28. Lobo feroz: Intangible

This entry is parte 30 de 31 in the series Lobo feroz

Suelto un largo suspiro mientras observo el ocaso, disfruto esta soledad sobre un risco que me da vista de la infinidad del bosque de Hadima.

Necesitaba este escape porque siento que me ahogo en la manada.

Todos tratan de ser comprensivos conmigo y hacen su mayor esfuerzo para hacerme sentir mejor, pero lo único que logran es hostigarme.

—¡Aquí estás!

Aprieto mi cabello cuando escucho la voz medio chillona de mi hermana, que martilla en mis oídos de forma insoportable.

—Quiero estar solo —sentencio.

—Ya has estado solo por mucho tiempo. Necesitas la dulce compañía de tu hermosa hermanita.

Pongo los ojos en blanco.

—No es para tanto… ¡Si sólo salí de la manada por media hora! ¡Déjame en paz!

—Estamos de mal humor hoy. —Dave se sienta a mi lado. ¿En qué momento se unió a nosotros?

—Él siempre está de mal humor. Se ha vuelto insoportable desde que… —Anahit se tapa la boca antes de terminar eso que sabe que me hará daño; sin embargo, ya el dolor empieza a ahogarme y las lágrimas provocan escozor a mis ojos.

—¡Déjenme solo! ¿Es tan difícil de asimilar que necesito esta tranquilidad? Me iré de esta maldita manada, ya no soporto a ninguno de ustedes.

Bien, creo que estoy siendo un dramático exagerado y estoy dejando que el dolor y la impotencia controlen mis palabras.

Suspiro…

Vislumbro los ojos llorosos de mi hermanita, la he herido. Ella solo quería animarme porque se preocupa por mí.

» Lo siento, yo… —La miro con arrepentimiento.

Ella asiente y limpia las lágrimas que se les escapan, entonces me le lanzo encima y ambos lloramos; yo por mi mate, ella por el estado en el que me encuentro.

***

Un año después…

Aliana

Otra vez despierto desorientada, mi cuerpo está débil y el mareo es tortuoso. Observo las paredes blancas y aburridas, ya que no hay ni cuadros ni una pizca de decoración.

—Hola, Aliana, ¿cómo amaneciste hoy? —La observo con frustración; odio que me trate como a una niña o, peor aún, como a una retrasada mental. Observo la bandeja en sus manos y las jeringas que allí yacen me causan temor. Ella sigue sonriendo de forma pesada, como si la estuviesen obligando a hacerlo.

Quiero escapar de este lugar.

—Vamos a ponerte tus medicamentos, linda.

Deseo retroceder para evitar que me inyecte esa cosa, pero dos hombres me sostienen; ellos también están vestidos de blanco y tienen sus nombres bordados sobre aquel uniforme que tanto odio.

Sollozo cuando la aguja traspasa mi piel y las lágrimas pesadas mojan mis mejillas porque otra vez dejaré de verlo. Arel empieza a desaparecer del cuarto aburrido y blanco, su sonrisa se torna borrosa, sus ojos grises dejan mis pensamientos.

—Estarás mejor, Aliana. Ya las alucinaciones han menguado —alaba la mujer, cuya voz escucho lejana.

Percibo que la puerta se cierra. Estoy sola en este cuarto blanco y con un vacío en el pecho que ningún medicamento ha podido llenar.

***

Arel

La paz se proclama en las comunidades de Hadima, por lo que nuevas reglas y acuerdos se crean. Las criaturas especiales unimos fuerzas y cerramos todo contacto con los humanos no puros. Hemos creado una cura para que ellos puedan ser completamente puros, la cual echamos en el acueducto para que todos puedan consumirla, separando así nuestra dimensión de la de ellos. Les estamos dando la oportunidad de vivir tranquilos y fuera de cualquier amenaza que pueda ocurrir de parte de nuestras especies.

