Tres meses después
Daniel
—¡Eres un insensible! —Julie llora desconsolada, haciéndome sentir como un idiota. Creo que Madison tiene razón, debí quedarme solo y no joderme más la vida. Creí que con Julie sería diferente y podría olvidar a esa loca, pero me equivoqué.
¡Soy un tonto!
—No me puedes prohibir que hable con Madison, ella es mi amiga y vecina desde que tengo uso de razón.
—No creo que uses la razón. —Se cruza de brazos y hace un puchero. ¡Qué hastío!
—¿Qué es lo que quieres? No sé cómo complacerte.
—Claro que lo sabes… —Se acerca con coquetería y envuelve sus brazos alrededor de mi cuello. No me está gustando el giro de esta conversación.
—Creo que debes irte… —Me calla con un beso. No sé qué demonios me pasa, pero me siento incómodo. El rostro de Logan irrumpe en mis pensamientos. Esto es tan injusto.
—Bésame de verdad, Daniel. —Julie dice toda colorada—. Tócame, hazme tuya, cariño.
—Está anocheciendo, es mejor que te vayas.
—Dormiré contigo. Estoy lista, podemos ir al siguiente nivel.
—Hablas como si estuviéramos jugando videojuegos.
—¿Te estás burlando de mí, Daniel Scott?
—No, es solo que no estoy listo para eso…
—¿No estás listo o no te despierto deseo?
Creo que las dos cosas…
—No estoy listo…
—¡No me mientas! —Rayos, está llorando. No soporto ver a las niñas llorar—. No me quieres, lo sé, Scott. Estás enamorado de esa puta loca a la que llamas vecina; sin embargo, ella no te merece. Yo soy tu tipo ideal, ambos disfrutamos las mismas cosas y somos inteligentes; esa tonta no sabe diferenciar los dedos de las manos de los de los pies.
—No metas a Logan en esto ni te atrevas a insultarla frente a mí. Esta relación no va a funcionar…
—¿Me estás terminando? —Su mirada me da escalofríos—. No, eres mío. Esa maldita no te tendrá a ti también.
—¿A mí también? ¿A qué te refieres?
—¡No me dejes, Daniel! ¡Yo te amo! ¡Tú y yo somos el uno para el otro! Somos unos perdedores que deben conformarse con lo que tienen; es por esto que debes quedarte conmigo y no viajar a Italia. No importa lo que hagas, no lo lograrás. ¿Sabes por qué? Porque las personas como tú y yo estamos destinadas al fracaso.
—Vete de mi casa. —Me hierve la sangre escucharla. Estoy cansado de que nadie crea en mí y me quiera meter en la cabeza que no me merezco el éxito de mis sueños. Estoy cansado de que me vean como un perdedor de mierda que tiene que aceptar lo que los demás le impongan. Hace mucho tiempo dejé de ser eso y nada ni nadie me volverá a hacer sentir como un miserable que merece estar por debajo de los demás.
—Daniel, amor. —Me jala la ropa. Esta niña está loca—. Por favor, hablemos, ¿sí? No me dejes, cariño, solo yo te puedo amar. Nunca podrías encontrar a alguien que te quiera de verdad.
—¡Lárgate de mi casa! —La tomo por el brazo y la saco con brusquedad.
Suspiro hondo cuando cierro la puerta detrás de ella.
¿Está bien que me sienta aliviado?
***
Madison
Mi abuelo ha empeorado y temo mucho que tengamos que llevarlo a un psiquiátrico. Miro a mi abue, que está angustiada por el comportamiento de su compañero de vida, y se me revuelve el estómago de la tristeza. Ellos están juntos desde los veinte y nunca se han separado. Yo he sido testigo de cuánto se aman y se disfrutan el uno al otro. En realidad, eso último ha sido un poco traumatizante para mí.
Después de abrazar a mi abue por un buen rato, me dirijo al patio; tengo la esperanza de ver a Scott, aunque sea de lejos.
—¡Hola, Logan!
Y ahí está él. Su sonrisa socarrona me da ganas de besarlo…
¿Qué estoy pensando?
De golpearlo, eso, de golpearlo.
—Hola, tara…
Vaya, no me sale insultarlo. Ahora que lo pienso, hace mucho no lo llamo idiota y esas cosas.
¿Qué rayos me está pasando?
