Cuentista
Érase una vez, dos amantes…
—Mi padre entenderá, él es de mente abierta —dijo el joven de cabellera negra y ojos celestes.
—En mi villa no lo harán. Estamos rompiendo las reglas porque nuestro amor es prohibido —se lamentaba la chica de ojos plateados, con tristeza en la mirada y la desesperanza carcomiendo su pecho.
—Te voy a reclamar como esposa, amor mío. Eres mi mate. Lucharé por ti.
—Tú eres mi Turug, te amo.
—Yo también te amo.
Sus labios se unieron con anhelo. La esperanza de poder vivir su relación con libertad les dio las fuerzas suficientes para luchar por su amor.
***
Aliana
Las carcajadas abandonan mi garganta, que arde después de un largo rato. No sé si las risas son producto de una crisis nerviosa o, si en realidad, las palabras de John son muy graciosas debido a lo ridículas que me resultan.
Cuando me «recupero» de mi ataque de risa —porque todavía sigo nerviosa—, John vuelve a sentarse y me mira con seriedad, dándome a entender que no ha hecho una broma.
—Eres una mujer lobo de esas feas y desagradables que se transforman en un ser superior —dice la frase con una mueca, aún dolido por mi comentario previo.
—Entiendo que estás desesperado por atrapar al asesino y todo el asunto de la bestia, hombres lobos y Arel, pero te puedo asegurar que soy una humana común y corriente.
—¡No lo eres! —estalla de repente, su voz fuerte y ronca me hace estremecer del pavor.
—¡John! —Mi madrina lo frena. Una mirada es suficiente para que él suspire y se calme—. Aliana, no importa de cuál especie seas, lo primordial aquí es lo que eres capaz de hacer. Tienes un compromiso con las familias inocentes de Hadima. Eres la única que puede detener este desastre y es tu deber colaborar.
—¿Cómo se supone que deba hacer eso? —pregunto, llena de irritación. Me dicen verdades a medias, me tratan como a una idiota y, de repente, dejo de ser una persona común y corriente, y se atreven a aludir que soy la salvadora de este pueblo y que es mi deber jugar a la heroína. ¿No es eso parecido al cliché de las películas fantasiosas?
—Empezaremos por lo más sencillo —dice John con una sonrisa retorcida que me disgusta—: cazando al lobo feroz.
Trago pesado ante sus palabras.
—Es tu responsabilidad parar el caos —añade mi madrina—. Cacemos al lobo, Caperucita.
—Ya les dije que él no es el asesino. Vi a una bestia espantosa comerse a aquel hombre, parecida a la que nos persiguió a mí y a Arel en el festival.
—¿Estás segura de que fue eso lo que viste, Caperucita? —inquiere John.
—No estoy loca, es lo que vi.
—¿Qué tal que él te haya encantado y hecho creer lo que viste? ¿Recuerdas cómo llegaste a casa ese día? —La pregunta de John me pone a pensar. Entonces el desconcierto me abraza al recordar el olor de Arel cuando susurró detrás de mí que me durmiera. Luego aparecí en la cabaña junto a él sobre la cama.
Empiezo a encajar las piezas.
A mi mente llegan recuerdos, entre ellos la gran casualidad de Arel estar presente en el momento indicado cuando necesitaba los servicios de plomería. Sus frases sin terminar, la evasión del tema de la bestia. Luego reconoció que sí había una, para volver a negar su existencia y hacerme sentir como una desquiciada cuando le pregunté sobre el evento del festival. Asimismo, él planeó la historia que le diríamos al oficial, se sentía incómodo con su presencia y muy inquieto. Sumándole también, la urgencia de dejar este pueblo y la manera extraña en la que se fue aquella mañana cuando se supone nos mudaríamos.
¿Por qué salir de repente si ya nos estábamos preparando para partir? ¿Por qué estaba en mi casa desnudo y ensangrentado? ¿Por qué mató a la chica de cabello rosa a quien probablemente conocía? Recuerdo que ella se dirigió a él como si fueran cercanos el día del festival. ¿Por qué él me negó su existencia y por qué la mujer de cabello violeta creyó que fui yo la asesina? Mencionó celos, acaso ella y Arel…
Tiemblo ante las posibilidades. No es que haya visto muchas películas de asesinos en serie, pero, ¿será probable que él haya querido despedir su antigua vida y empezar de nuevo conmigo? ¿Será que Arel y ella tenían alguna relación y él terminó con su vida, como acto de concluir con aquel lazo para siempre? Creo que ni en las películas los psicópatas actúan de esa manera, o… ¿sí?