—Ha sido difícil recuperar la paz después de que mataras a Violet, ya que ella era apreciada por los omorfianos —dice Dave con la mirada perdida en el cielo, que hoy luce más azul de lo regular y sin una sola nube que cubra los rayos del sol. Exhalo un suspiro. Aún tengo remordimientos por aquella muerte porque perdí los estribos al ver a Aliana…

Suspiro otra vez. Hago esfuerzos por contener las lágrimas mientras rasco mi nariz ante el escozor que ese recuerdo me causa.

—Por lo menos ellos ya aceptaron la alianza y el acuerdo de paz, eran los únicos que faltaban —respondo, y hago una mueca en el acto. Pisar territorio omorfiano fue incómodo, pero al mismo tiempo reconfortante. Tuve que pedir disculpas ante toda la comunidad y explicar la naturaleza licántropa y de cómo perdemos el control cuando de nuestra pareja se trata. Al final entendieron y me perdonaron. De todas formas, fue Violet quien inició el altercado y le hizo daño a mi mujer.

Aliana…, ¡cuánto te extraño, preciosa!

—Es un alivio poder respirar paz. También el tener la libertad de mostrar nuestra naturaleza sin sentirnos amenazados. Aún no logro entender cómo pudiste vivir entre humanos todos esos años.

—Fue incómodo, pero tenía sus partes buenas.

Dave me mira y luego vuelve a enfocar sus ojos al cielo. Lo conozco demasiado como para saber que algo lo preocupa.

—Dime lo que sea que tengas que decirme —lo enfrento, inquieto.

—No quiero que te emociones ni ilusiones, más bien, míralo como una posibilidad…

Salto en mi lugar —el suelo del inmenso patio de la manada— y lo acorralo con la mirada, la urgencia de saber lo que ha descubierto se me nota a leguas.

  —En fin, no harás nada de lo que acabo de decir —comenta divertido y sonríe—. Eres un caso perdido, solo prométeme que no te sumirás en la depresión si este intento no funciona.

—¿Qué descubriste? —Mi pregunta se escucha con desesperación.

—La piedra perdida del guardián de otra dimensión no fue destruida en su totalidad y…

—¿Y…?

—Me parece que Victoria la colocó en Aliana.

—¿Qué? No. Aliana me dijo que ella fue liberada por Victoria, quien se quedó con la piedra para que, una vez esta recuperara su energía, ella escaparía también. Por eso Victoria creó un vínculo conmigo para que encontrara a su hija en el bosque.

—El amor de una madre es tan grande que ellas suelen hacer sacrificios. —La mirada de Dave se enfoca sobre mí con firmeza, provocando que debata dentro de mí si Victoria le mintió a Aliana para que ella escapara sin rechistar.

—Entonces, ¿para qué darme instrucciones sobre ocultarnos en el bosque? No tiene ningún sentido.

—Eras un niño, Arel. Tan ingenuo e inocente como tu mate. ¿Por qué un adulto te pediría ese favor a ti, un mocoso? —Lo miro mal y él deja salir una carcajada corta—. Todo fue calculado de forma minuciosa por Victoria; ella sabía que el alfa te buscaría junto a sus mejores guerreros, entonces su hija también estaría segura en caso de que la bruja la estuviese buscando. Analiza el asunto: Si el hijo del alfa desaparece de repente, ¿qué pasará? Me han contado sobre aquel día en el que todos te buscaban. Se armó un caos en la manada y tu padre estaba desesperado. Envió a todos sus guerreros a buscarte, según dicen, el alfa estaba más insoportable que nunca. —Dave hace una mueca—. No había encontrado a un beta que lo calmara con sus consejos, al parecer su amigo era irreemplazable.

—Su amigo fue un egoísta de mierda que abandonó a su mate y a su criatura por orgullo.

