21. Oportunidad – ¡Me encantas!

This entry is parte 22 de 28 in the series ¡Me encantas!

Laura estaba en el estudio cuando recibió una notificación de Lía. ¡La había olvidado por completo! Le respondió y quedaron en verse a la salida en cuanto terminara.

—Eres un potencial andante, Laura —Julián la elogió con una sonrisa—. Quiero explotar toda esa habilidad para convertirte en mi próxima revelación del año —dijo en broma. Laura rio entretenida—. Sé que serás muy buena y voy a hablar con Kevin para que te permita entrar en su equipo; así, podrás trabajar aquí como interna y, cuando salgas del período de prueba, tendrás todos los beneficios que tienen los fotógrafos de la galería. ¿Qué te parece? —Laura se estremeció debido a las emociones encontradas al pensar que trabajaría para Kevin, pero esa era una oportunidad que no debía dejar pasar.

—Me parece muy bien —contestó con una sonrisa—. Me sorprende este lugar. Creí que solo era una galería de arte.

—Como puedes apreciar, es más que eso. Este Kevin es un innovador. Tiene la galería de arte más amplia del país, con estudios fotográficos, de música y talleres. Es la combinación perfecta y eso le ha otorgado mucha popularidad; bueno, claro, y el apellido ayuda mucho. Si ves que yo, Julián Benhur, estoy trabajando con él, es porque tiene un negocio prometedor —dijo con orgullo. Laura sonrió ufana al escucharlo.

Si antes Kevin le parecía un chico peculiar e interesante, ahora no tenía palaras para describir toda la admiración y fascinación que él le despertaba.

Tras terminar su charla, ellos se dirigieron a la oficina de Kevin.

—Kevin —lo llamó Julián después de que él les dejara pasar. Johanny estaba sentada a su lado y el rostro de Laura cambió al instante al notar su presencia—. Conoces a Laura y sabes que es talentosa, pues ella me comentó que tú la estuviste enseñando todo el verano. Por eso vine a recomendarla como interina en tu equipo de fotografía. Así, después de que salga del período de prueba, se convertirá en una de tus fotógrafas —sugirió, a lo que Kevin asintió en acuerdo.

—¿Todo el verano? —preguntó Johanny sorprendida—. ¿Ella estuvo en tu viaje familiar?

—Sí, ella es parte de una de las familias que nos acompañaron —comentó Kevin mientras la miraba con una sonrisa, provocando la irritación de Laura.

¿Por qué le dedicaba aquella cálida sonrisa? ¿Y por qué tenía que darle explicaciones a ella? Acaso…

Una tristeza la inundó de repente.

Trató de disimular su disgusto, pero le resultaba difícil no mirar con recelo a aquella chica extraña. A pesar de su apariencia roquera, era innegablemente bonita. Su cabello lacio y negro, con mechas moradas, estaba recogido en un moño informal, dejando que un par de mechones cayeran sobre sus mejillas. Llevaba un maquillaje oscuro y exagerado, con los labios pintados del mismo tono que su cabello.

Vestía completamente de negro, incluidas sus uñas. Su piel era pálida como la nieve, y sus ojos, de un gris intenso, le devolvía la misma devoción que Kevin le mostraba.

—Eso era lo que tenía en mente, Julián —prosiguió Kevin—. Pero perdí el contacto con Laura —dijo, posando su mirada sobre ella, logrando alterar su compostura.

—¿Perdieron el contacto? —preguntó Julián, curioso.

Kevin y Laura se miraron nerviosos.

—Es una larga historia —dijo Kevin—. Pero me parece muy bien que Laura forme parte de nuestro equipo. —Sonrió.

—Entonces, no se hable más —soltó Julián con una sonrisita en la cara—. Laura, mañana me traes tu hoja de vida y tu portafolios de fotos. —Laura asintió—. No sé si Kevin quiere hacerte alguna pregunta. Yo ya me retiro —dijo despidiéndose, iba a besarla en la mejilla, pero vio los ojos amenazantes de Kevin y recordó su advertencia, entonces le dio la mano. Laura la estrechó con una sonrisa y este se marchó.

 Entretanto, Laura y Kevin se quedaron mirándose el uno al otro en silencio.

—Kevin —Johanny interrumpió el cruce de miradas—. Laura espera tu pregunta.

—Ah, sí… yo… —Rascó su cabeza—. Tu número… ¿Lo cambiaste?

—Sí —asintió.

—Vale… —No sabía qué preguntarle para retenerla—. ¿Cómo te has sentido en el estudio?

—Muy bien. Todos han sido muy amables y he aprendido mucho en un solo día. —Sonrió. Kevin se estremeció al ver esa sonrisa y no quitaba los ojos de esos labios color cereza que tanto le gustaban. Humedeció los suyos y la miró a los ojos—. Entonces, si no tienes más preguntas…

—¿Almorzaste? —él la interrumpió. Ella asintió.

—Kevin. —Johanny se le acercó pellizcando sus mejillas, Laura echaba humos—. Son más de las tres… ¡Claro que almorzó! No me digas que a ti se te olvidó almorzar otra vez. 