¡Soy pésima para la deducción!
—Otra vez la perdimos —dice John, con diversión en su tono y esa sonrisa maliciosa que me molesta.
—Es el efecto del… —Mi madrina deja de hablar y me evade la mirada. Me quedo en silencio y finjo no prestarles atención; es mejor que sigan creyendo que tengo otra fuga y que estoy sumida en mi mente.
—¡Aliana! —Doy un respingo cuando mi madrina me grita en el oído—. Existe una planta que se llama matalobos, tiene el poder de debilitar a un licántropo y enfermarlo. Le preparáremos una infusión al maldito lobo y tu tarea es hacer que se la beba, mientras tanto, nosotros dos estaremos al acecho para cuando sus poderes se neutralicen.
—¿Me están pidiendo que traicione a Arel?
—No es traición, es justicia. Debemos detener a los cambia formas. Si logramos atrapar al lobo gris, el alfa no tendrá más opción que rendirse. Entonces los encarcelaremos a todos y el pueblo volverá a tener paz.
¡Qué mierda de plan!
—Sí, porque un alfa poderoso se dejará encarcelar por ustedes. No, mejor aún, toda una manada de fuertes licántropos se rendirá a su petición. ¡Qué absurdo! Por lo menos tengan la decencia de decirme la verdad. ¿Por qué quieren atrapar a Arel y qué se los ha impedido?
—Aliana, querida… —La mirada de mi madrina se torna brillante y fascinante, un poco espeluznante diría yo—. Bloquearé tue mente para que el vínculo no te delate, irás por Arel y le darás la infusión.
—Sí…
***
Arel
Días antes…
¡Por fin!
Mi caperucita y yo nos iremos de este jodido pueblo y sus problemas. Finalmente ella ha cedido ante nuestro amor, por fin estaremos juntos para siempre.
Miro su cuerpo desnudo entre las sábanas, su piel suave y deliciosa adorna mi colchón. Se mueve y frunce el ceño; me pregunto qué estará soñando mi bella despistada. Es inevitable mojar mis labios con la saliva que mi boca segrega de más, al quedar sus pechos fuera de la sábana. Sus pezones rosaditos y puntiagudos están haciendo efecto en mí, tengo unas ganas inmensas de juguetear con ellos, tomarla por la cintura y enterarme en ella mientras los muerdo.
Ummm…
«Déjala dormir, lo necesita», me reclama mi lobo.
Yo la necesito apretándome y moviéndose sobre mí, así como lo hacía horas atrás.
«Tú pareces el lobo y yo la parte humana», se burla de mí.
Río ante la ocurrencia de mi lobo. Me acerco a ella y acaricio su cabello dorado. Mi caperucita es tan hermosa.
«Todos los omorfianos lo son», refuta mi parte salvaje.
Tienes razón, por eso eres un lobo atractivo, gracias a mis genes omorfianos.
«Los licántropos tenemos nuestro propio encanto», gruñe mi lobo. Vuelvo a mirar a mi hermosa chica y beso su frente, de inmediato, su aroma se hace demasiado irresistible.
La necesito pegada a mi cuerpo, besar su piel y saborear su néctar. ¡Creo que me he vuelto adicto a su sabor, a ella!
«Calma, fiera».
No tienes moral para decirme eso.
Rompo contacto con mi lobo interior y decido descansar por hoy. Mañana tenemos mucho trabajo por hacer mi caperucita y yo.
Termino de arroparla y vuelvo a besar su frente. Cuando recuesto mi cabeza en la almohada, sus quejidos me ponen alerta. Ella sacude la cabeza de forma brusca y empieza a balbucear. Me incorporo con la intención de despertarla, pero algo que dice capta mi atención, entonces me detengo para escucharla.
—Hay una piedra en el ático de la casa. Mamá la ocultó allí cuando fuimos secuestradas. Me dijo que buscara al chico de los ojos grises, que ella usaría la piedra para romper el hechizo que la bruja le puso, luego se reuniría conmigo. Debo buscar la piedra de los maestros guardianes, ellos pertenecen a otra dimensión, así como los humanos puros.
