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Bratt
Esto era lo que me faltaba...
Con cara seria y expresión fría, miro a la mestiza frente a mí, quien me observa como si quisiera acabar con mi existencia, y resoplo fastidiado porque de verdad no estoy de humor para esto.
—Necesito una explicación de tu parte, amorcito —demanda, como si de verdad ella tiene algún derecho sobre mí.
—¿Explicación de qué, Margot? —pregunto con hastío y voz quejona.
—¿Ahora te harás el imbécil? —Sube el tono y se me acerca, al instante, el olor a alcohol inunda mis sentidos—. ¿Por qué no respondes mis mensajes ni me coges las llamadas? —interpela de lo más natural. Me causa gracia la manera en la que me reclama. ¿Desde cuándo yo tengo que rendirle cuentas a ella?
—He tenido demasiado trabajo en estos días... —contesto, solo para salir del paso.
—¡¡Excusas!! —espeta y creo que me ha escupido en el acto—. Dime, ¿por qué la escogiste a ella por encima de mí? Eres un traidor, ¡dijiste que ella era como una hermana para ti y ahora resulta que se casarán! ¿Por qué, Bratt?
¿De verdad tengo que responder a eso?
—Porque me di cuenta de que ella es la mujer de vida y punto. —Entorno los ojos. Estoy cansado, soñoliento y de mal humor, y también tengo que soportar a esta loca que no toma un “no” como respuesta—. No quiero estar repitiendo algo que ya te había dicho antes, Margot.
—¡Es que no lo concibo! Me estás cambiando por tu amiga la desabrida y, para colmo de los colmos, me evitas. Tú y yo tenemos algo especial, Bratt, y no permitiré que esa intrusa se interponga en nuestra relación.
Ay, no, ya esto es demasiado.
—¿Estás borracha, loca del demonio? ¿De qué relación me estás hablando? ¿Sabes, qué? ¡Adiós! —Voy a girarme para irme de una vez y por todas de este lugar, pero ella mueve el licor frente a mi cara.
—¿No me llevarás a casa, amorcito? —Hace un puchero—. No traje mi vehículo y me siento mareada. Sabes lo caliente que me pongo cuando bebo, así que te conviene quedarte conmigo esta noche. —Se muerde los labios sugestiva y no puedo evitar poner mi atención en lo boca carnosa y sensual. Ella acorta nuestra distancia y me mira airosa; su aliento caliente cargado de alcohol choca contra mi cara y eso provoca que se me ericen los vellos. No conforme con pegarse a mí sin ningún reparo, ella restriega el cuerpo contra el mío y, en cuestión de segundos, su atrevimiento y descaro me surte efecto.
¡Con un demonio! Estoy tan estresado que necesito tener sexo para relajarme y esta mujer es una experta en dejarme liviano y desestresado; no obstante, tengo un acuerdo con Serena de no acostarme con otra mujer, por lo tanto, debo hacerme el desinteresado. ¡Qué alguien me mate! ¿Por qué tuve que caer en la trampa de ese viejo mañoso? Si no hubiera ido a donde él, este no tuviera mi economía en su poder y yo sería un hombre libre.
Suspiro antes de tomar distancia, acción que a ella la sorprende bastante.
—Lo siento, pero le debo fidelidad a mi novia. —Me siento un hipócrita diciendo esto—. Así que déjame en paz, por favor.
La risa de ella me irrita más de lo que ya estoy.
—¡Ay, Bratt, no seas ridículo! —Vuelve a reír—. Tú siempre me dijiste que no querías una relación seria porque no eres un hombre de una sola mujer; dime, amorcito, ¿cómo es que cambiaste de la noche a la mañana? Todo este asunto de tu matrimonio se me hace muy sospechoso. Te juro que voy a descubrir la verdad detrás de todo esto o dejo de llamarme Margot Rouge. Y ¡pobre de ti si te estás inventando este asunto para deshacerte de mí!
Lo que tiene de bonita lo tiene de tonta y fastidiosa.
Hago una mueca y resoplo, acto seguido, le doy la espalda y me entro en el vehículo.
—¿Me vas a dejar aquí? —chilla.
—Tú viniste sola, toma un taxi —respondo. Enciendo el carro dispuesto a irme ya, puesto que no tengo por qué soportar a esta loca, mas cuando estoy dando la riversa para salir del parqueo, ella empieza a golpear el vidrio con la botella que tiene en mano.
