4. Lobo guía: Un lazo prohibido – Señales del destino

This entry is parte 5 de 21 in the series Lobo Guía: Un lazo prohibido

Zebastiel

Después de una despedida difícil y emotiva, tomo el sendero que lleva al Mar de Cristal. Es la primera parada que haré, dado que debo revisar si el portal entre el mundo humano y el nuestro se ha abierto y si ya tenemos nuevos artículos o algún instrumento nuevo de aquella dimensión.

Me toma varios días llegar, pero por fin puedo ver el brillo cristalino de este mar tan inusual que no todo el mundo puede encontrar, pues es uno de los tantos sitios sagrados a los que solo los guías tenemos acceso.

Suelto mi capa y me apeo del caballo cuando estoy en la orilla, y empiezo a revisar. Hay muchos objetos humanos aquí. Al parecer, el portal se ha abierto varias veces desde la última vez que un lobo guía vino a inspeccionar.

Uso mi poder del cielo para crear un viento que los atraiga hacia mí, pues es peligroso ir directamente al mar. Solo la tía Laurel lo ha hecho, porque ella no está muy completa de la cabeza, que digamos.

Sin embargo, lo más recomendable es usar nuestro poder de guía para atraerlos, ya que el riesgo de caer en este mar o de que, de repente, se abra el portal y seamos transportados al mundo humano es bastante alto.

—Oh, ¿qué es esto? —pienso en voz alta.

Formo viento con mis manos y lo uso para traerlo hacia mí; una vez cerca, lo agarro e inspecciono con curiosidad.

Es un artefacto cuadrado y largo, y se parece mucho a los comunicadores que usamos aquí, solo que este es más grande y no tiene los botones que posee el nuestro.

Lo reviso, tratando de ver cómo se enciende, pero no encuentro exactamente qué hacer. Hay unos botones en el lado derecho; los presiono, pero no enciende.

—¡Ah! Debe estar dañado —digo—. ¿Quizás debido al agua del mar? —me pregunto.

Mi reflejo se dibuja en él, como si fuera un espejo, pero es oscuro y bastante delgado. Tiene tres botones en la parte derecha y, en la parte izquierda, posee un pequeño puntito que al parecer abre algo.

Detrás tiene tres protuberancias o lentes, como de cámaras, y debajo una pequeña hendidura, como si se conectara algo allí. Parece un comunicador, pero un poco distinto.

Me lo meto en el bolsillo y sigo inspeccionando: hay muchos libros acá, eso me interesa. Voy reuniendo todo con mi habilidad, hasta que siento una pequeña vibración en los cristales del mar.

Mis vellos se erizan, como si de repente hubiera mucha electricidad en el aire, lo que me hace observar el cielo.

—¿Qué está pasando? —susurro, pero al instante le resto importancia y sigo acumulando los objetos, especialmente los libros.

Pienso en la tía Laurel y en lo mucho que le va a encantar que le lleve todos estos tesoros del territorio humano cuando termine mis misiones pendientes.

De repente ocurre un temblor tan fuerte y me agarra tan desprevenido que caigo al mar. Los cristales me humedecen la piel, pero no me hacen daño. De alguna forma estoy mojado, aunque el agua es de cristal y estos no perforan mi piel.

Vaya, nunca había caído en el mar, y llegué incluso a pensar que podía hacerme daño.

Trato de levantarme, pero está un poco hondo. Además, hay una corriente que me jala.

De repente se forma un remolino y un resplandor, y un rayo resuena en el cielo, potente. Entonces las nubes cubren el lugar. De un momento a otro, todo se torna oscuro de forma inesperada.

Yo trato de usar mi poder para controlar el cielo. Al fin y al cabo, esa es mi habilidad. Sin embargo, es algo tan poderoso que ni mi poder puede detenerlo. Los latidos de mi corazón aumentan y, por primera vez, siento miedo.

Intento salir con todas mis fuerzas del mar, pero el remolino me atrapa los pies y empieza a jalarme. De repente hay un gran resplandor en medio de este y se empieza a abrir un orificio.

 Hay tanto viento, rayos, truenos, y el mar se mueve con tanta fuerza que no puedo luchar contra ello.

Mis ojos deben brillar porque estoy intentando usar mi habilidad sin restricciones. En mi mano se reúne una energía azul, pero nada de lo que hago puede detener lo que está sucediendo. Entonces lo entiendo: se está abriendo un portal.

El remolino se vuelve tan grande que las olas del mar se levantan y arropan todo a mi alrededor, y yo quedo en medio de ello. Una corriente de electricidad me atrapa los pies y me jala hacia aquel orificio que se está abriendo.

