Hoy Kali vino al centro de curación y despacho, puesto que al parecer va a retomar su trabajo en la manada, ya que su esposa se encuentra mucho mejor y el bebé está creciendo sin problemas.
—Kali, debes estar muy aburrido en tu casa para venir a contarme las costumbres y creencias de las hadas. Bien podría contárselas a tus cachorros o entretenerte haciendo más bebés con Gin. No, pero para ti es más divertido venir hasta aquí e interrumpir mi trabajo.
—Deja de ser irrespetuosa, recuerda que soy el beta de la manada. Si vine hasta acá es por alguna razón importante, mocosa.
—¿Mocosa? Ya soy una mujer adulta, tontín. —Le saco la lengua y él levanta una ceja con diversión.
—Sí, muy adulta —masculla con sarcasmo—. ¿Dónde está Gael?
El simple hecho de escuchar su nombre cambia el panorama.
—Salió con papá a investigar un ataque que tuvimos. Ellos sospechan que fue la manada Luna de fuego.
—Creo que tendremos que darles un escarmiento a esos fastidiosos —dice Kali mientras exhala un suspiro.
—Esa manada es muy poderosa. Espero que sea una equivocación y no que ellos estén provocando una contienda, no saldríamos bien parados si los enfrentamos.
—¿Qué dices? Todas las comunidades firmamos un acuerdo de paz, si ellos lo violan serán castigados por todas las manadas vecinas.
—Tienes razón, pero no debemos confiarnos. No creo que ellos sean tan brutos como para crear un conflicto si no tuvieran algún apoyo o plan. Es mejor evitarnos enfrentamientos.
—Bueno, sí. Pero ese no es el mayor de los problemas que podríamos tener. He tenido sueños y percibido una mala presencia. Hay una amenaza o, tal vez varias, cerca de nosotros.
Puedo notar el nerviosismo en los gestos de Kali, como si tuviera algo qué decirme y no se atreve.
» Gia, ¿has sentido o visto alguna cosa extraña?
—Ve al grano… —No puedo negar que estoy asustada. ¿Por qué Kali me pregunta esto? Me preocupa mucho porque percibir eventos y presencias extrañas es parte de su habilidad, que se parece mucho a la mía, por cierto.
—Presiento que una fuerza negativa te merodea. Es como si hubiera seres desconocidos vigilándote. ¿Todo ha estado bien por aquí?
Por dónde empezar… No quiero preocupar a mi amigo con mis tonterías, por lo que no le diré lo sucedido en el risco ni con Gael, de todas formas, no creo que eso tenga que ver con lo que habla; sin embargo, sí le diré acerca de los eventos extraños que he tenido.
—Sí he visto cosas raras o, más bien, presencias. La primera noche en la manada fui testigo de cómo una sombra se movía entre los árboles y luego hubo un destello en el cielo. Después… —Esta parte no sé cómo explicarla sin que Kali haga preguntas, pero lo intentaré—. Estaba un poco alterada y caí de forma accidental por el risco, lo extraño es que fui salvada por una pila de hojas y devuelta a tierra firme.
—¿Cómo rayos te caíste por “accidente” en el risco?
Y aquí vamos.
—Estaba alterada y mi loba… —Esto va a sonar muy feo—. Ella quería…
—¿Me estás hablando de suicidio, Gia? —El espanto en su expresión me hace sentir avergonzada—. Eso no es un accidente. ¿Qué demonio te está pasando?
Trago pesado y lucho contra las lágrimas.
—No lo hice a propósito… Fue mi loba…
—Tu loba nunca te haría daño. Creo que ese evento tiene que ver con lo que he sentido en estos días. Hay una oscuridad que está atentando en contra de tu vida.
Y esa sospecha me asusta.
—¿Crees que eso esté sucediendo? Aunque…
—¿Aunque? —interpela Kali con impaciencia.
—La noche del sábado me sentí observada y luego vi una sombra moverse por encima de los árboles, pero también…
Vaya, espero que Kali no piense que estoy loca.
» Hacen unos días vi a un extraño ser. Estaba en el bosque y sentía que me perseguían. Cuando me volteé para encarar a mi persecutor, me encontré de frente a una criatura pequeña y brillante, con ropa colorida y una apariencia rara, como si surgiera de la imaginación de un niño.
» Solo duró unos segundos delante de mí y luego desapareció. Jamás he vuelto a ver tal cosa, pero su presencia no me infundió temor a diferencia de aquella sombra, esa sí me dio miedo.
Kali se queda pensativo un rato y en un silencio que me está poniendo nerviosa.
—¿Viste a un hada? Eso no es posible, se supone que ellas no acceden a nuestros territorios. Mejor trata de no estar sola en el bosque ni te acerques a lugares peligrosos, como un risco, por ejemplo. Seguiré investigando y pondré a Gael al tanto de todo para que esté pendiente.
—¡No! —Creo que he exagerado mi tono, acción que no pasa desapercibida por Kali—. No involucres a Gael en esto, no quiero cercanía con él.
—¿Todavía siguen con la guerra de hielo? Gia, Gael te aprecia mucho…
—Kali, por favor —lo interrumpo—. Si quieres le contamos todo al alfa, pero no involucres a Gael en mis asuntos. Lo quiero fuera de mi vida. —Él asiente no muy convencido, pero sé que de alguna forma me comprende.
Después de que llegaron papá y Gael, decidimos ir a almorzar a la casa, donde Gin y los cachorros se encuentran. Entre abrazos y algarabía vamos al comedor, pero la ausencia de una persona capta mi atención.
—¿Dónde está Natura? —pregunto. Las miradas se fijan en mí de inmediato.
—¿Quién es Natura? —inquiere Gin con intriga.
—Es una loba débil que encontramos en la carretera y aún no sabemos cómo regresarla a su manada —responde el alfa.
—¿Por qué ella no les dice? —inquiere Kali con preocupación.
—Según, ella pertenece a esos lobos débiles que están destinados a estar solos porque debilitarían a su compañero —responde el alfa.
De inmediato, los ojos de Kali se posan en Gael, quien le hace un gesto con la mirada que capta mi atención. ¿Qué se traen estos dos?
—Antes de buscar la manera de regresarla, debemos descubrir qué hay detrás de su caída en esta manada. Estoy en eso, no se preocupen —asegura Gael, pero eso no tranquiliza a nuestro beta.
Por mi parte, me quedo pensando en el asunto. ¿No es demasiada casualidad que todos los eventos extraños hayan ocurrido después de que esa chica apareciera?


