Tron, de la manada Rayo Dorado? —inquiere un hombre vestido de ejecutivo, después de que el chico sale de las instalaciones.

—Sí, y es tan apuesto como su padre —responde una de las secretarias, luego se muerde los labios alusiva.

—Escuché que es creador de programas informáticos y que sus sistemas son muy modernos. No me parece nada especial ese chico; ni siquiera vino vestido de forma adecuada. ¿Quién cierra un negocio usando ropa casual?

—Alguien que puede, y ese no eres tú —le contesta otra con una sonrisa maliciosa—. Deja tu envidia y vete a trabajar. —Ella entorna los ojos.

Dylan camina por las calles de Fuerza de bronce y admira la belleza de estas con una sonrisa. Desde que tiene uso de razón, esa manada ha sido hermosa por la combinación entre lo moderno y lo anticuado de sus casas y calles, y porque sus edificios no son tan pretenciosos como los de Rayo dorado.

Le es difícil imaginarse esa manada diferente a lo que es en el presente, ya que su madre le contó lo triste y opaca que lucía en el tiempo en que ella habitó allí.

En Fuerza de bronce nació él porque Otsana había escapado de Luna de hierro, donde Tron era alfa cuando ella llevaba a Dylan en su vientre.

—Legna y yo nacimos en la misma manada, pero en tiempos diferentes. —Él se sacude la cabeza para deshacerse de ese tonto pensamiento.

«¿Por qué estás en mi mente, loba insoportable?», se increpa con una mueca de disgusto.

De momento mira el camino que conduce al vecindario donde el alfa Riú y su familia viven, y lo descortés que sería al no pasar para saludarlos.

«Debo ser educado con los tíos. Además, Ryan siempre me pide ayuda con sus estudios informáticos, así que sería bueno aprovechar que ya estoy aquí», se convence a sí mismo.

«Veremos a nuestra mate», celebra su lobo con entusiasmo. «No me interesa ver a esa loca», gruñe en sus adentros, pero su actitud indiferente es ignorada por su parte salvaje, quien le provoca emociones fuertes debido a la anticipación del encuentro con su pareja destinada.

El hijo del alfa y la híbrida

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