14. Más que amigos – ¡Me encantas!

This entry is parte 15 de 28 in the series ¡Me encantas!

Ambos estaban de frente, en silencio, con la respiración agitada.
—Lo siento… —Kevin rompió el silencio—. No cumplí mi promesa —dijo, bajando la mirada. Laura acarició su mejilla y le dedicó una sonrisa pícara, obteniendo esa mirada verde devuelta, mirada que le encantaba.
—No te preocupes. Nunca estuve de acuerdo con esa promesa. —Ambos sonrieron.
—Ojos melosos… Yo… no… tú… —Su voz era temblorosa y quebrada—. ¡Rayos! ¡Soy pésimo para esto! —Ella no pudo evitar reírse. Él tomó sus manos y la miró con seriedad—. Laura Gutiérrez, no es un secreto que me vuelves loco. Desde la primera vez que ti vi me impresionaste, no solo este verano, me impresionaste cuando éramos unos adolescentes y, cuando volví a verte aquí… yo lo siento, sé que me he comportado como un idiota, pero no sabía cómo lidiar con esto. —Hizo una pausa—. Laura, me gustas mucho, no, ¡me encantas!
—Tú también me encantas, Kevin Mars —confesó sonriente y serena.
—Ah… —Kevin la miró confundido—. ¿Así no más? ¡Qué fácil te salen las palabras! ¿Cómo puedes estar tan serena si yo me estoy desplomando? —Estaba sorprendido, al parecer Laura no era tan inhibida como él pensaba.
—Más vale tarde que nunca, Kevin Mars —dijo, soltando una sonrisita—. Creí que nunca lo dirías.
—¡Vaya! —exclamó, maravillado.
—Entonces… ¿Qué somos? —preguntó Laura con timidez.
—No sé… ¿Novios? —dijo, nervioso.
—¡Vaya! ¿Novios? —Los nervios se hicieron presente.
—¿Qué? ¿Está mal? —preguntó, algo inquieto.
—Es solo que creí que dirías que empezáramos a salir o algo así…
—¿Voy demasiado rápido? —preguntó, preocupado.
—Al parecer, no tienes punto medio, Kevin Mars —respondió ella, riendo de manera entretenida—. Pero prefiero que sea rápido a una eternidad. —Y volvió a reír. Él, por su parte, rodó los ojos.
—Entonces…
—Seamos novios, Kevin Mars. —Él sonrió, aliviado.
—Ojos melosos es mi novia… —musitó sin todavía creerse que aquello fuera real. Sus labios se curvaron en una sonrisa de enamorado, luego rodeó el cuello de Laura con sus brazos, acarició sus mejillas con los pulgares y le dedicó otra sonrisa pícara y dulce a la vez.
Laura le dio un beso corto y tierno en la boca, provocando una tercera sonrisa en él. Kevin, no satisfecho con el roce inocente, le tomó el rostro y besó sus labios de forma pausada y delicada, como si quisiera grabar cada detalle de aquel gesto cargado de emociones y sensaciones deliciosas.
Ella lo siguió y se unieron en un dulce beso que expresaba todos esos sentimientos que habían retenido y que ya no eran capaces de ocultar.
Después de media hora de ternura, Kevin acompañó a Laura al área de los Gutiérrez. Estaban frente a la entrada agarrados de la mano sin despegar sus miradas. Era hora de despedirse, pero ninguno quería separarse.
—Duerme bien, preciosa —le deseó, dando un beso corto sobre sus labios.
—Kevin… —dijo, temblorosa.
—¿Sí? —susurró él sobre sus labios, pero ella separó su rostro, su expresión reflejaba preocupación—. No me digas que te estás arrepintiendo… —Su mirada se tornó desconcertada y su voz sonó débil, como si temiera escuchar la respuesta.
—¿Cómo puedes decir eso? —respondió ella, algo sorprendida, y respiró profundo antes de continuar—. Es que necesito un favor…
—Lo que quieras, Ojos melosos —dijo, acariciando sus mejillas, le encantaba ver el rubor que él le provocaba.
Laura, al ver la sonrisa aliviada de Kevin, tomó valentía para hacer su petición.
—Necesito que mantengamos lo nuestro en secreto por un tiempo… hasta que esté lista para enfrentar a mi familia —explicó, cerrando los ojos con fuerza, como si la idea de enfrentar ese momento fuera demasiado terrorífico para ella.
Kevin, en silencio, observó su rostro por unos instantes, y cuando ella abrió los ojos lentamente, la incertidumbre en su mirada se hizo evidente. Su rostro, en lugar de ofrecer consuelo, no indicaba nada bueno. Él suspiró, mirando hacia arriba, como si buscara una respuesta en el aire.
—Me imaginé que tendría que enfrentarme a algo como esto. —Respiró—. Sabes que eso va a ser muy difícil, en especial con Frank merodeando a tu alrededor.
—Lo sé. —Bajó el rostro—. Yo también tendré que lidiar con las coqueterías de Claudia…
—Eso lo podríamos evitar si lo hacemos público —indicó, serio.
—Lo sé… Solo te pido un tiempo… Debo de buscar la forma de hacer frente a mi familia… Por favor…
— Uff… —suspiró, como si no tuviera opción—. Está bien, Laura, pero no creo que soporte ver a Frank flirteando contigo. No lo voy a permitir. —Ella asintió.
—Voy a poner distancia entre los dos, verás, no te daré razones para que te incomodes. —Él asintió con recelo.
—Bueno, duerme bien, preciosa. —Acarició su rostro con ternura, rompiendo la tensión entre ellos. Laura besó esos labios rosas que la desquiciaban, esta vez con pasión. ¡Se sentía todo tan irreal! No podía creer que él era su novio, la sola idea le provocaba estragos en el estómago, su corazón no dejaba de latir con fuerza. Nunca había sentido tantas emociones y sensaciones por alguien antes.
 