—Ella no era su mate. Él solo sintió curiosidad, pese que Victoria sí se enamoró de él de verdad. Aquel Beta quería saber por qué su amigo había enloquecido por una omorfiana, al punto de estar dispuesto a dejarlo todo por ella. Aparte de que las omorfianas son muy hermosas y con un encanto especial.

—Eso no justifica su comportamiento.

—Creyó que Aliana era hija de Demian.

—Fue una violación. Debió apoyar a Victoria. En fin, ese no es el tema. No me entretengas con rodeos y dime lo que descubriste, por favor.

Dave hace una mueca. Vuelve a enfocar la mirada al cielo para encararme de nuevo. ¡Ya me está desesperando!

—Bien, como te estaba diciendo, la piedra no fue destruida. Victoria hizo creer que la destruyó cuando en realidad la puso en Aliana en forma de amuleto. Está entre su carne, mezclada con sus músculos. Esa fue la razón de ser transportada a la dimensión de los humanos puros. Por eso pudiste regresarla.

—No. Empleé mucho poder para mi hazaña, es una habilidad omorfiana transportar personas a diferentes dimensiones.

—Te equivocas —me corrige—. Es una habilidad omorfiana crear y separar dimensiones, no transportar. Tu poder activó el de la piedra, por eso Aliana fue traída de vuelta y, por tal razón, la bruja pudo manipular la transportación.

Vaya. Todo cobra más sentido ahora, aunque todavía no entiendo de qué me sirve esa información.

Ya ella no está.

—Podemos traerla de vuelta.

¿Qué?

—Resucitar no es lo mismo que transportar.

—Sabes que no está muerta.

—Es como si lo estuviera.

—Es un coma.

—No es sólo un coma. Es una interrupción de la muerte. La mantenemos en la línea, impidiendo que la cruce. Es una muñeca perdida en el limbo. Ya hasta culpable me estoy sintiendo, he estado pensando que debo dejarla ir para que descanse en paz. No hay manera de revertir el veneno.

—¡Deja de ser pesimista! ¿Dónde está el Arel que ha estado buscando una solución por más de un año?

—Me siento culpable de hacerle esto, de retenerla aquí cuando su cuerpo está sin vida. No puedo ser tan egoísta, Dave.

No logro evitar las lágrimas. Este año ha sido un infierno; su ausencia me ha hecho caer bajo, apenas me estoy recuperando de la depresión y el descuido de mí mismo. Hasta llegué a consumir alcohol y fumar. Cualquier cosa que me anestesiara el dolor era bienvenida, incluso hacerme daño a mí mismo, como manera de lidiar con la culpa. Si no hubiera sido tan descuidado, ella estuviera salva y sana, a mi lado.

—Mi teoría es: Aliana está perdida en dos dimensiones —continúa Dave, a pesar de mi pesimismo—. En una, su cuerpo está de forma sólida, en esta dimensión, contamos con su reflejo. Puede que esté viviendo otra vida o que esté buscando la manera de volver. El problema es que aquí ella tiene el veneno y podría morir de verdad si no lo sacamos.

—Entonces que se quede en la otra dimensión, por lo menos allí está viva.

—No por mucho —dice con una seguridad que me tensa.

—Significa que si muere allá…

—Morirá aquí. Si mi teoría es cierta, será cuestión de tiempo para que el veneno neutralice el poder de la piedra y la protección que pusimos.

—¿Qué debería hacer entonces? —Sueno angustiado, ya no sé qué es lo mejor, si seguir insistiendo o dejarla morir. Me he pasado todo un año utilizando mi poder para evitar que el veneno llegue a su corazón y lo pudra; he estado ganando tiempo en la búsqueda de alguna cura que aún no he encontrado.

—Debemos remover la piedra de su carne, eso la devolverá a esta dimensión. Lo que sucede es que la piedra la está protegiendo de morir, por eso la medio transportó.

—Si hacemos eso ella morirá envenenada.

—Es una posibilidad.

—No lo sé… ¿Cuál es la probabilidad de que viva?

