Gia
No sé a dónde me llevará Loni, pero conociéndolo, de seguro es un lugar informal. Por tal razón, me pongo unos pantalones de mezclilla negros, unas botas de taco alto, una blusa de top blanca y una chaqueta negra que hace juego con el pantalón.
Me suelto el cabello y le hago ondas en la punta, para rematar, me doy un maquillaje sombreado que resaltan mis ojos grises, por último, me pinto los labios en un tono rosa intenso.
Antes de irme, me echo un poco de perfume y tomo mi bolso negro, acto seguido, salgo de la habitación. Visualizo a Gael sentado en la sala con Lía, ambos están agarrados de manos, mientras que Natura se encuentra sentada a distancia. Esta última lee un libro y al parecer esta ajena de todo a su alrededor. Todavía faltan unos minutos para que llegue Loni, por lo que me siento en un sillón frente a la pareja.
Puedo percibir la mirada de ambos sobre mí, aunque no me atrevo a mirarlos a ellos. Para mí es difícil verlos juntos, en especial, después de lo que sucedió entre Gael y yo. Si soy sincera, me siento avergonzada y culpable, como si hubiera hecho algo muy malo. Porque sí, cometí un gran error al dejar que Gael me besara. Por suerte, el celo ya pasó, así que no hay riesgo de que Loni busque aparearse conmigo, debido a mi olor.
El ruido del timbre es la salvación a esta incomodidad, por lo que me apresuro a levantarme. Bien pude salir para esperar a Loni allá fuera, pero tampoco quiero parecer tan desesperada ante ese chico, quien de seguro creería que yo estoy demasiado ansiosa por salir con él si me encuentra esperándolo afuera.
Al salir, me encuentro a Loni con los brazos cruzados y una sonrisa ladina decorándole el rostro. Lleva su cabello largo recogido en una coleta, su típica ropa de cuero de color negro, con una remera blanca debajo, y las botas del mismo color a su vestuario oscuro.
—Tan hermosa como siempre —murmura él con flirteo.
—Tan coqueto como siempre —contraataco con ironía. Él me toma de la mano y nos encaminamos fuera de la casa; en la entrada, el carro rojo de Loni nos da la bienvenida.
—Sube, mi bella dama.
Le sigo el juego a su repentina caballerosidad y me adentro al copiloto cuando él me abre la puerta. Nos marchamos en silencio, lo que me parece un poco asfixiante, puesto que estoy muy nerviosa. Es la primera vez que saldré con un chico; bueno, en una cita. Solía salir con Gael a todos lados antes de que nuestra relación se tornara tensa y dolorosa. Él me llevaba al teatro, a la feria, a comer pizza y helado…
Vaya, vaya…
¿Otra vez estoy pensando en Gael?
El trayecto es un poco incómodo porque nos hemos sumido en un silencio tenso, como si no tuviéramos de qué hablar.
—¡Llegamos! —anuncia Loni de repente y detiene el auto.
No reconozco el lugar, por lo que estoy a la expectativa y eso de alguna forma me entusiasma. Desde afuera se ve sencillo y pulcro, es un local hecho de madera con un estilo campestre, como casi todo en nuestra manada, y tiene grandes faroles que alumbran la entrada.
Desde que accedemos al sitio, la música retumba en mis oídos acompañada por risas, humo y olor a carne asada, que al parecer es lo que identifica a este extraño restaurante.
Su apariencia se podría comparar a una enorme cantina tipo comedor, donde las personas bailan, juegan billar, conversan en grandes sofás, beben y comen. Loni me dirige a una mesa de dos y me pasa el menú. Todos los platillos consisten en carne asada con diferentes acompañamientos.
Una vez escojo, Loni hace un silbido y de inmediato aparece una chica vestida de forma sensual, pero sin llegar a la vulgaridad, y toma el menú con una sonrisa.
—¿Te gusta el lugar? —inquiere Loni, una vez quedamos solos.
—Es genial. No sabía que existía, pero me alegra que me hayas traído —respondo con toda sinceridad. Me encanta este sitio porque es cálido, entretenido y el olor a carne asada es exquisito. Noto como Loni relaja el rostro y se le dibuja una sonrisa sensual en los labios.
—¡No te imaginas lo nervioso que estaba! Temía mucho que no te gustara.
En ese momento nos traen una bebida y nos avisan que nuestro pedido estará listo dentro de poco. Asentimos, luego Loni retoma la conversación. A diferencia del trayecto, ahora se muestra más abierto, cómodo y conversador. Creo que de verdad estaba nervioso como me dijo.
—Ha sido una velada genial —dice Loni cuando estamos frente a la puerta de la casa—. Espero que lo repitamos.
—Yo también… —le respondo con nerviosismo. Está demasiado cerca de mí y eso de alguna manera me hace sentir incómoda.
Cada vez más, él se acerca de forma sutil, lo que me pone mas nerviosa de lo que ya estoy. Debería despedirme ahora y evitar que esto llegue más lejos, al fin y al cabo, se supone que solo seremos amigos.
—¡Gia! —Recupero mi espacio personal de un salto, debido al espanto que la voz de Gael me provoca.
Miro en dirección de donde proviene el llamado tosco y me encuentro a Gael en el techo, con una mirada fiera y peligrosa. ¿Qué hace ahí? ¿No debería estar revolcándose con Lía?
