- Esta historia es una sátira. Como muchos deben saber, una sátira es una composición literaria en la que se critican comportamientos, vicios, costumbres, etc., ya sea con un fin moralizador o burlesco. Aquí tendremos los dos fines (me burlo hasta de mí misma).
- Dado que está narrada en primera persona, el autor se limita a la mente —que en lo regular son dos cucarachitas chocando entre ellas— del personaje. Es decir, que las ideas de ellos no necesariamente representan al autor, esto es ficción en todo el sentido de la palabra.
- Continuando con las limitaciones mentales, ideas, moral, madurez, inteligencia y todas las pendejadas del personaje, les aseguro que encontrarán palabras mal ubicadas, con su significado distorsionados y algunas que ni siquiera existen.
- Es probable que la nueva generación no entienda las referencias ni los chistes, como también pueden encontrarse con diálogos cancelables, ya que fue escrita años atrás y que la autora no es tan joven como parece.
Por último, mi intención no es desprestigiar ni ofender a nadie. Solo es diversión y un poco de crítica a ciertas situaciones que no deberían de ser, pero son. O que tal vez, no está mal que existan; pero, aun así, son cuestionables y, por lo tanto, nos reiremos de eso. Otra cosa, si buscan coherencia, lógica y sentido, pues aquí no lo encontrarán. Por supuesto, trataré de no violar la coherencia literaria y gramatical, pero desde ahora les advierto: ¡Esta historia es una locura! Sin más preámbulos, espero que disfruten la lectura de la misma forma en que yo disfruté escribirla.



