¡Mate! – Capítulo 58: No me sueltes

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Gia

«No… No me abandones ahora…», le ruego a mi loba. Me siento tan débil que ya perdí esa extraña habilidad de hablar de forma audible mientras estoy transformada.

«Ya no tenemos energía. Si seguimos luchando moriremos», dice antes de que cambie.

«¡Gia, resiste!», me anima Kali por medio del vínculo.

Escucho que lucha contra ellos, así que trato de levantarme para ayudarlo. Me toma más tiempo del debido ponerme de pies, pero cuando lo logro, doy órdenes a los lobos para que ataquen a Gael y a la gran bruja.

Siento náuseas cuando vislumbro a algunas brujas destrozadas sobre el suelo, que se encuentra manchado de sangre y cubierto de tripas y órganos internos.

Me repugna este olor.

Aprovecho que ellos luchan para cubrirme con una de las sábanas, que adornan a la maldita cama donde ellas piensan copular con mi pareja. Después de que me envuelvo la tela en el cuerpo, me pongo a luchar en mi forma humana y a tratar de convencer a Gael.

De repente, varios rayos de poder impactan a Kali, quien cae herido al suelo. Corro en su dirección y le lamo la herida que tiene su pata, entonces esta se le cierra al instante.

«La gran bruja es muy poderosa. No sé cuánto tiempo pueda entretenerla», me dice.

—Espero que las hadas no tarden o moriremos en sus manos —le respondo.

Hay algo que se siente distinto dentro de mí, como un cambio que aún no logro reconocer del todo, pero que percibo en mi piel.

Kali salta en dirección a la gran bruja cuando esta empieza a atacar a los demás lobos con sus rayos de energía, quienes han asesinado a casi todas sus compañeras.

Él logra evitar el ataque, lo que me trae alivio, pero esa sensación de bienestar dura poco. De un momento a otro, soy lanzada contra un árbol por Gael. Escupo sangre gracias al impacto y caigo de manera brusca contra el suelo.

—Gael… —ruego con lágrimas en la mirada, al verlo acercarse con gestos amenazantes—. Soy yo, Gia. Mi amor, por favor despierta… —Estallo en llantos.

Cierro los ojos cuando su brazo fuerte y grande se levanta en mi contra, y el dolor de cabeza aumenta en el instante en que el ruido de su golpe estalla en mis oídos.

No me golpeó a mí…

Estoy asombrada y conmovida: su puño está clavado en el árbol, y ese golpe debía recibirlo yo. O es lo que creo que sucede…

—Gia…, ayúdame… —masculla con dificultad.

Siento que el corazón se me detiene, y un escalofrío me atraviesa, como si me hubiera alcanzado un rayo.

Gael…

Abro los ojos de a poco para descubrir que, de hecho, estaba en lo cierto, él ha golpeado el tronco con el que impacté, pero a mí no me tocó, así que levanto la cabeza para poder encararlo.

Su puño todavía está clavado en el árbol y su espalda encorvada mientras cierra y abre los ojos de manera brusca, como si luchara contra sí mismo.

—Gael, estoy aquí, mi amor; vine a liberarte. —Mi voz sale desesperada.

—Vete… —masculla ente dientes, como si le costara hablar.

¿Qué?

—Vine por ti, Gael.

—No quiero hacerte más daño. Por favor, aléjate. Gia, no puedo controlarme…

Gael empieza a golpear el árbol con sus dos puños, acción que provoca que este se parta en dos.

Asustada, me alejo de él, pero pronto siento que las fuerzas me abandonan cuando un rayo me impacta la espalda. Ardor mezclado con dolor me ataca las rodillas y supongo que me las he raspado al caer al suelo sobre estas, dado que, donde me encuentro, hay pequeñas rocas filosas.

—Es momento de que mueras, loba insolente —escupe la gran bruja. Percibo que su mano se levanta y un resplandor alumbra mi alrededor.

Bien, creo que este es el fin.

Rendida y sin fuerzas para seguir luchando, cierro los ojos mientras las lágrimas me mojan las mejillas.

Fallé…

Un alarido de dolor me pone la piel de gallina, entonces siento que mi corazón se desgarra.

Gael…

No…

Su cuerpo me está arropando, lo que significa que él recibió el ataque en mi lugar. Gael se voltea y empieza a atacar a la gran bruja, aunque lo hace medio encorvado y supongo que se debe a la herida en su espalda.

Sin embargo, la gran bruja comienza a flotar por encima del suelo, como si estuviera en completo control. Sus ojos empiezan a brillar de forma escalofriante, y Gael deja de moverse. Luego se pone recto… y se va tras ella.

¡No! ¿Qué está haciendo? ¿Por qué no sigue luchando?Gael… vuelve a mí.

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