» La piedra cayó a esta dimensión por accidente cuando el guardián de las lágrimas de un mundo llamado Destello hacía una misión. Como esto no es otro mundo, más bien una dimensión alterna, él nunca la recuperó. Las brujas antiguas trataron de descifrar su poder, pero dado que no era una piedra mágica, nunca pudieron usarla.
Ella balbucea, frunce el ceño y continúa:
» Puesto que los omorfianos controlamos el poder de la naturaleza y los elementos, mamá supo utilizarla, pero la piedra tenía sus limitaciones y solo pudo liberarme a mí. Ella la ocultó antes de decirme cómo escapar, para alcanzarme cuando la piedra recuperara su poder. Debo ir a la casa a buscarla y romper el hechizo. Entonces la bruja no tendrá más control sobre mí.
Me quedo helado en mi lugar. Si esa piedra todavía está allí, entonces podré romper el hechizo y Aliana recuperará sus recuerdos y libertad.
Debo ir por esa piedra.
Voy a levantarme, pero dejar a Aliana sola de noche no es una buena opción. He sentido la presencia de criaturas de las penumbras en estos días, al parecer, lograron a cruzar la línea de nuevo.
Y como ya ese no es mi problema, una vez me mude con mi mate no tendré que luchar contra esos intrusos.
Sé que sueno egoísta, pero ya me cansé de todo esto; por lo tanto, lo único que quiero es vivir tranquilo con mi mujer, lejos de este caos. Acaricio su cabello una vez más. Al parecer, ha dejado de soñar con sus recuerdos, puesto que duerme en completa paz ahora. Mi hermosa mate ni se imagina que sus pesadillas nos ha servido de algo, ya que gracias a esos recuerdos que acaba de tener podré devolverle su vida.
—Si supieras todas las veces que he perdido mi sueño para protegerte, todas las noches que velé cerca de tu patio para que nadie te atacara. Eres tan deseable y temida a la vez, que tu vida corre peligro. Lo peor de todo es que tengo límites para protegerte, gracias a ese maldito hechizo. Te prometo que nadie te volverá a hacer daño, amor mío.
Beso su mejilla y me posiciono a su lado, entonces ella se refugia en el calor que mi cuerpo emana.
***
Días después del evento en el estanque rojo…
Papá me agarra por el cuello, sus ojos celestes brillan de la rabia.
—¡Caíste en la trampa de esa vieja bruja! —espeta, fuera de sus cabales.
—Creí que Aliana estaba soñando con sus recuerdos, no me pasó por la cabeza que la bruja la estaba controlando.
—¡Todo por tu obsesión! Ahora los humanos están en nuestra contra, mientras que los omorfianos creen que somos cómplices de los hombres lobos asesinos y que todo es gracias a que tú y Aliana son híbridos. ¡Lo que tanto había evitado todos estos años me estalla en la cara! —Papá aprieta su cabellera negra con importancia e ira.
¡Soy un jodido idiota!
Debí saber que me dirigía directo a una trampa.
—¿Cómo murió Rose? —Dave, el nuevo beta de la manada, pregunta. Estoy seguro de que está pensando en una solución, dado que se ha mantenido en silencio todo este tiempo.
—Creo que fue atacada por la bestia asquerosa esa, el desagraciado de Demian. Tenía el olor de los hombres lobos, por eso Violet pensó que había sido Aliana.
—¿Crees? —Dave levanta una ceja.
—La encontré muerta cerca del estanque.
—Pero te habías transformado. Estabas desnudo cuando llegamos.
¡Esto parece un maldito interrogatorio!
Suspiro antes de responder, tomo asiento en el sofá lujoso que la esposa de papá tanto se esmera en mantener bonito y me recuesto con la mirada fija al techo, que está adornado con una lámpara enorme y que aplastaría a cualquiera si se cayera de ahí arriba. Sí, mi madrastra es una adicta al lujo. Entonces empiezo mi explicación:
—Fui al ático a buscar la dichosa piedra, pero no encontré nada allí. Por supuesto no me rendí porque no podía aceptar que no encontraría la cura para Aliana. Busqué por toda la casa hasta que escuché un aullido. Salí al patio y estaba rodeado por varias criaturas malignas. Me convertí en lobo y peleé con ellos, luego apareció un hombre lobo y me atacó. Dado que utilicé mi poder, él y los demás huyeron. Fue cuando me percaté de que el cadáver de Rose yacía cerca de aquel estanque. Volví a mi forma humana y la puse sobre mi pecho, tenía la esperanza de que aún estuviera con vida; sin embargo, no fue así. Minutos más tarde, llegó Aliana.
