Gael
Me encuentro en un extraño trance donde el presente se mezcla con el pasado y los recuerdos de mi niñez afloran.
Ahora sé quién soy y quién tiene el zarcillo dorado. Es irónico que siempre estuvo frente a mis narices, asimismo, que en mi subconsciente se guardaba esa verdad que mi corazón tanto temía develar.
Necesitaba aferrarme a una familia y sentir que pertenecía a algún lugar, pero también anhelaba estar cerca de mi mate. Supongo que eso ayudó a que el alfa Mateus tuviera control sobre mi mente.
—Ya la cama del apareamiento está lista —escucho a una de esas brujas avisarle a su líder, la mujer que asesinó a mis padres.
—Bien, vamos a preparar todos los ingredientes para el ritual. Tenemos que empezar antes de que salga la luna roja.
—Sí, señora.
Percibo que ambas mujeres salen de dónde sea que estoy, y que me quedo solo. Me encantaría poder moverme y buscar la manera de escapar, pero el veneno en mi sangre me tiene aprisionado a la voluntad de esa bruja. Esto no puede terminar así, debe haber alguna solución.
«Nuestra mate vendrá por nosotros», asegura mi lobo.
Me encantaría creerle, mas no sé qué tan informada esté Gia acerca de mi paradero; además, puede que ella ya esté muy débil, debido al veneno.
Estoy mareado…
Otra vez entro a ese trance donde me siento en el pasado… y veo a mi yo niño. Vivo en carne propia aquel día que el alfa Mateus me llevo a Luna Creciente, entonces recuerdo…
Me veo en el centro de curación y varios jefes de la manada me rodean, incluyendo al alfa. Siento temor cuando alguien habla de matarme y levanta un puñal en mi contra.
Pronto un dolor punzante y gélido me embarga el pecho, y mi piel fría se calienta con mi propia sangre. Por una parte, deseo morir para dejar de sufrir por la muerte de mis padres y no tener que llevar una vida de esclavo en esta manada; pero por la otra, aquella niña de trenzas largas y castañas, poseedora de los ojos grises más hermosos que he visto en toda mi existencia, me hace desear vivir para poder protegerla.
Ella es mi mate, estoy seguro.
Salgo de mi trance moribundo cuando el zarcillo en mi oreja brilla, entonces la herida se cierra.
«¿Qué haces, imbécil? Mientras tenga el pendiente este niño es inmortal», dice uno de los hombres del alfa.
¿Qué? ¿Soy inmortal mientras posea el tesoro familiar? Ojalá eso aplicara al veneno que esa bruja implantó en mí.
«Entonces, ¿qué hacemos? No quiero que este mocoso se adueñe de mi manada junto a mi hija», inquiere el alfa con desesperación.
«No haré tal cosa, se lo prometo», aseguro, temeroso de que me aparten de mi mate con el exilio.
«Hay una solución, alfa», dice uno de sus hombres.
«¿Cuál?», cuestiona él con interés.
«Control mental. Si la compañera de este futuro alfa nunca usa el zarcillo, usted tendrá el poder sobre el chiquillo mientras manipule el pendiente dorado. Tendrá su voluntad y obediencia, asimismo, se asegurará de que nunca recuerde su origen; por lo tanto, no podrá hacer uso de todas sus habilidades, puesto que no sabrá cuál es su verdadera identidad».
«¿De verdad puedo hacer eso?», inquiere el alfa con duda mientras aprieta el zarcillo dorado entre su puño.
«Sí. Esa era la razón para que el alfa Ralph ocultara la verdadera identidad de su hijo, también por la que mantuvo escondido el otro zarcillo. Esa es la debilidad de Gael, alfa, el zarcillo dorado que pertenece a su compañera».
Miro al hombre que revela aquella verdad y busco familiaridad en él. ¿Cómo es que sabe tanto acerca de nuestros secretos? Supongo que debió tener conexiones con algún traidor de la manada, pero ¿quién?
Salgo del extraño trance de los recuerdos que me hostigan, entonces siento que soy movido por estas locas, fuera de donde sea que me tienen aprisionado.
***
Gia
Pete y yo cambiamos formas a una distancia prudente, desde donde puedo oler al alfa y a sus hombres. Después de que nos vestimos, le doy orden a Pete para que se quede aquí hasta que llegue Kali con los refuerzos, porque no quiero que papá y sus guerreros lo descubran por el olor.
Yo oculto el mío y me escabullo entre los árboles, entonces un aroma diferente me pone alerta.
No solo hay lobos junto al alfa Mateus…
Me acerco más a ellos para poder ver lo que hacen, es cuando descubro a quienes pertenece aquel extraño olor dulzón. Son hadas y están aprisionadas con cadenas hechas de hierro puro, material que debilita a los de su especie.
—¡Más rápido, hadas mugrosas! —ordena uno de los jefes del alfa, a las dos hadas que tratan de romper la protección.
Noto que una de ellas utiliza la piedra que la reina de las hadas usó para aprisionar a la gran bruja, al tiempo en que su compañera le da energía para que pueda manipularla.
¿Por qué el alfa tiene esa piedra?
Espero a que él logre su cometido, puesto que necesitaré que rompa la protección para poder ir a salvar a Gael.
—Debemos llegar antes de que Gael muera, no vaya a ser que esas brujas se roben el zarcillo plateado —dice el alfa mientras las hadas hacen su trabajo.
—Me preocupa que las brujas estarán más poderosas, debido a la luna roja —añade uno de los jefes.
—Lo sé, pero si todos se ajustan al plan de ataque, podremos entretenerlas para que yo tome el zarcillo en el momento exacto en que Gael exhale su último aliento.
—Alfa, usted está muy seguro de que Gael morirá —refuta su subordinado.
—Lo hará porque el veneno tomará fuerza cuando todas esas brujas pongan su encanto sobre él y logren unirse en carne a este. La maldición aumentará su poder hasta consumirlo.
—Eso significa que su hija también morirá.
Papá mira a la nada pensativo, luego esboza un suspiro de resignación y encara al guerrero y jefe con firmeza.
—Traté de evitarle ese futuro, pero ella fue muy terca en aferrarse a la muerte. Eso me pasó por haber tenido a una hija. Tuve que conformarme con que fuera mujer, para que también resultara mate de Gael y arruinara mis planes.
» Iba a ser tan sencillo todo, a ella la entregaría a un lobo con buenas influencias, mientras que a Gael lo engañaría con que sería mi heredero y lo uniría a una loba débil, que lo hiciera sucumbir más en su maldición. Pronto él moriría por causa del veneno, por lo que yo me adueñaría del zarcillo plateado y me convertiría en el alfa supremo.
No…
Siento que mi corazón es apretado con tanta violencia que este estalla hecho trizas. Duele demasiado escuchar esas palabras desgarradoras de parte de mi propio padre.
Es tan doloroso que siento que voy a desfallecer.
Los recuerdos de mi niñez pasan por mi mente con rapidez, rememorando lo feliz que era antes de descubrir que mi progenitor es un hombre cruel y malvado. Él era el padre perfecto, mi héroe. ¿Por qué todo lo lindo que tenía se tornó en una pesadilla?