—Es que estaba muy ocupado con la exposición.

—¡Eso no es excusa, Kevin Mars! —reprendió molesta.

— Ya… no volverá a suceder, lo prometo —dijo haciendo pucheros. Laura los miraba con tristeza, era obvio que ellos tenían una relación más allá de una amistad.

—Kevin… —los interrumpió—. Si no tienes más preguntas, me retiro. —Bajó la mirada para disimular su disgusto.

Kevin, con el dolor de su alma, asintió en respuesta. Entonces Laura se marchó.

—No sé por qué, pero me da la impresión de que no le caigo bien —comentó Johanny mientras miraba hacia la puerta.

—Deja de pensar de más. Laura es una chica muy dulce, nunca he visto que alguien le caiga mal. ¡Por cierto, debo preguntarle algo! —soltó, saliendo a toda prisa. Estaba fuera de la galería y miraba a los alrededores, pero no la veía.

—¿A quién buscas? —Pablo se le acercó.

—A Laura. No le pregunté su número. ¡Qué tonto! —se lamentó.

—¿Para qué quieres su número si no la vas a llamar?

—Claro que la voy a llamar, pero lo que en realidad quiero saber es dónde está viviendo. 

—¿No es esa Laura? —indicó Pablo, señalando a su izquierda. Laura estaba al final de la calle con Lía—. Está acompañada de una chica. ¿Quién será? —Kevin miró intrigado. En ese momento, Jael aparcó frente a ellas, él salió del auto y saludó a Laura con un beso en la mejilla.

Kevin apretó los puños y su mandíbula debido a esa cercanía que lo puso muy celoso.

—¿Quién es ese tipo? —escupió en un tono despectivo. Su ceño fruncido y la tensión en sus músculos eran la evidencia de lo mucho que ese aparecido le molestaba.

—¿Kevin, adónde vas? —preguntó su primo al percatase de que se dirigía en dirección a ellos.

—A preguntarle a Laura su número —soltó sin apartar la mirada molesta de Jael.

—¿Estás seguro de que vas a eso o a romperle la cara al chico coqueto? 

—No estoy para tus estupideces.

—Espérame, debo ir contigo y asegurarme de que no hagas una tontería.

—¡¿Es en serio?! —Bufó, acelerando el paso—. Lo que quieres es chismosear. A veces dudo que seas un hombre —se burló. Se acercaron a ellos y, al instante, un silencio tenso inundó el lugar. Kevin no dejaba de mirar a Jael, quien le hacía ojitos a Laura.

—¡Oh, Dios! ¡Los ángeles se están escapando del cielo! —exclamó Lía, mirando a Pablo y a Kevin.

—Controla tus hormonas, primita —le reclamó Jael, molesto. Ella le pegó con el codo en respuesta.

—¿Pasó algo? —les preguntó Laura asombrada, pues le pareció extraño que ellos dos estuvieran allí.

—No… es solo que… —balbuceó Kevin, visiblemente nervioso, lo que colmó la paciencia de Pablo.

—Kevin quiere tu nuevo número —intervino Pablo—. Es que cuando él supo que te fuiste de tu casa, se preocupó mucho y no dejaba de llamarte.

—¿Cómo supieron que me fui?

La cara de Laura reflejaba sorpresa.

—Jimena me lo contó —le contestó—. No sabes lo angustiado que estaba Kevin…

El aludido lo golpeó con el codo para que se callase, interrumpiéndolo antes de que dijera una de sus tonterías.

—Solo quería saber qué sucedió para que decidieras marcharte —aclaró Kevin.

—Tuve un altercado con mi tía… —contestó, entre nerviosa y emocionada. ¿Acaso Kevin la buscó? ¿Significaba eso que quería arreglar las cosas entre ellos?

En ese momento, Lía iba a hablar acerca de lo ocurrido, pero Laura la amenazó con la mirada. Entendiendo la sensibilidad de aquel tema, ella se quedó callada.

—¿Y dónde estás alojada? —Kevin preguntó con preocupación.

—Ella vive conmigo. —Jael tomó la palabra, creando una gran tensión en el grupo.

—¡¿Cómo?! —Kevin agrandó los ojos y miró a Laura como si demandara una explicación. De todas las respuestas existentes, jamás se hubiera esperado esa.

Laura negó nerviosa.

—Jael, deja de decir tonterías. —Lía le reprendió—. Ella se está quedando conmigo —aclaró.

— Sí, pero yo también vivo allá —indicó con malicia. Estaba disfrutando mucho causar confusión, pues para él era obvio que entre Kevin y Laura había algo.

—Laura, ¿vives con un desconocido? —observó Kevin. Estaba haciendo un esfuerzo enorme para no perder la compostura.

—No soy ningún desconocido, Laura y yo somos muy cercanos. ¡Vivimos juntos! —refutó Jael. Los ojos de Kevin echaban chispas.

—Jael, deja de provocar confusión. —Laura le llamó la atención en un tono reprobatorio—. Vivo allá porque Lía me acogió por un tiempo —explicó nerviosa. Lo menos que quería era un malentendido con Kevin. Pero ¿por qué? De todas formas, él ya estaba con alguien.