—Logan, ordenaré pizza para la cena. —Se rasca la cabeza. Cuando hace eso me dan ganas de comprarle un antipulgas—. ¿Te gustaría cenar conmigo?
Ummm…
—No quiero problemas con tu novia.
—No tendrás problemas con ella…
—Sí, claro…
—Hace un mes terminamos.
—¡¿Qué?! Algo debes tener que no te duran las novias.
—Estás en lo cierto.
¿Ah?
¿Acaso se golpeó la cabeza?
—Bueno…
Y fue así como terminé en la sala de Scott viendo Netflix. No me malinterpreten, es literal, estamos viendo series mientras devoramos la pobre pizza. Nunca haría esa cosa con Scott…
¿Por qué me dio calor de repente?
—No estás prestando atención a la serie. —Scott me reclama entrecerrando los ojos.
—Claro que sí…
—Unjú…
Scott limpia la comisura de mi boca y yo no puedo evitar perderme en su mirada café.
—Madison, yo…
Se aclara la garganta y bebe de su soda.
—¿Qué?
—Lo que me dijiste aquella vez…
Ay, no, va a hablar de mi confesión, siento que se me va el aire.
—Te he dicho tantas cosas… —Trato de ocultar mis nervios, pero no creo que esté teniendo éxito.
—Cuando me dijiste que estás enamorada de mí, no supe cómo actuar, es decir, me traes loco desde siempre… —Suspira—. Es difícil para mí no temer, Madison.
—Lo sé. Es mi culpa que te sientas inseguro conmigo… Yo…
Nos miramos…
—¿Y si dejamos el pasado atrás? —Scott propone con nerviosismo.
—Eso sería genial…
—Te amo…
Lágrimas cubren mi rostro al escuchar a Scott.
—Yo también te amo, Daniel.
Y…
Nos besamos…
***
Ha pasado un mes desde que Scott y yo confesamos nuestros sentimientos, o más bien, dejamos de engañarnos a nosotros mismos. ¿Somos novios? Pues no. Ese idiota se ha alejado más que antes. Espero que sea cierto que los arreglos de su viaje, más las clases intensivas de italiano, lo tienen ocupado y no que me esté evitando. Si yo estuviera en su lugar, lo haría.
No me juzguen… Es que le hice mucho daño a Scott y lo rechacé varias veces; además, él se irá del país dentro de un mes…
¡Estúpidas lágrimas!
—Madison, me voy a trabajar, cariño. —El traidor de papá anuncia como si me importara—. ¿Seguirás con la guerra del frío?
—Sí, hasta que me digas de dónde sacas dinero para tus lujos. Además, se supone que deberías buscarte una casa adonde vivir, ¿estarás de arrimado siempre?
—Te lo diré en su momento, cariño.
Besa mi cabeza y yo me remuevo molesta.
¿En qué malos pasos estará mi padre?
***
—Ay, esto de estar embarazada no se lo deseo a nadie. —La dramática de Patty aparece sofocada, con pasos lentos.
—Parece que llevas toda una nación en la panza, me asusta que explotes en cualquier momento.
—¿Sabes que no me ayudas en nada con ese tipo de comentarios? Estoy horrible y casi no puedo caminar, soy un monstruo asqueroso y perezoso.
—¡Qué exagerada!
—Estás hermosa, yo te amo con todo y panza.
Ese es Larry. Pronto se casarán y Patty se convertirá en una señora de la alta cumbre.
Por cierto, el profesor sexy se metió con otra alumna y, como él no quiso continuar con ella, esta lo denunció con el decano. Ahí salieron a flote todas las relaciones secretas de aquel sexy don Juan. El caso es que lo expulsaron de la universidad y la esposa rica lo dejó; ahora es stripper.
Tomaré el bus porque no he usado ni usaré el carro que papá me regaló hasta que él me explique su verdadero origen.
Por cierto, en estos días me he sentido rara, como si alguien me estuviera persiguiendo. Miro por todos lados, muerdo mis labios y trato de relajarme.
Ignoro ese tonto presentimiento y procedo a sentarme para esperar el autobús.
Un carro se detiene frente a mí y un disparo me hiela la piel.
¿A quién le habrán disparado?
Veo la sangre en mi ropa, entonces caigo en cuenta.
Parece que me han disparado a mí.
Eso explica el dolor, el ardor y el mareo…
Espera… ¡¿Me han disparado?!


