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Gia
Sigo a Flora a donde se dirige, pese a que hacerlo represente un peligro para mí. No me importa, lo único que me interesa es encontrar a Gael y romper esta maldición que me está matando de a poco.
No solo está el hecho de que ambos moriremos, también que las brujas lograrán su cometido y eso volvería a desatar el caos en nuestra especie.
En mi forma de loba, corro detrás de esta hada, quien luce diferente al resto, mientras que ella se conduce por los aires, dado que puede volar.
Llegamos a un territorio remoto, pero que es tan hermoso que me quedo encantada con su belleza. Los árboles ya no son coloridos ni en el tono verde que suelo ver; estos tienen las hojas doradas y plateadas, aunque el tronco es marrón.
El agua es tan clara y brillante como el cristal, y el reflejo de los árboles le da el tono de la plata y el oro, que me parece maravilloso.
—¿Qué es este lugar tan especial y exótico?
De momento, mi forma lobuna me deja y caigo de rodillas como humana. Doy un respiro y me levanto, haciendo un gran esfuerzo para no volver a caer. Caminamos por unos minutos más, en pleno silencio.
—¿Qué hacemos aquí? —pregunto con dificultad, al detenernos frente a un río con cascada. He caminado tanto que me he quedado sin la poca energía con la que contaba, por lo que siento que voy a desfallecer en cualquier momento.
—Varias cosas —responde con expresión neutra—. La primera de ellas será que recuperes tu energía.
Asiento con la cabeza porque ya no quiero ni hablar. Me siento horrible…
—Este río es especial. Bebe de su agua y te sentirás mejor.
De repente me da mucha sed, por lo que obedezco a su mandato. Bebo del líquido como si mi vida dependiera de ello…, aunque puede que así sea. Una vez la sed se ha esfumado, me tiro en el suelo y cierro los ojos, puesto que me ha dado mucho sueño.
Ignoro que estoy desnuda en medio de la nada, a merced de una extraña que no sé si es mi enemiga o no; sin embargo, me estoy muriendo de todas formas, así que no tengo nada que perder.
—¿Quién eres? —inquiero con voz entrecortada cuando siento que empiezo a perder la consciencia.
—Soy un hada guardiana. Mi misión es reconocer a los alfas soberanos y servirles en lo que necesiten. Solo estos pueden verme, por lo que nadie más sabe de mi existencia. Cuando percibí la energía que te rodeaba, me acerqué a ti para saber de qué se trataba; sin embargo, el que te percataras de mi presencia cambió todo.
» Estaba buscando al hijo del alfa Ralph y al zarcillo dorado, pero nunca me hubiera imaginado que tú eras su compañera destinada y la dueña del pendiente perdido.
Trato de asimilar sus palabras, aunque se me hace difícil procesar esa información debido a mi estado de somnolencia.
—¿Fuiste tú quien me salvó cuando caí al risco? —balbuceo casi durmiendo.
—No. Puede que la naturaleza haya obrado a tu favor porque te reconoce como reina. La energía oscura que te rodeaba atentaba contra el juicio de tu loba para que perdieras la vida. Ahora duerme, solo así podrás ver el pasado.
Es lo último que escucho antes de perder el conocimiento.
***
Gael
Trato de abrir los ojos, pero estos no ceden. Es como si mi cuerpo hubiese perdido su autonomía y otra persona me controlara.
—¿Es él? —pregunta una mujer, quien posee una voz chillona y fastidiosa—. ¡Guau! Somos muy suertudas. Tremendo hombre resultó ser nuestro marido.
¿Cómo dijo?
Intento moverme o hablar, pero no puedo.
—Sí, es el hombre más atractivo que he visto en toda mi vida, incluso más que el alfa Ralph.
—Nos daremos tremendo festín con este macho tan lindo. ¿Crees que soporte estar con todas nosotras en la noche del apareamiento?
¿Qué demonios? ¿Estas malditas brujas piensan violarme?
Necesito escapar de aquí, pero ¿cómo?
—Querida, tienes tanto tiempo sin disfrutar de un hombre que ya olvidaste cómo se dan estos eventos. En la noche de apareamiento, la libido del macho será multiplicada y, con este, su capacidad de aguante. Pero primero me lo disfrutaré yo, que soy su líder, y luego se los dejaré a ustedes. Si somos bendecidas por el mal, todas podríamos embarazarnos de él.
—¿No podemos dar una probadita ahora? Es que ese hombre ya me ha puesto cachonda.
—Eso quisiera yo, pero ya no cuento con suficiente energía para ese tipo de encantamiento. Como puedes apreciar, él lleva la marca de su mate y eso de alguna forma lo protege. Solo nos queda esperar a que la naturaleza se ponga a nuestro favor; pero no comas ansias, que he calculado que mañana podremos hacer el ritual, debido a que la luna se pondrá roja y será momento de apareamiento para nuestra especie.
—Por fin no sufriremos como en todas las décadas de apareamiento. Era una tortura tener tantas ganas y no poder saciarlas.
