¡Mate! — Capítulo 16: Decepción

Gia
Gael y yo nos encontramos sentados frente al escritorio de papá, quien nos mira con desaprobación y como esperando alguna explicación a nuestro extraño comportamiento de hoy.
—¿Y bien…? —inquiere con impaciencia.
—Yo… —Juego con mis dedos. ¿Qué le voy a decir? ¿Que traté de suicidarme porque mi loba estaba herida por el rechazo consecutivo de parte de Gael?
—¡Habla de una buena vez! —El alfa golpea la mesa con fuerza, acto que me hace tragar pesado—. ¿Qué estaban haciendo tú y tu hermano en ese árbol? ¡Desnudos!
¿Mi hermano?
—¡Gael no es mi hermano, papá! ¡Él es mi mate!  —vocifero mientras me paro de mi asiento y lo encaro desafiante.
La cachetada que papá me atina provoca que me tambalee. Por otro lado, Gael da un salto y le muestra los colmillos a papá de forma amenazante y con ganas de devolverle el golpe.
Vaya, vaya…
Es la primera vez que veo a Gael desafiar al alfa, como también es la primera vez que papá me pega. ¿Qué le pasa?
—¡Gael no es tu mate! ¡Deja de decir necedades! Y tú… —Papá rodea su escritorio y agarra a Gael por el cuello—. Dijiste que no la tocarías. ¡Lo prometiste!
—No hicimos nada… de lo que cree… —tartamudea Gael con gran nerviosismo.
—¡La escuché! ¡Ella aullaba de esa manera…! —Papá no se atreve a terminar, le es difícil decir aquello; por mi parte, siento la vergüenza recorrerme.
—¡No la reclamé! ¡No lo hice!
—Espero que te alejes de mi hija. No seas egoísta y pienses solo en tus deseos y sentimientos, para eso ya tienes a un reemplazo.
¿Qué? ¿Por qué papá le dice eso a Gael? ¿Qué sucede?
—¿De qué hablas, papá? Gael y yo vamos a estar juntos. Somos pareja, ¿cierto, Gael?
Él me evade la mirada y no responde.
No, otra vez…
Vuelvo a insistir con marcada desesperación, pero su respuesta no llega, lo que me hace entender que le da la razón a papá y una vez más me niega. Las lágrimas salen de mis ojos de forma mecánica, como si hubiesen presentido que pronto mi corazón sería partido en dos.
Gael, no de nuevo.
«Gael, dile a papá que somos pareja. Explícale que nos amamos, que eres mi mate», le ruego por medio del vínculo.
«No sé de dónde sacas eso. Recuerda que quedamos en que ibas a salir con otros chicos, que te olvidarías de mí».
«Eso fue antes de que me besaras. ¡Casi me…!», no termino porque me da vergüenza, en especial en un momento tan humillante como este.
«Para ayudarte a descargar tus ansias y dije que sería la única vez».
«¡Eres un patán! ¿Por qué me tocaste si no te intereso?»
Gael cierra el vínculo y le asegura a papá que se alejará de mí. Por mi parte, me quedo sin habla por la presión en mi pecho.
¡Soy una tonta! Otra vez me he engañado a mí misma al creer que Gael sentía por mí lo mismo que yo por él. ¿Por qué me besó? No debió ilusionarme.
La ira estalla en mi interior cuan volcán en erupción dispuesto a destruir todo a su paso.
—Gael, te rechazo como mate y rompo cualquier vínculo que tenga contigo —sentencio con firmeza en un impulso sin sentido. ¿Por qué rechazar a quien dice no ser mi compañero destinado? Es que estoy cansada de que Gael me mande señales equivocadas y de que yo me engañe a mí misma. Si mi loba cree que Gael es mi mate, la solución para ser libre de este sentimiento es rechazarlo, ¿no?
Pero…
¿Por qué me duele tanto?
Un aullido sale de mi garganta y el dolor en el pecho es tan fuerte, que no puedo permanecer de pies, por tal razón, salgo de allí encorvada y llorando como una niña pequeña. Mientras corro en dirección a mi habitación, un aullido desgarrador se escucha en el estudio de papá.
 
