13. Doble cita caótica – ¡Me encantas!

This entry is parte 14 de 28 in the series ¡Me encantas!

El sol se había puesto y la hora acordada estaba por llegar. Después de probarse varios atuendos, Laura se decidió por un vestido corto, ajustado en la cintura, pero holgado en la parte inferior. El rojo intenso del vestido coincidía a la perfección con el tono de su labial. Llevaba unas sandalias doradas sencillas y un bolso casual que completaba su look. Decidió soltar su cabello lacio, que caía suavemente hasta su cintura, logrando un estilo fresco y delicado, pero con un toque sutilmente sensual.
Se miró una vez más en el espejo y susurró para sí misma: «Es solo una salida entre amigos, Laura, nada fuera de lo normal». Se repitió mentalmente: «Debo relajarme». Volver a interactuar con Kevin después de tantos días sin hablarse la ponía nerviosa, pero no podía evitar sentir una mezcla de emoción e intriga ante la idea de pasar tiempo con él. Imaginarse que Pablo y Jimena buscarían estar a solas solo aumentaba su incertidumbre.
Mientras tanto, Pablo y Kevin esperaban en el parqueo. Pablo, con una actitud impaciente, miraba su reloj una y otra vez, mientras que Kevin permanecía sumido en sus pensamientos. La noche cálida y serena, con la luna brillando sobre el cielo estrellado, le confería a la velada un aire romántico, como si el ambiente mismo estuviera conspirando a favor de lo que sucedería esa noche.
—Pero mira quién viene ahí… —Pablo lo sacó de sus pensamientos. Kevin miró en la misma dirección que Pablo. Su corazón empezó a latir con intensidad—. ¡Qué hermosa! —Pablo exclamó—. ¿Kevin, estás seguro de que no quieres nada con ella? —preguntó con malicia.
—Deja de decir boberías —dijo con un hilo de voz. Realmente se quedó deslumbrado ante ella. No solo por lo hermosa que lucía, sino también por volver a verla de cerca, hacía retractarse de cualquier decisión que implicase alejarla. ¡Él estaba tan decidido! ¿Cómo era posible que una decisión meditada durante días se derrumbase en solo segundos? ¿Cómo es que todos esos sentimientos lo inundaban otra vez?
—Laura… —No podía articular palabras.
—Kevin… ——Kevin… —fue lo único que logró decir. Tenerlo tan cerca otra vez la hacía estremecer. La cercanía de su voz, su mirada intensa, todo en él parecía tan familiar y, al mismo tiempo, tan desconocido. El aire entre ellos se cargó de tensión, como si cada palabra no dicha pesara más que las que se habían pronunciado antes. ¿Cómo podría pensar en él solo como amigos?
«¡Dios! ¡Está tan atractivo! ¿Cómo puede un hombre ser tan apuesto?», pensó, fascinada con la vista. Lo miró de arriba abajo atolondrada.
Él llevaba unos pantalones negros ajustados y una sudadera verde que destacaba sus ojos, y se ceñía a su cuerpo a la perfección. Encima, llevaba una chaqueta negra que combinaba con su atuendo y unos tenis. Laura no pudo evitar observarlo, pero al instante se dio cuenta de lo mucho que lo estaba mirando.
—¡Dios!, pero ¡qué hace Jimena! —se quejó Pablo, mirando su reloj con impaciencia—. ¿Acaso no tiene sentido de la puntualidad? Por cierto, Laura, estás bellísima. ¿Verdad, Kevin? —le preguntó con una sonrisita juguetona.
—Es cierto… estás hermosa —respondió Kevin, mirándola con intensidad. Laura se estremeció, sin poder articular palabra.
—Gracias… ustedes también se ven muy bien —respondió, notando cómo el rubor les subía a las mejillas.
En ese momento, Jimena apareció, pero no venía sola.
—Hola, Kevin —saludó Claudia, besándolo en la mejilla. El silencio se apoderó del grupo. Todos quedaron atónitos. Kevin miró a Pablo, amenazante, quien encogió los hombros, mostrando que no tenía ni idea de por qué Claudia estaba allí. Pablo, visiblemente molesto, tomó a Jimena del brazo y la apartó.
—¡Explícate! —le exigió, con una mirada furiosa.
—Lo siento… —Jimena bajó la mirada, avergonzada—. Es que ella lo descubrió y no pude decirle que no… Estaba tan triste por no saber cómo llamar la atención de Kevin… Dijo que esta sería una buena oportunidad… Además, no me dijiste que Laura vendría. ¿Por qué no me lo dijiste?