—¿Qué quieres? —interpelo con molestia. Él se tira del techo y se coloca frente a nosotros. La mirada asesina que le atina a Loni me pone alerta.
—Gracias por acompañarla hasta aquí, Loni, ya puedes marcharte —dice con porte intimidante.
¿Ah?
—Todavía no hemos terminado de hablar, quien debes marcharte eres tú —replica Loni.
—Se supone que, si ya ella está frente a la puerta de su casa, es porque ya charlaron en su cita, así que no hay necesidad de estar parados frente a la puerta a esta hora de la noche.
Vaya, vaya…
—¡¿Quién te crees que eres, Gael?! —estallo toda indignada y fastidiada por su estupidez—. Deja de molestar y vete a follar con tu novia, a eso vino ella, ¿no?
Gael aprieta los puños y frunce el ceño; no entiendo su estúpido comportamiento, ya que yo soy una adulta y él no es mi hermano de verdad, ¿por qué sigue en ese plan de fastidiarme la existencia?
—Gia, entra —ordena con mirada amenazante; sin embargo, yo no me voy a dejar intimidar por él, no.
—El único que debe entrar y dejarme en paz eres tú. ¡Demonios, eres un fastidio!
—Si quieres vamos a otro lado y conversamos tranquilos —sugiere Loni. En realidad, solo quiero entrar a la casa y descansar; mas, por otro lado, las ganas de desafiar a Gael son demasiado fuertes. Aunque tampoco quiero enviarle las señales equivocadas a Loni. En fin.
—Estoy cansada —le respondo a Loni. Veo como Gael oculta una sonrisa. Imbécil—. Pero ya tendremos tiempo de hablar en otra cita. Me divertí mucho hoy, Loni. El tiempo a tu lado se pasa volando. —Sí, lo hago para provocar a Gael, aunque es un intento inútil, puesto que él no tiene ningún interés en mí.
Me acerco a Loni y lo beso en la boca. Y aquí no soy la única sorprendida, porque sí, yo me he sorprendido de mi movimiento tonto. Ahora tendré que cargar con la consecuencia de mi impulso.
Loni me agarra por la cintura para intensificar el beso que yo correspondo, mas cuando su lengua quiere invadir mi boca, reacciono y corto el contacto. No me atrevo a mirar a Gael a la cara, quien sé que debe estar a punto de estallar porque siento sus ojos clavados sobre mí, asimismo, esa aura negativa que me advierte que hay peligro.
—Nos vemos pronto, Gia —se despide Loni con una sonrisa de satisfacción.
—Nos vemos… —respondo con timidez.
Lo veo alejarse, entonces me atrevo a mirar a Gael otra vez. Casi doy un respingo al verlo apretando sus puños con fuerza, su mandíbula crujir y su rostro desfigurarse debido al enojo.
Qué miedo…
Doy un paso para entrar a la casa, pero este, en un movimiento rápido, me acorrala contra la pared. Está temblando y podría apostar que también suda, es como si estuviera conteniendo las ganas de despedazar a alguien. Espero que no sea a mí.
—Gael, suéltame. Estoy cansada, quiero entrar… —Sus ojos amarillos brillan, y es literal, están tomando un tono dorado intenso. Sus facciones lucen tensas y sus brazos contra la pared me apresan sin siquiera rozarme. Lo percibo luchar contra sí mismo, contra la ira que lo debe estar quemando por dentro.
¿Qué le pasa?
—Lo besaste…
¿Ah?
Su respiración pesada choca con mi rostro mientras noto su pecho subir y bajar de forma acelerada, a este punto le dará un ataque al corazón. Debe calmarse.
—Gael, ¿qué te sucede? —Ya me estoy preocupando. En cualquier momento se puede convertir en lobo, pero no sé qué sucedería si deja a su lobo salir en la condición en la que se encuentra.
—Nada que te importe —responde con disgusto, como si mi presencia le molestara.
Y este ¿qué?
Él esboza un suspiro y se aleja de mí. De un salto sube al techo y desaparece de mi vista, es cuando recupero el aliento y el alma me regresa al cuerpo.
¿Qué rayo fue eso?
A lo lejos escucho un aullido, uno que me estremece por completo y que me hace sentir melancolía y frustración. Es como si yo sintiera lo mismo que el dueño del aullido.
Me abrazo a mí misma porque estoy demasiado confundida y desorbitada. Mas, de repente, los vellos se me erizan y las alarmas de mi cuerpo me ponen alerta. Miro en dirección al conglomerado de árboles donde solo encuentro oscuridad. Es extraño, pero por un momento me siento observada.
Con el miedo calando mis huesos, entro a la casa y me dirijo directo a mi habitación. Al entrar, es inevitable abrir la ventana y quedarme observando a través de esta. Una brisa mueve las hojas de los árboles y otra vez siento la piel de gallina. Entonces creo ver algo, es una figura en forma de sombra que se mueve al ritmo del viento, para luego saltar por el conglomerado de árboles y hacerse una con la oscuridad.




Hermosa história muy interessante que te atrapa y quiero ver la segunda parte
Muchas gracias
Maravillosa historia
Muchas gracias