***
 
Gael
Por poco acepto su rechazo y sé que el alfa vio esa decisión reflejada en la mirada. Estuve tan tentado…
Debido a este dolor insoportable, me doy golpes en el pecho como si con ello me pudiera calmar. Percibo el hilo de sangre que sale de mi nariz, de igual manera saboreo el azufre del chorro que es escupido por mi boca. El terror me hela los huesos cuando reparo en la nueva marca, cuya forma de raíz negra se empieza a dibujar en mi antebrazo.
—¿Estás bien? —cuestiona el alfa con tono preocupado, mientras me sostiene porque he perdido las fuerzas.
—Me duele… —balbuceo—. Me duele demasiado, siento que se me desgarra el corazón. —Lloro desconsolado.
—Lo siento tanto, Gael. ¿Quién mejor que tú para ser pareja de mi hija? Pero no la puedo perder, entiéndeme.
—Nunca le haría daño…
—Está sucediendo, Gael. Si te rechazó no debería aparecer la marca. A menos que hayas deseado aceptar…
—No… —lo interrumpo deprisa, antes de que empiece a especular—. Al parecer no sabemos todo sobre mi problema, Alfa.
—Lo que sea que hayas hecho con Gia debió provocar la aparición de la marca —asegura. Que se atreva a afirmarlo me enoja—. No creo que haya sido el rechazo porque tú no lo aceptaste. Lo que significa que, si te mantienes alejado de ella, vivirás por más tiempo. Quizás si te unes con alguien desesperanzada y débil, que mengue tu energía, podrías tener una larga vida.
Me molesta su alusión. Ahora entiendo su interés en que yo pase tiempo con esa desconocida. ¿Acaso planea que me una a esa loba débil? ¿Por qué cree que esa sería la solución?
—Si esto no le hiciera daño a ella, hubiera preferido unos días de vida —pero disfrutando de su amor— que alargar mis días bajo este sufrimiento. Porque, Alfa, estar separado de mi preciosa mate duele como el demonio.
—Lo sé. Ya experimenté esa sensación en el pasado.
Noto la amargura en su semblante. El alfa me ayuda a llegar a mi habitación para que descanse. Una vez me quedo solo, empiezo a llorar mi desdicha. Lo que más me duele y enoja es que de nuevo he herido el corazón de mi amada. ¿Si ella supiera que todo lo hago por su bien?
 
***
 
Gia
Lleno la bañera que le queda al lado a la ducha y me sumerjo por completo en el agua. Mis lágrimas se mezclan con el líquido mientras me estrujo el cuerpo con asco. ¿Por qué me tocó? Peor aún, ¿por qué dejé que lo hiciera? Me siento sucia y avergonzada por haberme dejado acariciar de un hombre que seguirá perteneciendo a otra mujer, una que no es su mate. Yo sí lo soy. Yo tengo ese derecho; sin embargo, él se lo ha cedido a ella.
Fui tan tonta en creer que reconocería que yo soy su pareja ideal. Fui una ingenua al creer que, desde ese instante en que tuvimos tal intimidad, solo yo estaría en su cama.
Tonta, tonta, tonta…
Muerdo mis labios mientras me estrujo con rudeza, como si quisiera arrancarme la piel. Mañana iré con Loni a esa cita y me daré una oportunidad con él o con algún otro chico. Dejaré de sufrir por Gael y me enfocaré en mí. Ya basta de ser una masoquista sin dignidad, de llorar por un hombre que no me merece.
—No seré ni la primera ni la última licántropa que no esté con su mate, tampoco será el fin del mundo. —Con esta declaración, decido cerrar el capítulo de Gael en mi vida y empezar uno nuevo, con otro hombre.

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