¡Joder!
***
Serena
Estoy acostada en la cama cuando recibo un mensaje de parte de Taís. En este ella maldice a Bratt y me aconseja que rompa el acuerdo, puesto que quedaré como la cornuda del año ante todos. No es hasta que me envía las fotografías y videos, que entiendo la razón de todo lo que me ha escrito.
Voy a matar a Bratt.
Empiezo a ver los videos a detalle y reconozco a la mujer que sale en todos estos. Dios mío, no ha pasado ni dos días desde que hablamos y llegamos a un acuerdo, y ya este lo rompe.
Recibo la notificación de una llamada entrante y le doy a aceptar a la videollamada de mis amigas.
—Serena, no te precipites ni saques conclusiones antes de hablar con Bratt —me aconseja Lilia.
—¡No, pues! —Me golpeo los muslos con las palmas—. ¡La defensora de Bratt! ¿Ahora eres la abogada del diablo? Porque eso es Bratt, ¡un demonio mentiroso, incumplidor, cerdo, mal amigo, desgraciado...!
—¡Calmémonos, chicas! —me interrumpe Taís—. Vamos a analizar bien las fotografías y videos, ¿sí?
—Aquí no hay nada qué analizar, el perro de Bratt salió con esa loca y punto —replico alterada.
—Chicas, si miran bien los videos, esa mujer está atacando a Bratt, ¿ya por eso él incumplió el acuerdo? —Como siempre, Lilia sale a su defensa.
—Me importa un comino que lo esté atacando y sus razones tendrá, pero no me digas que él no incumplió el acuerdo, porque, ¿qué hace este con ella en un bar?
Lilia hace silencio, como si estuviera pensando en mi pregunta. Por mi parte, tengo ganas de golpear a alguien. Es que no puedo creer que ese hombre sea tan egoísta, ya que solo piensa en él. ¿Qué haremos ahora? Esos videos y fotografías ya son virales y la mayoría de los títulos dictan: "Novia le rompe el vidrio del carro a su pareja con una botella de licor".
Ay, no, este chisme se irá a mayores cuando se den cuenta de quién es ella. ¡Maldito Bratt! Y pensar que dentro de una semana tenemos una reunión familiar para anunciar la fecha de la boda, ahora ¿con qué cara haremos eso? Es que no entiendo por qué él tiene que arruinarlo todo siempre.
¡Infeliz de mierda! Ay, Bratt, deja que te agarre.
—¿Saben qué? Iré a ver a ese idiota —decido, al borde de la desesperación.
—¿Quieres que vaya contigo y entre las dos le caemos a patadas? —propone Taís con una sonrisa maliciosa.
—No, esto es algo que debo hacer yo sola —contesto—. Muchas gracias por avisarme.
—Por favor, nos cuentas todo y no te precipites, escúchalo primero —pide Lilia. Asiento, tratando de ser fuerte, pero la verdad es que quiero llorar de la rabia e impotencia.
Me pongo una ropa decente y tomo mi bolso mientras llamo a Bratt, sin embargo, este no me responde las llamadas. ¡Imbécil! Ni modo, tendré que ir a la mansión Nisson, entonces.
Conduzco deprisa y con el corazón latiéndome acelerado. Ya no quiero tener más peleas con Bratt, de verdad. Estoy cansada de lidiar con él, con su maldita inmadurez y su egocentrismo. ¿Acaso a él no le importa lo que me suceda a mí? No puedo creer que yo valga tan poquito para ese cerdo.
De repente mi celular suena y lo miro de soslayo, mas al percatarme que la llamada es de Bratt, me apresuro a tomarla sin medir las consecuencias que me puede traer quitar mi atención de la carretera.
—Bratt, espero que tengas una buena explicación... —No termino de decir la frase que tenía pensada porque sin darme cuenta me he salido de mi carril y, como consecuencia de mi irresponsabilidad, casi atropello a un tipo que conduce una motocicleta, así que me las arreglo para esquivarlo.
—¡Ahhhh! —grito del susto. Creo que he calculado mal mi desvío. Todo sucede muy rápido, desde que grito y siento que caigo al vacío, hasta que quedo inconsciente.