—No lo sé —respondió Pablo, pasándose los dedos por la sien—. Quería evitar que esto sucediera. Sé que prefieres que tu hermana se quede con Kevin, pero a él le gusta Laura. ¡Oh, Dios! Me va a matar. ¿Ves esos ojos asesinos? Está maquinando cómo me va a triturar. ¡Todo el plan se fue al traste! Si antes había drama, ahora esto es una película.
—¡Chicos! —gritó Claudia, llamando la atención. Ellos regresaron al grupo y la tensión era palpable en el aire. Los ojos de Laura brillaban con intensidad al ver a Claudia tan cerca de Kevin. Sintió que estaba sobrando, pero no podía marcharse sin más o sería sospechoso. Así que se quedó, decidiendo no ser tan obvia. ¡Esta iba a ser una noche larga!
—Te lo advierto, no iremos en mi carro —le dijo Kevin, irritado.
—No te preocupes, primito, tu padre me prestó su camioneta —comentó, abriendo la puerta del copiloto a Jimena—. Sube, preciosa —le indicó con una sonrisa.
—¡Qué caballero! —respondió Claudia, y se subió al vehículo.
Kevin abrió la puerta trasera y extendió la mano para que Laura entrara. Ella lo hizo con timidez, sentándose junto a la ventana. Kevin subió después, y Claudia se acomodó junto a él, quedando él entre las dos. Intentó acercarse a Laura, pero ella se pegó aún más a la ventana. Mientras tanto, Claudia no perdió la oportunidad de enredarse en el brazo de Kevin, lo que solo aumentó la incomodidad de Laura.
El trayecto fue más largo de lo que debería haber sido. A pesar de los intentos de Pablo y Jimena por aliviar el ambiente, la tensión era palpable y el viaje incómodo. Kevin no pronunció ni una palabra durante todo el trayecto.
—Llegamos —anunció Pablo, claramente aliviado. Todos salieron del coche. Jimena se agarró del brazo de Pablo y Claudia hizo lo mismo con Kevin, mientras que Laura se mantenía atrás en silencio. ¡Nunca en su vida se había sentido tan incómoda!
Entraron al cine y comenzaron a discutir sobre qué película ver.
—¿Qué tal una romántica? —sugirió Claudia, con una sonrisa traviesa. Pablo y Jimena hicieron un gesto de desagrado.
—Mejor una de adultos. De esas de triple equis —propuso Pablo con una expresión pícara y burlona. Kevin lo golpeó en el hombro con fuerza.
—Tú y tus bromas de mal gusto… —Kevin le reprochó, observando cómo las chicas se ponían rojas. Luego añadió—: Vamos a ver algo que nos guste a todos. Una película con acción, romance y comedia. Así todos estaremos contentos.
—Buena idea. Vamos a comprar los boletos, Kevin —dijo Pablo, tomando la iniciativa y alejándose con Kevin.
Cuando quedaron solas, Claudia se acercó a Laura con su veneno habitual.
—Laura, no entiendo qué haces aquí —le dijo, con una mirada fulminante—. ¿No te das cuenta de que sobras?
Laura se encogió de hombros, intentando no dejarse afectar.
—Claudia, Pablo la invitó —respondió Jimena, sintiéndose algo avergonzada por la tensión en el ambiente.
Claudia la miró con atención, y sus ojos brillaron al comprender la verdadera intención de Pablo.Principio del formulario
Final del formulario
 —Pues fue una tontería de su parte. Todos estamos en pareja y ella sobra… —Claudia dejó de emanar bilis al ver a los chicos acercarse.
—Compremos palomitas y chucherías —manifestó Pablo.
Todos lo siguieron para escoger qué degustarían. Laura se fue a la caja a pagar y Kevin se paró detrás de ella.
—Eres mi invitada —le dijo mientras le entregaba su tarjeta a la cajera.
—No es necesario —replicó Laura. Él le atinó una mirada determinada y firme, que no daba lugar a replicas.
—Te dije que eres mi invitada —le susurró al oído, provocando que todo su interior se alterara ante el contacto. Laura accedió y Claudia se acercó.
—Kevin, yo también soy tu invitada —dijo, señalando lo que ella escogió.
Kevin pagó las entradas y se dirigieron a la amplia y oscura sala del cine. Laura se sentó en el último asiento de la fila, buscando un lugar alejado, pero Kevin se acomodó junto a ella. A su lado, Claudia se pegó a él, dejando a Kevin atrapado entre las dos, una vez más.
Pablo y Jimena se sentaron en otra fila, alejados de ellos. Kevin no veía la hora de regresar y cobrarse la que Pablo le había hecho. Definitivamente, se la iba a pagar. Miró a Laura y pudo notar su incomodidad. También un pequeño temblor por el frío, así que se quitó su chaqueta y se la ofreció.
