El día ha transcurrido tranquilo si omitimos la parte del badboy besa bueno. Cada vez que lo recuerdo, las piernas me tiemblan. Scott se la ha pasado con Camile en algún lugar; me imagino que haciendo sus cochinadas. ¡Parecen ninfómanos! Sé que está mal dicho, pero así soy yo. Tampoco se dice ofmaltologicodoctor y estoy segura de que me entendieron. Volviendo al tema principal…
Como hoy es la orientación, pues solo conoceremos la instalación, las reglas, nuestras respectivas facultades, etc., etc., etc.
—Hola. —Una chica pelirroja se me sienta al lado. Estoy comiendo sola —bueno hasta ahora—, pues Scott desapareció no sé a dónde. Lo sé, dije que lo quiero lejos de mí; sin embargo, no entiendo por qué me sentí abandonada y jodidamente fastidiada porque escogió irse con zorrita María palito, después de la orientación.
—Oye… —La chica sacude sus manos frente a mi rostro, puesto que me he ido a limbolandia y la he dejado hablando sola.
—Lo siento, me he distraído. —Me limito a responder. Tampoco le voy a contar que otra vez el idiota de Scott me hizo enojar. Yo hasta preocupada ando con mi actitud, ¿qué me pasa con Scott?
—Sí, lo he notado. —Sonríe con amabilidad y me extiende su mano—. Soy Patty Benson, facultad de humanidades, pues estudiaré educación sexual y de pareja.
—Entonces, somos colegas. —Sonrío cortés—. Soy Madison Logan y estoy en la misma facultad, también estudio lo mismo que tú. —Vaya, esta chica es rara y ruidosa. Las personas se nos quedan viendo por el sonoro chirrido que lanza Patty.
—¡Qué emoción! Entonces seremos amigas y tomaremos las mismas materias en el mismo horario. —Celebra y decide ella solita sin preguntar; es lo mismo que hizo el badboy, pero sin término de putería. No sé si he llegado a la universidad o al manicomio de obsesivos y posesivos.
***
—¡Logan! —¡Vaya! El perdido ha dado señal de vida.
—¿Qué quieres? —pregunto de mala gana.
—Guau, tú siempre con esa actitud de: “Te odio y me repugnas”. A veces me da la impresión de que te caigo mal.
¡Vaya descubrimiento! Este niño como que es retrasado.
—¿Te da la impresión? —digo con marcado sarcasmo y él sonríe como el gran descarado que es.
—Dicen que del odio al amor hay un solo paso, Logan.
¿Por qué me dan ganas de romperle la cara cuando sonríe de esa manera?
—Pues ese paso es de pie grande y yo lo he mutilado. No seas iluso.
—Como sea. Te busqué porque quiero llevarte a un lugar que sé que te va a encantar.
—¿Qué? ¿La muñeca inflable es demasiado fina para ir a un motel contigo? No soy ningún repuesto, idiota.
—¿De qué hablas? —Me divierte la cara de pendejo confundido que pone Scott—. Yo no uso la muñeca inflable de papá, para eso está Camile.
Ok… Demasiada información. No sé si reírme, llorar o matarlo. Reír por la información del juego sexual del papá es tentador. ¡Quién viera al señor Scott tan serio y erguido! Pero de qué me sorprendo si Daniel es un pervertido y de seguro lo sacó del papá; supongo que aquí cabe el dicho: “De tal palo tal astilla”. Mientras que el papá utiliza una muñeca de mentiras, Scott usa a la muñeca falsa y loca de Camile.
En cuanto a llorar, pues eso no sé por qué; pero decantaría más en matarlo por puto.
—Vaya, nunca esperé que compararas la función de tu perfecta novia con la de una muñeca inflable; ¿esa es la forma en que la ves?, ¿como una máquina sexual?
—En primer lugar, Camile no es mi novia. Y en segundo, ella es la que se me ofrece.
—Y tú ni tonto ni perezoso… —Me cruzo de brazos en desacuerdo—. ¿Desde cuándo te convertiste en un fuckboy sin sentimientos? Te recuerdo como el chico romántico y cursi que se enamoraba lindo y respetaba a las mujeres.
—Pues… —Me mira de una manera que no puedo descifrar, mas de alguna forma me confronta—. Desde que me partieron el corazón y lo tiraron al bote de basura.
Bueno…, eso no me lo esperaba.
—¿Quién te partió el corazón? —Me siento rara haciendo esta pregunta, en especial porque él me observa como si yo fuera la persona más cínica del universo. Espera…
Qué puedo decir, entre Scott y yo hay muchas cosas sin resolver; ¡pero vale!, ya han pasado cuatro años de nuestros líos.
—Scott, las tonterías que hicimos cuando éramos unos muchachos no cuentan como experiencia romántica… —En realidad no sé qué más decir y la mirada de mártir que pone Scott no ayuda en nada.
—Pues para mí sí. —Mis piernas tiemblan y mi corazón palpita como tambor. Scott me examina con seriedad y una mirada llena de sentimientos; no sabría explicar este momento, pero la tensión se puede cortar como si fuese un trozo de carne con salsa anaranjada. Esperen, ¿por qué estoy pensando en comida?
Volviendo al drama novelístico…
—Solo bromeo. —Scott hace un intento de sonrisa y yo asiento sin decir nada. Es obvio que miente; no obstante, prefiero creer su mentira a afrontar la realidad. Disculpen mi sinceridad, pero para qué decir no, si sí.
