1. Sus vidas: Caos y tragedia – ¡Me encantas!

This entry is parte 2 de 28 in the series ¡Me encantas!

Ella
Laura estaba sentada sobre su cama cuando escuchó los toques en la puerta y esa vocecilla que le robaba la paz.
—Laurita, abre la puerta —llamó su tía, cuya voz le sonaba como si estuviera cantando. Laura abrió la puerta, y al instante, la mujer comenzó a parlotear como una cotorra—. Laurita, Frank está en la sala esperando por ti. ¿No te dije que él venía a visitarte hoy?
«¡Lo que me faltaba! ¡Tener que atender a ese pedante!», pensó.
—Lo siento, tía, pero me siento indispuesta.
—No me vengas con excusas. Arréglate y sal a recibir a Frank —le ordenó.
Laura bufó con decepción y fastidio. Cerró la puerta tras de sí y volvió a instalarse en la cama. «Que espere», pensó.
Una sensación amarga la recorrió, pues no quería ver a Frank. No soportaba su constante acoso ni su egocentrismo, mucho menos que su tía se empeñara en emparejarlos. Sin embargo, no es que tuviera opción. Preferiría mil veces salir a atenderlo antes que tener que escuchar los reclamos de su tía. Lo que más deseaba era tranquilidad.
¿Hasta cuándo soportaría todo esto?
Su vida se había vuelto un caos después de una tragedia. Su madre murió en un accidente de tránsito, y desde ese entonces, Laura se quedó sola. Nunca supo nada de su padre. Al parecer, fue un cretino que embarazó a su madre y luego desapareció. ¡Ni siquiera un nombre tenía!
Después de la muerte de su madre, quedó a merced de su abuela y de su tía insoportable y amargada. Su abuela murió cuando ella empezaba la pubertad, y Laura quedó en las maléficas manos de su querida tía, quien siempre la criticó y trató como un pedazo de basura. No perdía la oportunidad de recordarle lo irresponsable y resbalada que había sido su madre. Sí, le reclamaba por haber nacido.
No entendía por qué la odiaba tanto, si al final era su hermana. No recordaba haber escuchado ni un solo comentario amable acerca de ella o de su madre. Su almohada era testigo de todas las lágrimas derramadas, de la impotencia y la vergüenza. Su tía era una amargada que miraba a los demás por encima del hombro. Sus comentarios estaban siempre llenos de veneno. Nunca se casó, por lo tanto, nunca tuvo hijos.
Para aumentar su angustia, Laura tenía tres primas por parte de su tío Mico, las cuales nunca la trataron como a familia, sino más bien como a una enemiga. Laura recuerda la primera vez que puso los pies en la mansión de los Gutiérrez.
Después de la muerte de su madre, pasó varios días en un orfanato hasta que su abuela la llevó a su casa. Pensó que encontraría refugio y consuelo con esa familia que ignoraba que existía, pero lo único que encontró fueron críticas destructivas y rechazo. Sufrió acoso constante por parte de sus primas, y cuando llegó a su adolescencia, todo empeoró. A diferencia de sus primas, Laura fue dotada por la naturaleza, lo que provocó que las envidias se incrementaran.
Se levantó con flojera y salió del dormitorio en dirección a la sala. Se paró frente a él, y este la saludó.
—Hola, preciosa.
 
 Él
Kevin Mars estaba en su estudio escribiendo una pieza con una mano sobre el papel y la otra sosteniendo su guitarra. Para él, era una costumbre encerrarse en aquella habitación a crear arte. Había convertido aquel lugar en un taller, pues había cuadros por doquier, telas, pinturas, varios caballetes, pinceles y un sinfín de instrumentos y materiales artísticos. También había un piano a un lado.
La habitación era un desastre que nadie se atrevía a ordenar, ya que solo él y aquellos a quienes invitaba podían entrar allí. Todos tenían claro que ese espacio era sagrado y que, bajo ninguna circunstancia, podían mover nada, pues su desorden era su orden. Si algo se movía de su lugar, a él se le hacía imposible utilizarlo cuando lo necesitara.
A pesar del caos, era agradable entrar en aquel lugar y admirar sus hermosas pinturas. Kevin siempre se interesó por el arte, en especial por la música y la pintura. Le iba muy bien vendiendo sus canciones y cuadros, a tal punto que no necesitaba hacer uso de su fortuna.
Siempre fue muy independiente y autónomo. Sus padres se separaron cuando él tenía diez años. No tuvo una vida estable, pues su mamá se fue a vivir al extranjero y lo llevaba con ella de vez en cuando. Durante años estaba con ella, y luego pasaba otros tantos con su padre. Lo más peculiar de esa familia era que, a pesar de la separación, ni su madre ni su padre volvieron a casarse ni establecieron relaciones amorosas con otras personas, pues nunca dejaron de quererse.
Cada vez que ella regresaba de viaje, se quedaba en la casa familiar, en la misma habitación de su padre, y, claro, vivían un tiempo como novios hasta que ella se marchaba. Otras veces, era él quien viajaba para verla. La vida de sus padres era desconcertante y, muchas veces, para él, fue una desgracia, puesto que nunca estuvo establecido en un solo lugar ni en el seno de una familia convencional. Por eso, debió despedirse muchas veces de sus amigos y novias, comenzando de nuevo cada vez.
Con el tiempo, se acostumbró a esa vida tan errante y, cuando cumplió la mayoría de edad, decidió estudiar arte en París y vivir por su cuenta. Su estilo de vida lo llevó a conocer muchas personas y a desear tener algo estable con alguien a quien amara. Fue entonces cuando decidió estudiar lo que le apasionaba, con el objetivo de formar una familia cuando encontrara a la persona que lo complementara, alguien con quien pudiera disfrutar de una vida libre y sin complejos; una persona que luchara a su lado por tener un hogar estable y unido, un hogar real, con sus altas y bajas, pero nunca una vida falsa ni superficial.

¡Me encantas!

¡Me encantas! | Novela de romance contemporáneo 2. Reencuentro – ¡Me encantas!
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1 comentario en “1. Sus vidas: Caos y tragedia – ¡Me encantas!”

  1. Guadalupe Pomares

    Al parecer éste libro era antes de MI esposo no me ama, pero bueno ni modo leí primero ese.
    Pobre Laura ha tenido una vida muy difícil.

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