Aquella mañana, Laura se despertó agitada. Tuvo un sueño hermoso, donde ella y Kevin se declaraban su amor. Despertó sonriente y con un brillo especial en los ojos. Tomó su celular por instinto y se percató de que tenía un mensaje:
Hola, preciosa. ❤️ ¿Dormiste bien? Yo soñé con tus besos toda la noche y estoy ansioso por verte. 😘
—¡No lo puedo creer! —gritó, saltando sobre la cama de la emoción—. ¡No fue un sueño! Kevin y yo… —No concluyó la frase que provocaba todo un huracán en su interior, sino que se echó sobre la cama y tapó su rostro con la almohada mientras celebraba.
  
***
 
Todos degustaban su desayuno en el enorme comedor. El ambiente estaba cargado de romance, en forma de miradas furtivas y sonrisas cómplices. Romances secretos… o casi secretos. Pablo y Jimena se dedicaban miraditas pícaras, robando pequeños momentos para revisar sus celulares. Kevin, por su parte, tenía una mirada brillante y especial que no mostraba desde hacía tiempo. Aunque trataba de disimular su felicidad, la petición de Laura de mantener su relación en secreto seguía rondando en su mente. Para él, era una solicitud ridícula y algo confusa, pero no quería presionarla. Sabía que necesitaba tiempo, aunque no entendiera completamente la causa.
—¿Por qué me huele a amor? —Pablo se le acercó con su carita sarcástica. 
—¿De qué hablas? —le respondió Kevin, pretendiendo confusión.
—¡Ja! No me vengas con esas, Kevin —Pablo le reclamó incrédulo—. Ustedes son muy transparentes.
—Mira quién habla —dijo, mirando al frente para disimular un poco su conversación no grupal, ya que a su padre le molestaba el constante cuchicheo que ellos tenían cada vez que comían.
—Entonces, ¿sí pasó algo? —preguntó, emocionado.
—No es el momento ni el lugar, chismoso —replicó sin poder ocultar su sonrisa al pensar en lo que pasó.
—Deberías agradecérmelo —dijo Pablo con orgullo—. ¡Mi plan funcionó de maravilla!
—Pues tienes suerte de que estoy de buen humor —contestó, mirándolo fijamente—. Pero no creas que he olvidado lo que tuve que vivir anoche por tu culpa.
—¡Puf! Valió la pena el sacrificio. —Rascó su cabeza—. Además, yo no la invité. Fui claro con Jimena, pero ella al final hizo lo que quiso. ¡Mujeres!
—¡Tú y tus buenas ideas! —profirió Kevin.
—Claro que fue buena mi idea. Ahora tú y Laura salieron de la friend zone. —Sonrió—. El sabor amargo del momento del cine, Laura se encargó de endulzarlo. —Hizo gestos e imitaciones de besos entre burlas. Kevin lo manoteó.
—Chicos —Cristian suspiró resignado, percatándose de su pequeña reunión—. Al parecer ustedes nunca van a madurar.
—Lo siento, papá. ¿Sabes lo insoportable que es este idiota? —dijo, clavando la mirada sobre Pablo.
—No te enojes, Kevin —intentó calmar Pablo con serenidad—. Solo me emocionó tu historia sobre la aventura que tuviste anoche… Uf… hasta me dio calor —continuó, echándose aire con las manos. Laura dejo salir el trago de jugo de su boca y empezó a toser de la impresión. Miró a Kevin confundida y algo incómoda. Si las miradas mataran, Pablo estaría hecho añicos por parte de Kevin.
—¿Y qué sucedió anoche, Kevin? —Cristian preguntó curioso.
—¿Vas a hacerle caso a Pablo, papá? —dijo, restando importancia al asunto. Estaba loco por borrarle la sonrisita de burla a Pablo. Le hizo señas a Laura y esta sacó su teléfono de su pequeño bolso y lo ocultó debajo del mantel.
«No le he comentado a Pablo lo nuestro. Pero creo que no me queda otra opción que contárselo, sino echará todo a perder. No te preocupes, él es muy discreto cuando se lo propone».
Kevin recibió una notificación. Sacó su celular por debajo del mantel y esbozó una sonrisa mientras leía:
           «Está bien. No te preocupes, novio».

¡Me encantas!

13. Doble cita caótica – ¡Me encantas! 15. Problemas – ¡Me encantas!
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