Scott me toma de la mano y mi cuerpo se agita con el toque. ¡Ni anguila eléctrica que fuera! Él me encamina en silencio por todo el campus de la universidad y se detiene en una pequeña, pero hermosa cafetería independiente; es decir, que no es la inmensidad donde comemos casi todos los estudiantes a precios muy bajos. Esta es para los gustos y el derroche de dinero.
Entramos y me quedo impresionada con lo elegante, creativa, muy jovial y moderna que es; con mesas de colores, pantallas donde se muestra una película, música de fondo agradable y una gran variedad de chucherías, café, bebidas frías y postres. Es como el lugar divertido de la uni.
—Hola, Daniel. —Una Morena con afro amarillo y vestida con un uniforme blanco con detalles negros, en un estilo parecido a un japonés, lo saluda con una sonrisa coqueta. Scott le devuelve la misma sonrisa y algo dentro de mí se prende. ¿Es necesario flirtear con todas?
—Que tal, bella Jessica. ¿Está Ray? —Él le acaricia la mano con su dedo de forma provocativa y ella se sonroja.
Bueno, empiezo a creer que los hombres son unos zorros.
—Sí, cariño. —Ella se lo come con la mirada y él se muerde el labio inferior, cosa que a la morena la pone nerviosa y como un tomate. ¿Es en serio? Estamos hablando de Scott, ni Harry Styles que fuera. No entiendo a las mujeres de este pueblo y sus gustos raros.
Scott termina de coquetear con la morena que me ha despedazado con la mirada porque él entrelaza nuestras manos, y yo no sé si es el aire que está contaminado y me ha hecho daño, pero me siento muy satisfecha ahora mismo.
Bien, dije que el lugar es de ensueño, pues la pulcra cocina no se queda atrás. Me sorprende que sea el doble en tamaño que la parte donde se reciben a los clientes. Hay un pequeño pasillo que debe dirigir a algún lugar que supongo es al baño.
—Ray, ella es Madison Logan, de quién te hablé. —Saludo al gordito simpático con cortesía y amabilidad, porque la educación es lo primero, pero estoy más perdida que el chico de volver al futuro cuando viajó al pasado de sus padres.
—Debes ser una buena chica para que Scott te recomiende. En todo el tiempo que lleva trabajando en este lugar, nunca había recomendado a nadie. —Ray mira a Scott con una sonrisa—. Un año, ¿cierto? —Scott asiente en acuerdo. Yo estoy perpleja y más perdida que Doris de Buscando a Nemo. ¿Qué está sucediendo aquí?
Salimos de la cafetería y, bueno, les voy a resumir el chisme de lo que sucedió:
Al parecer, Scott ha trabajado en este lugar cuatro días a la semana en las tardes por todo un año. Es decir, desde el último año de secundaria. Scott me recomendó para cubrir una vacante, pues uno de los trabajadores renunció.
En conclusión, tengo un trabajo de medio tiempo con una paga decente para una persona mantenida como yo, me queda en la misma universidad y es medio tiempo. ¡¡Urraaa!! Creo que Scott se redimió y le estoy muy agradecida, pero llevarme de sorpresa y que yo tenga que disimular mi confusión y actuar como si supiera a lo que fui, no se lo perdono.
—Debiste decirme y así no parecía una rara retrasada, aunque “gracias”. —Me detengo en un parque que está en el campus. Scott se coloca frente a mí.
—¿Cuál gracias? —Me mira con esa sonrisa de puto en celo—. Deberás pagarme, es más, yo mismo me cobro.
Dicho esto, creo que toma su paga si a cobrar se refiere con besarme. Voy a liberar mis labios y patearle las bolas; sin embargo… Oh…
En mi defensa… Oh…
Sus labios se mueven con hambre y no sé explicar lo que estoy sintiendo en este momento. No sabía que pagar un favor fuera tan… Oh… ¡Madison Logan, te ordeno que no muevas tus labios más! ¡Madison, no le aprietes el cabello! ¡Madi, no juegues con su lengua! Qué más da, mi cuerpo nunca obedece las advertencias y reprimendas de mi cerebro, así que solo me queda rendirme. No me mal interpreten; Scott no me gusta… Oh…
Ok… No está tan mal…
Nos estamos besando como si no hacerlo desatara el caos mundial y vaya, me siento en las nubes ahora mismo. Creo que entiendo un poco lo de Alicia en el país de la maravilla. Scott sí sabe cómo usar esa boca de idiota que tiene, debe ser esa la explicación del porqué lo persiguen las mujeres si él no es un Adonis.
¿Les dije que él me atrajo a su cuerpo por la cintura? ¿También que es delicioso su calor, su aroma, el golpeteo de su corazón, sus manos juguetonas…? Qué rico… Espera…
Me aparto con brusquedad consciente de donde estoy y lo incorrecto que esto es. ¡Rayos! Es mi primer día en la universidad y ya me he chupeteado con dos chicos de una forma no muy casta. ¿Desde cuándo doy espectáculos públicos?
La cara de Scott es un poema y me supongo que la mía también. Ambos nos miramos en silencio con gran desconcierto hasta que él se aleja sin decir nada. ¿Qué? ¿Se irá sin mí?
Un vacío muy doloroso y desolador ataca mi pecho. ¡Vaya! Me siento usada y abandonada. ¿Por qué mis ojos arden? Paso mi mano en sobre mi mejilla… ¿Una lágrima? ¿Por qué? Vaya, me siento como protagonista sufrida de telenovela.