Otra vez trato de luchar para escapar, pero es inútil. No quiero que esas brujas asquerosas me toquen, pero lo que más me preocupa es mi bella mate. Si estas locas logran su cometido, Gia morirá al instante.
***
Gia
Abro los ojos, pero no logro ver nada debido a las penumbras que me rodean. De momento ya no estoy en el suelo; en su lugar, floto en los aires y la luz de la luna se refleja en mi piel.
Llego a una manada que no reconozco, entonces me quedo helada al ver a Gael allí, mirando a la luna muy concentrado. Observarlo siendo un niño me provoca una gran nostalgia, entonces los recuerdos dormidos reviven en mi mente.
Me veo correr junto a Lía mientras jugamos en el parque de la manada. Luego nos percatamos de la presencia del alfa y sus guerreros, así que nos regresamos cada cual a su casa para no ser castigadas.
Veo que mi yo niña se esconde en un armario de la sala y oculta su olor; sin embargo, Gael se da cuenta de que estoy allí, mas no me delata.
Dos días después, en la noche, escucho su voz pidiéndome ayuda; pero soy pequeña para entender que me habla a través del vínculo, asimismo, que se trata de él, de mi mate.
—Ustedes dos son licántropos especiales, por eso pudieron reconocerse antes de convertirse en lobos —dice Flora, quien se aparece delante de mí.
Ambas estamos suspendidas en el aire, debajo de un cielo oscuro que solo es alumbrado por la luz de la luna.
—Entonces siempre lo supimos… —musito contrariada.
—¿Recuerdas ese sentir? —inquiere ella.
Me quedo pensativa y las lágrimas me inundan el rostro.
—El alfa le hizo daño a mi mate en esos tres días —digo dolida, aunque no entiendo la razón de decir esa tontería.
—Sí. Él trató de robarle el zarcillo plateado con la intención de usarlo junto con el dorado.
—¿Cómo sabes eso?
—Solo lo presiento —responde ida.
¿Ah? Ni siquiera está segura.
—Tú tampoco lo estuviste, pero siempre lo has presentido. Lo que te bloqueó fue el hecho de que tu mate te negaba. Cada vez que él te rechazaba, laceraba a tu loba y tus habilidades disminuían.
—¿Qué debo hacer ahora?
—Encontrar el zarcillo dorado.
Un resplandor me cubre por completo, entonces me quedo pasmada al notar la sonrisa de resignación que me brinda Flora.
¿Qué está haciendo?
—Cuando nazcan los futuros alfas soberanos, un hada guía nacerá para ellos. He hecho mi trabajo al guiarte hacia la verdad y darte la energía que necesitas para recuperar el zarcillo dorado y a tu mate.
» No te rindas. Recuerda que tú y Gael son los lobos más poderosos del mundo y que todos los alfas y manadas serán sus subordinados. Hay verdades que descubrirás dentro de poco; sé fuerte, Gia.
Flora se va desvaneciendo y convirtiéndose en una energía colorida, que es absorbida por mi piel. Entonces un gran esplendor estalla dentro de mí…
Despierto de repente y miro a mi alrededor desconcertada. Busco a Flora, mas ella no está aquí; solo soy yo y los árboles que me rodean. Miro al cielo y noto que el sol brilla bastante, lo que significa que debe ser el mediodía.
¿Durante cuánto tiempo he estado en este lugar?
—¡Hasta que por fin te encuentro! —escucho una voz conocida.
—Eres tú —digo aliviada. Recuerdo que estaba desnuda antes de desmayarme, así que tapo mis partes íntimas por instinto, mas noto que llevo puesto un vestido blanco y de tela fina.
¿Qué?
De seguro ella me lo puso mientras dormía.
—Debes venir conmigo —dice él, impaciente.
Me extraña que siento las fuerzas renovadas en el momento en que me levanto, lo que no tiene lógica dado que estaba moribunda ayer.
«Flora se sacrificó para darnos energía. Debes darte prisa, antes de que el veneno la consuma toda», me advierte mi loba.
Vaya, es increíble lo cuerda y renovada que la percibo.
—¿Cómo me encontraste? —cuestiono al hombre de quien no conozco el nombre aún.
—Te rastreé por tu olor —responde.
¿Tan débil estaba que no pude ocultarlo?
Decidimos convertirnos en lobos para poder llegar más rápido, así que, después de unas horas, nos encontramos frente a la manada Luna Creciente. Me convierto en humana y me pongo el vestido, entonces le pido entrada a los que aguardan aquí afuera.
—Necesito hablar con el alfa Mateus, mi padre.
Ellos nos dejan pasar y de una vez me encamino en dirección a mi antigua casa. Después de una media hora caminando, llegamos a la vivienda del alfa.
—Ya estamos aquí, ¿qué es lo que planeas hacer? —Vengo a arreglar cuentas con el traidor, a quien una vez llamé papá —respondo decidida, y al instante, mis ojos se llenan de lágrimas.

