Gia
Entro a la casa junto a Pete, el hombre que pertenecía a la manada de los padres de Gael. Miro con nostalgia la sala donde recibíamos a las visitas, correteaba junto a Lía, Kali y Gael; asimismo, donde solía esconderme para escuchar las conversaciones de los adultos.
Esta casa fue mi hogar por todos estos años, pero ahora se siente extraña y escalofriante para mí.
¿Por qué mi padre prefirió convertirse en mi enemigo, en vez de ser mi protector?
—¡Hija! —Mamá corre en mi dirección y su cuerpo pequeño se aferra al mío con desesperación.
Las lágrimas resbalan por mis mejillas al verla tan desaliñada, débil y triste. He sido una mala hija porque ni siquiera he pensado en ella ni en cómo esta situación le ha afectado.
—Mamá, ¿qué te sucedió? —cuestiono mientras reviso su rostro pálido y ojeroso. Ella siempre luce tan hermosa y arreglada, que verla en esas condiciones me conmociona.
—¿Por qué estás aquí, Gia? Debes irte.
¿Qué?
—¿De qué hablas, mamá? —inquiero desconcertada.
—Ahora lo entiendo y lo lamento tanto. Yo no sabía, te juro que no entendía por qué el alfa se oponía a que tú y Gael se unieran.
—¿Dónde está él, mamá? —pregunto con firmeza.
—No lo sé… —Ella empieza a llorar—. Se fue temprano en la mañana cuando descubrí lo que hizo. Si hubieras escuchado todo lo que me dijo. —Llora con más fuerza.
Me parte el corazón verla tan destrozada, pero al mismo tiempo, una gran ira crece dentro de mí. El alfa tendrá que responder por las lágrimas que está derramando mi madre.
—¿Qué te hizo? —inquiero mientras le acaricio las mejillas húmedas.
—Descubrí que él nos engañó a todos. —Se sorbe la nariz—. Él no los separó a ti y a tu mate por miedo a que murieras, en realidad temía que ustedes le quitaran el gobierno. Gia; tú y Gael se convertirán en los lobos más poderosos de todo nuestro territorio, si te llegas a poner ese zarcillo.
—Eso lo sé, mamá. —Le limpio las lágrimas—. Por tal razón es que el alfa trató de quitarle el zarcillo a Gael, pero como no pudo, ocultó el pendiente dorado y lo usó para controlar la voluntad de mi mate. Cada vez que este empezaba a recordar, papá usaba el zarcillo para que olvidara.
» También lo utilizó para impedir que Gael me reclame. Necesito encontrar al alfa o Gael y yo moriremos; si eso sucede, el zarcillo plateado se liberará y el alfa podrá…
Me quedo pasmada por un momento, dado que no había sopesado esto antes.
—Cariño, ¿todo bien? —inquiere mamá, preocupada por mi silencio repentino.
—Creo saber dónde está el alfa.
No espero una respuesta o reacción de parte de ella; en su lugar, me doy la vuelta con rapidez y corro fuera de la casa. Ella me llama alterada, pero la ignoro, dado que no tengo tiempo para explicarle lo que sospecho.
—¡Espera! —vocifera Pete detrás de mí, quien corre para alcanzarme. Me detengo en medio de la calle principal de la manada, entonces percibo un olor conocido. Todas mis emociones se tornan caóticas cuando lo veo venir en mi dirección.
—Kali, el alfa, él… —Las lágrimas brotan de mis ojos como torrentes, entonces mi amigo se me acerca y me abraza.
—¿Estás bien? —pregunta con tono preocupado, ante lo alterada que me encuentro.
Me duele tanto el corazón.
—Debemos darnos prisa. No tienes mucho tiempo, Gia —me advierte Pete, quien me ha alcanzado. Tomo distancia de Kali y me seco las lágrimas.
—Mi vida ha sido una mentira, ¿cómo crees que me siento? Mi propio padre es mi enemigo; él me ha hecho tanto daño. ¡¿Todo por qué?! Porque es un avaricioso y un egoísta malvado. Para él, tener poder y dominio sobre todos es más importante que la vida de su única hija y la del hombre quien desde niño le había sido leal.
Estallo en llanto.
—¿De qué hablas, Gia? —interpela Kali conmovido.
—Ven conmigo y lo entenderás, pero no lo hagas solo, convoca a un grupo de guerreros. ¡No, mejor convócalos a todos!
—No todos ellos están en la manada. El alfa se llevó a la mitad porque fue informado de que hay lobos salvajes merodeando los territorios cercanos, así que fue a enfrentarlos. Me dejó a cargo junto a los demás para que cuidáramos la manada.
¿Qué?
Esto confirma mi sospecha.