—La piedra podría absorber el veneno si aplicamos suficiente poder. Pero es solo una teoría loca.

—Mas es lo único que tenemos a mano.

Dave asiente con la mirada perdida en el cielo; sé que algo está analizando. La esperanza aflora en mí de nuevo; conozco a Dave, por lo que estoy seguro de que él no me estuviera diciendo esto sin haber estudiado el tema varias veces.

—¿Listo para traer de vuelta a tu mate?

***

Entramos en la habitación donde mi bella Aliana duerme. La hemos metido en una caja de cristal acolchada; un recipiente especial que la mantiene intacta y protegida. Tantas veces he entrado a este lugar a llorarla y prometerle que la traeré de vuelta, pero, aun así, estar aquí siempre me provoca escalofríos. Camino en su dirección y la observo; ella pareciera dormir con tanta paz que disimula bien el hecho de que solo es un espectro, un cuerpo visible, pero intangible.

—Mi amor, vine para traerte de vuelta a casa.

—Bien, tenemos que encontrar la piedra —dice Dave—. Debes usar tu poder omorfiano para crear un contacto con el mineral y utilizar su poder para que te transporte a ti, o por lo menos puedas hablarle a ella para que se saque la piedra.

Sé que todo esto suena a locura; sin embargo, haré este último intento. Solo espero poder salvarte esta vez, amada Caperucita.

***

Aliana

Es horrible estar aquí y ser confundida con una loca. No entiendo cómo es que volví a ser transportada a la dimensión de los humanos puros, donde me han dado por demente. No he podido controlar mi instinto de loba y he atacado personas que me han hecho enojar.

Les he dicho la verdad sobre las comunidades y sobre Hadima con la esperanza de encontrar quien me ayude, mas eso solo me ha traído problemas. Me encerraron en este manicomio para personas que no pueden pagar uno privado, dado que no tengo ni familia ni identificación. No sé en qué país he caído, pero no es Burgas, por tal razón, no pude dar con León y pedirle refugio.

Camino con pasos torpes y piso las pequeñas gramas del enorme patio, donde pocas personas deambulan perdidas en sus pensamientos; otros simplemente están sentados leyendo algún libro, conversando con alguna trabajadora social o jugando a las barajas. Según tengo entendido, este lugar fue creado por un hombre rico de negocios, que estaba indignado con la decadencia de los albergues para personas con problemas mentales, quienes no pueden pagar un buen servicio; en fin, otro rico haciendo obra de caridad.

Visualizo un pequeño conglomerado de árboles y camino en esa dirección porque algo allí capta mi atención, pero no sabría explicar qué. Me arrastro llena de curiosidad, deseosa de saber qué es esa luz tintineante.

—Aliana…

Es él. Arel…

¡Por fin vuelvo a verlo! Desde que empezó a mostrarse a mí hacen unos meses, me han subido la dosis de esos malditos medicamentos que me impiden hablar con él.

—Debes sacarte la piedra. —Es la segunda vez que me pide lo mismo.

—No encuentro con qué. Aquí se aseguran de que no tengamos acceso a objetos punzantes.

—Mi poder es limitado para estar en esta dimensión de forma tangible, aún me pregunto cómo fue que la bruja lo logró, pero buscaré la manera de traerte un arma. Me tomará mucho tiempo hacerlo, así que espero que no haya más bloqueo que me impida comunicarme contigo.

—He fingido con el psiquiatra que ya no te veo. Me he comportado para que bajen la dosis de mi medicación. Arel, me he enfermado en estos días y nadie sabe la causa de mis síntomas. Me han hecho varios estudios y ningún médico puede explicar la enfermedad que sufro, pero que me está matando poco a poco. No me queda mucho tiempo, debes apresurarte.

Sus ojos denotan tristeza e impotencia. No quería preocuparlo con esto, pero ya estoy desesperada.

Lobo feroz

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