Lucho contra ella. Me aferro a algunas rocas a las que tengo acceso, pero no puedo evitar que me lleve consigo. Con la respiración agitada y el corazón casi desbocado, con el pensamiento de mi familia en la mente, soy arrastrado al hoyo de luz.

Grito y pido ayuda, pero nadie me escucha. Entonces soy absorbido por el portal. Una luz enorme me cubre y siento que mi cuerpo se desvanece.

No puedo explicar esta sensación.

Es como si todo mi ser estallara en mil pedazos que se convierten en pequeñas lucecitas, y solo queda mi conciencia en algún lugar, en una oscuridad eterna, sin ruido, sin sensaciones. Solo yo y los recuerdos de mi familia, el temor de no volver a verlos. Ese llamado de auxilio de mi alma, que desesperadamente necesita que vengan por mí.

No sé dónde estoy ni qué ha sucedido; solo floto en la nada. Entonces sé lo que está ocurriendo: se abrió el portal, caí en él y, como es tan fuerte, destruyó mi cuerpo.

Pero, como soy un lobo guía, podré sobrevivir; de seguro voy a despertar en el triángulo de las Bermudas.

Según las teorías que tenemos los lobos guías y lo que hemos estudiado de los humanos, de acuerdo con los objetos que hemos recibido y los libros, el portal está en el triángulo de las Bermudas.

Muchos de esos objetos que caen son barcos que se pierden allí y los humanos, al no soportar el cruce del portal, mueren en la nada y sus cuerpos se desvanecen; por eso nunca aparecen.

Entonces yo debería despertar allí.

Sin embargo, percibo una luz que trasciende mis sentidos, aunque no veo nada. De repente, caigo de forma brusca en algo sólido. El dolor en el cuerpo es insoportable y siento que todos mis huesos están rotos.

¿Cómo he caído en algo rústico? ¿Cómo es que ya no siento agua? Percibo un frío abrazador, pero no agua. ¿Dónde estoy?

El sonido ensordecedor de la explosión se va calmando poco a poco y, de repente, voy recuperando mis sensaciones físicas y me percibo en algún lugar.

Escucho grillos, aves nocturnas, el silbido del viento, y mi piel puede sentir el frío. No es mi alma ahora, es mi piel. Entonces ya no siento los huesos rotos; sin embargo, sí mucho dolor.

Intento levantarme, abrir los ojos, pero no puedo. Mi cuerpo está inmóvil, no tengo autonomía sobre él, y percibo pasos y un olor inusual. Un olor que no tengo registrado en mi mente, pero es agradable.

Alguien se acerca, pone una luz en mis ojos y, aunque los tengo cerrados, me molesta.

—¿Qué es esto? —dice ella; es una mujer—. No puede ser. ¿Qué es lo que estoy viendo? ¿Es un hombre? ¿Cómo es posible que un hombre haya caído aquí?

Hay un silencio que agradezco, pues su voz alterada se me había clavado en las sienes, pero mi paz dura poco, pues vuelve a gritar cerca de mis oídos:

—Oye, ¿me escuchas?

Siento que me puya con algo, no sé si es con un palito o su dedo. No logro identificarlo, pero me está puyando, como si intentara asegurarse de que estoy vivo.

—Oh, Dios mío, no sé si está muerto o está vivo —dice ella en un susurro.

¿Quién rayos es esta mujer? ¿Dónde demonios estoy?

Parpadeo varias veces y mi vista se aclara. Entonces la veo.

Ella no es licántropa; es muy diferente, es muy pequeña, se ve débil y su aroma es completamente distinto.

Parpadeo otra vez y mi respiración se vuelve pesada. Mi corazón late de una forma que no puedo controlar. Y, aunque mi lobo está débil, empieza a removerse dentro de mí.

Una luz dorada me rodea la muñeca y se extiende hasta ella y le rodea la suya.

No, demonios, ¿qué está pasando? Esto no puede ser.

Intento hablar, pero lo único que me sale es un murmullo:

—Mate… —balbuceo, y caigo en la inconsciencia.


Los siguientes capítulos son premium. Puedes continuar tu lectura de dos maneras:

Lobo Guía: Un lazo prohibido

3. Lobo guía: Un lazo prohibido – Heridas latentes y presagio 5. Lobo guía: Un lazo prohibido – Hombre del cielo, ¿ángel o demonio?
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1 comentario en “4. Lobo guía: Un lazo prohibido – Señales del destino”

  1. Emocionante capítulo el bello Zebastiel ha encontrado a su Mate ojalá que no sea como esos lobos orgullosos que consideran a los humanos muy inferiores a ellos.

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