La mirada de Kevin se relajó un poco, pero aún estaba molesto.

—¿Me das tu número? —pidió con frialdad.

—Con una condición. —Ella sonrió con malicia.

—¿Una condición? —preguntó extrañado. Laura se le acercó al oído, provocando que él se estremeciera por la cercanía. Kevin abrió los ojos al escuchar su petición rara—. ¿Por qué quieres fotografiarme? —dijo sorprendido, ganándose la mirada de los demás.

Laura se sonrojó.

—Es mi condición. La tomas o la dejas. —Kevin rodó los ojos.

—Si quieres, no me lo des —contestó con malicia—. De todas formas, tendré tu hoja de vida en mis manos mañana. 

—No es justo. —Bajó el rostro, rendida.

—Es solo unas fotos —intervino Pablo, y lo miró como si fuera el idiota más grande que haya existido—. No seas mezquino —dijo, insinuando algo con los ojos.

—Hermosura —Jael se dirigió a Laura—, yo voy a posar para ti —se ofreció—. Cuando quieras, donde quieras y… como quieras. —Dejó salir una risita que alteró la compostura de Kevin.

—Vamos —dijo Kevin con cara de malos amigos—. ¿Dónde me quieres fotografiar? —Laura sonrió emocionada.

—No te molestes, amigo —Jael le habló a Kevin con intención de fastidiarlo—. Ella me va a fotografiar a mí. Laura, ¿por qué no recreamos el concepto de Adán en el jardín del Edén? Podemos montar una escenografía en la casa y hacer toda una sesión. —La miró con una sonrisita pícara.

Esas palabras alusivas fueron la gota que colmó el vaso.

—¿Qué te pasa, tipejo? —Kevin se le paró en frente sin poder controlar el coraje. 

—¿Por qué te alteras? —preguntó con cara de cínico—. ¿Dudas de la profesionalidad de Laura? Solo son fotografías… Bueno, podría ser más que eso si ella lo desea. ¡Qué sexy sería!

—¡Kevin, vámonos! —Pablo lo tomó por el brazo para evitar una inminente pelea. Kevin observó a Jael con ganas de acabar con su existencia, luego miró a Laura con enojo y le reprendió sin decir necesidad de hablar, bastó una simple mirada que la sacudió.

—¿Por qué hiciste eso, Jael? —lo reprendió Lía, después de que Kevin y Pablo se marcharan. Él rodó los ojos de fastidio.

—Solo me ofrecí a posar para Laura —dijo sereno—. Ese arrogante se la estaba dando de interesante con ella. ¡Ya quisiera él!

—Agradezco tu gesto; pero, por favor, no vuelvas a hacer esos comentarios —le pidió Laura—. No quiero malentendidos. 

—¿Quién es ese idiota que se cree tu dueño? —preguntó Jael, haciendo caso omiso a lo que le acababa de decir Laura.

—Sí, Laura. —Lía la miró con curiosidad—. ¿Quién es ese bombón?

—¡Bombón! —exclamó Jael con sarcasmo—. ¿Qué bombón ni bombón? Es un tonto arrogante.

—¡Ya basta, Jael! —Laura se molestó—. No conoces a Kevin, deja de ofenderlo, por favor.

—¡Espera! —exclamó Lía, recordando algo—. ¡Kevin! Laura… ¿Él es tu ex? —Laura asintió insegura—. ¡Oh, Dios! —soltó gritando.

—¡Me vas a romper el tímpano, loca! —Jael se quejó molesto—. ¿Ese niño rico es tu ex? —se dirigió a Laura.

—Sí —dijo resignada—. Él es Kevin Mars, mi exnovio. —Le era difícil pronunciar aquellas palabras. Decir que era su ex era dar por sentado que su relación con él había terminado.

—¿Y qué hace él aquí? —preguntó Jael algo molesto.

—Él es el dueño de la galería. —Hizo una pausa—. Chicos, desde mañana seré fotógrafa interna —anunció, cambiando el tema.

—¡¿En serio?! —exclamó Lía, emocionada.

—Eso quiere decir… —dijo pensativo y puso cara de aterrado—. ¡Tu suerte no puede ser peor, dulzura! Tu ex será tu jefe… Estás a tiempo de escapar, Laura.

—¡¿Qué dices?! —Lía lo miró con el ceño fruncido—. Esta es una oportunidad que Laura no debe dejar escapar. No todos los días te dejan trabajar en un estudio como ese y con Julián Benhur. Además… no se podría considerar su ex, ellos nunca terminaron. Laura, esta es tu oportunidad para recuperarlo. Es obvio que él todavía tiene sentimientos por ti. ¿Viste lo celoso que se puso?

—No creo que sea así… al parecer él ya me reemplazó. —Bajó la mirada con tristeza.

—¿A qué te refieres? —preguntó su amiga, muy confundida e intrigada.

—Vámonos ya, chicos —dijo desanimada, evadiendo ese tema que la tenía de mal humor—. Estoy cansada —concluyó, y fue la primera en subir al vehículo.

¡Me encantas!

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