—Entonces había criaturas malignas allí. ¿Los hombrecillos musgos? ¿También ellos cruzaron la línea? —pregunta Dave intrigado.
—Sí. Al parecer Cándida no es la única bruja. Debe haber más en el pueblo. Estoy seguro de que son las responsables de que las criaturas de las penumbras y los hombrecillos musgos hayan cruzado la línea.
—Tengo entendido que las brujas y los hombres lobos se odian, así como sucede con los cambia formas. Pero algo me dice que ellas están unidas a Demian —especula papá.
—Yo estoy seguro de que así es. Alguna cosa le ofreció ese maldito para que se le unieran. Creí que había muerto, pero tomó forma de un detective llamado John, ¿cómo es que no lo reconocí antes?
—Espera —Dave me interrumpe—, ¿acabas de decir que tomó otra apariencia? ¿Como rayos hizo eso?
—Supongo que lo hizo la bruja. Ese tipo es un enfermo. Lo peor es que tiene a Aliana, temo que le haga daño.
—No creo que le haga daño; digo, ella es…
—¡Arel! —Miro en dirección a esa voz chillona y escandalosa. Abro mis brazos cuando se me lanza encima.
—Hola, cachorrita. —pellizco su nariz.
—No soy una cachorra. Ya cumplí los dieciséis y me convertí en lobo. Solo me falta encontrar a mi mate. Escuché que tú ya fuiste reclamado y marcado. ¿Como se siente la reclamación? ¿Es cierto que la primera vez duele?
Mis mejillas arden ante el recuerdo.
—¡Deja de hablar sandeces y vete a estudiar! ¡Es en lo único que debes enfocarte! —La voz intimidante de papá aterroriza a todos, menos a mi hermanita, quien ignora su orden y continúa haciendo preguntas incómodas.
***
—Hola, Arel. —Clarie, mi prima omorfiana, me sonríe emotiva.
—¿Cómo están las cosas en la villa? —pregunto cortante.
—Todos estamos tristes por la muerte de Rose, ya que ella era una guerrera muy apreciada entre los omorfianos.
—¿Cómo está…? —Froto mi nariz por lo incómodo que esto me resulta.
—La abuela está bien. Ella no te culpa. Deberías venir y aclarar las cosas, somos tu familia y la villa es tu hogar también.
—No lo es si no aceptan a mi mujer. Son todos unos hipócritas. ¿Yo sí soy parte de la villa, pero ella no?
—Ella es una de ellos. Sabes que esas bestias son peligrosas.
—Están juzgando mal. Ellos no le hacen daño a nadie. Incluso utilizan matalobos para controlar sus transformaciones.
—No todos… Algunos de ellos se han salido de control. Gracias a eso, no tenemos paz en las noches de luna llena.
—Atraparemos a los culpables. De todas formas, Aliana nunca se transformó.
—Pero eso no significa que no lo vaya a hacer. ¿Te has preguntado qué pasará cuando eso suceda?
—Esa es la razón por la que me la quería llevar lejos del pueblo.
—Con ella no sabemos a qué atenernos, Arel. Es una híbrida que puede convertirse en un monstruo o algo parecido.
—Yo soy híbrido y no me convertí en un monstruo.
—Por eso la villa te aceptó. Todos han entendido que no eres una amenaza. Que tus genes se hayan combinado bien no significa que los de ella sí.
No puedo negar que una posible transformación de parte de Aliana me desconcierta. Los hombres lobos pierden el control cuando se transforman y no son dueños de sus actos. No entiendo aún por qué Aliana nunca se convirtió, pero supongo que es parte del desconcierto de ser una híbrida.
No se sabe qué esperar cuando diferentes especies se cruzan, por tal razón, ese tipo de unión está prohibida en cada comunidad; prohibición que mis padres desobedecieron. Aunque el caso de Victoria fue diferente, ella fue violada por Demian; esa bestia que se hace pasar por el detective John y que está enamorado de Aliana, su propia hija.