—Estoy bien, no te preocupes. —Como era de esperar, negó.
—No te pregunté —replicó mientras ponía la mirada en un punto fijo, lejos de ella.
—Te he dicho que no —contestó, molesta.
—No me darás opción, entonces —indicó, tomándole el brazo para ponérsela él mismo.
—¿Qué crees que haces, Kevin Mars? —Las personas a su alrededor empezaron a quejarse y a pedir silencio.
—Sssshhh… —Kevin puso su dedo en los labios de Laura—. Harás que nos saquen de aquí, Ojos melosos. —Laura se quedó inmóvil. Hacía mucho que él no la llamaba así. Trató de que esas lágrimas atrapadas no salieran.
—Yo misma me la pongo —dijo con orgullo, y tomó la chaqueta. Él sonrió. Claudia echaba chispas al ver a Kevin coquetear con Laura y decidió entrar en acción. Enredó sus manos con la de él y se recostó sobre su hombro. Kevin se sorprendió por su atrevimiento. Fueron dos largas y desagradables horas para él, quien tuvo que lidiar con el acoso de Claudia y el mal humor de Laura.
—¡La película estuvo genial! —exclamó Pablo con una gran sonrisa. 
—Ah, sí… —Kevin apretó su mandíbula del coraje—. ¿Y de qué trató la película, primito? —Su mirada era tan sombría y cargada de furia que asustaba.
—¿Eso a quién le importa, Kevin? —Se le acercó y le susurró—: Apenas le presté atención a la pantalla. —Rio, tratando de relajar el estado de Kevin, pero no funcionó, pues este se molestó más.
—Pablo, me quiero ir —dijo, incómodo—. No quiero continuar con este circo. Gracias por tu buena intención; pero, en serio, me quiero ir. 
—Entiendo —dijo, dándole unas palmadas sobre su hombro—. Me disculpo por ponerte en esta situación tan desagradable. —Kevin asintió. Regresaron al club en un sepulcral silencio.
Al despedirse, Kevin agarró a Laura por el brazo. Claudia fue a intervenir, pero Pablo la agarró de las manos al igual que a Jimena para evitar que Claudia lo arruinase de nuevo.
—Vamos, chicas. Las llevaré sanas y salvas a su lugar —manifestó, tirando de ellas. Miró a Kevin con disimulo y le guiñó un ojo. Cuando ellos se marcharon, Kevin soltó a Laura y se puso frente a ella.
—¡Cuánto tiempo sin verte! —dijo de repente. «¿No se me pudo ocurrir algo más inteligente?», se reprendió a sí mismo.
—Sí nos hemos visto… —contestó ella, un poco tímida—. Es solo que dejamos de hablarnos. ¿Ya no somos amigos? —preguntó con tristeza. 
—Ojos melosos… Yo sé que te prometí que te iba a tratar solo como amigos… pero… —Su voz se tornó temblorosa. Ella lo observaba atenta.
—¿Te arrepientes de que seamos amigos? —formuló, tratando de disimular los nervios. Los ojos de Kevin brillaban del coraje.
—Tan evasiva como siempre, Laura Gutiérrez —profirió Kevin furioso y, tras hablar, tomó su rostro entre sus manos—. Vamos a ver si evades esto. —Acercó su rostro al de ella, sus ojos brillaban con intensidad y su mirada era decisiva y dominante. Laura tembló ante la cercanía, su aliento la descontroló.
—¿Qué crees que haces? —Su voz era débil y entrecortada. Trató de alejarse, pero él la tomó de la cintura.
—Eres una cobarde, ojos melosos —señaló con una sonrisita pícara. Acarició su nariz con la de ella, luego echó un mechón de su cabello hacia atrás, la miró a los ojos y unió sus labios.
Su respiración era agitada y su corazón quería salirse del pecho. Laura se quedó inmóvil, como petrificada. No sabía cómo reaccionar. Kevin, por su parte, saboreó sus labios con dulzura y necesidad.
Laura comenzó a corresponderle lentamente; el cosquilleo en sus labios era fascinante; su sabor, su calidez y la destreza con que la besaba resultaban embriagantes. Nunca antes había experimentado tantas sensaciones en un solo beso. Este se intensificó. Kevin la acercó más a él, y su beso pasó de tímido a apasionado. Tanto tiempo había esperado para saborear esos labios… pero tuvo que separarse por la falta de aire. Quedaron frente a frente, con sus miradas entrelazadas… sin saber qué decir. En ese momento, ambos supieron que la línea entre la amistad y algo más había sido cruzada.

blank
Les presento a Kevin Mars. ¿No es hermoso?

¡Me encantas!

12. Evasión – ¡Me encantas! 14. Más que amigos – ¡Me encantas!
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