—El alfa te mintió, Kali. Necesito que convoques al resto de guerreros y que vengan conmigo —comando.
—No podemos dejar a la manada desprotegida, Gia. Además, desobedecer la orden del alfa es una sentencia a muerte, ¿cómo le explicaré este asunto?
—Kali, papá ya no será tu alfa. Yo tomaré su lugar —respondo decidida. Él me mira atónito y sin dar crédito a mis palabras—. Reúne a los guerreros y deja la mitad de ellos cuidando a la manada; yo me adelantaré. Por favor, encuéntrame en el bosque donde se yergue la protección.
—Soy leal al alfa Mateus, Gia; bajo ninguna circunstancia seré partícipe de una traición. Eres su hija, ¿cómo te atreves a rebelarte en su contra?
—Él se rebeló a la voluntad de la naturaleza y alteró el destino mío y de Gael. El alfa es un traidor. ¿Le seguirás guardando lealtad al hombre que permitió que tu hijo fuera hechizado por una bruja?
—No entiendo a qué te refieres —contesta él con voz entrecortada.
—Me refiero a que el alfa sabía quién era Natura, también que ella se bebía la sangre de tu cachorro. El alfa quiere que Gael muera, ya que él nunca pudo matarlo. Por eso me buscó un esposo, para deshacerse de mí sin tener que ensuciarse las manos con su propia hija.
—¿Qué disparates dices, Gia?
—¡Ya lo puedo ver todo claro, Kali! —explico alterada—. Ahora el comportamiento del alfa y ciertos eventos cobran sentido para mí. ¿A eso se refirió Flora antes de despedirse? —mascullo entre dientes lo último, al entender sus palabras.
De momento me siento mareada; asimismo, la verdad que brota en mi corazón me aprieta muy fuerte. Me pongo el dedo índice en la sien porque el caos en mis pensamientos me provoca un insoportable dolor de cabeza. Todo el cuerpo me tiembla y el corazón me late tan rápido, que siento que puede estallar dentro de mi pecho en cualquier momento.
» Ahora lo entiendo, Kali. El alfa va a dejar que las brujas copulen con Gael hasta que él muera, entonces podrá adueñarse del pendiente cuando este quede libre. No podemos perder más tiempo; debo impedir que mi mate sea mancillado por esas malditas brujas.
—¿Cómo sabes eso? ¿Tienes pruebas? —cuestiona incrédulo—. Lo que dices es muy serio, Gia.
—Lo escuché pedir mi ayuda aquella noche, pero era muy pequeña para entender. Ahora puedo ver los recuerdos de mi mate, y eso solo significa que él está siendo debilitado. —Las lágrimas brotan sin que pueda evitarlo y empiezo a sofocarme, entonces vivo en mi mente lo que Gael experimentó aquel día.
Lo percibo asustado mientras él mira el filo del puñal, que se yergue en su contra.
«Vamos a cortarle la oreja». Escucho en mi mente y todo el temor de Gael se arremolina en mi pecho de una forma asfixiante.
«Por favor, ayúdame…», ruega Gael por medio del vínculo.
El filo trata de cortar la oreja de mi mate, pero el arma se dobla al tener contacto con la piel de él. Entonces el padre de Kali, quien en ese entonces estaba vivo, saca un arma y se la clava en el pecho a aquel niño de doce años, quien no le había hecho daño a nadie.
—Gia, ¿estás bien? —pregunta Pete, sacándome de este extraño trance en el que me he sumido.
—No —respondo con los nervios de punta—. Kali, si quieres saber la verdad, entonces haz lo que te digo. Si miento, podrás atacarme junto a los guerreros por traidora; pero si digo la verdad, entonces querrás estar de mi lado. Si el alfa y las brujas logran su cometido, todas las criaturas de nuestro mundo correrán peligro. El infierno se desatará en todos los territorios y comunidades.
Lo percibo titubear. Kali camina en círculos de un lado a otro y se aprieta los cabellos, luego respira profundo y me encara con el ceño fruncido.
—Está bien, Gia. —Suspira y se relame los labios—. Te ayudaré, pero si no dices la verdad, debes saber que me olvidaré de nuestra amistad y entonces te apresaré.
Sí, claro. ¿Él y cuántos más?
—De acuerdo —asiento—. Reúne a los guerreros y sígueme —comando.
Me pierdo entre los árboles que rodean la manada, puesto que me iré por el bosque para llegar más rápido. Cuando me veo sola y, antes de que Pete me alcance, me quito el vestido y me convierto en loba. Una vez agarro mi vestuario con la boca, corro en medio del conglomerado de árboles en dirección a mi destino. Gael, esta vez sí iré por ti, mi amor.



