¡La vida es un cliché! – Capítulo 14

Esta es la parte 16 de 26 de la historia La vida es un cliché

Un nuevo día, un nuevo comienzo. Sí, sé que sueno a frase inspiradora de Facebook, pero en realidad es lo que dicta para mí. He cometido errores fatales en mi vida, por ejemplo: seguirle el juego al bad boy. Pero hoy dejo esa vida atrás y empiezo de nuevo. Nada va a alterar mi día, y voy a tomar sabias decisiones de ahora en adelante…
Sí, así empecé mi día hoy, pero ahora estoy con la boca abierta y el contenido en ella a medio masticar, y no soy la única sorprendida. Mis abuelos miran a mi padre como si fuera un mutante de los X-Men, y no es para menos.
Hace quince minutos anunció que nos tenía una gran noticia. Todos nos alegramos por diferentes razones: mis abuelos, porque por fin dejarían de mantenernos, y yo, porque por fin mi padre recuperaría su dignidad y podríamos vivir en nuestra propia casa.
Pero…
—¡¿Una novia?! —hablo con la boca llena, provocando que mi abue me mire mal—. No tienes empleo, pero te buscaste una novia.
¡Quiero morir! Yo aquí tratando de ser una persona normal y madura, y papá me sale con esta barrabasada. ¿Qué es lo que ha estado haciendo todo este tiempo? Creí que buscaba trabajo, pero no. Se estaba buscando una novia. ¡Me lleva quien me trajo!
—¡Eres un irresponsable! —mi abue lo regaña, mas mi abuelo la mira como si hubiera profanado algo.
—Diocrasia, déjalo ser hombre. Es la mejor noticia que nos ha dado. Mira que desperdiciar su juventud… No, no, no. Es bueno que la use mientras se le pa…
—¡Fulgencio! —regaña al pervertido de su esposo mientras yo miro a papá con decepción.
Yo estoy tratando de ser madura y papá comportándose como un adolescente. Y me dirán: ¿qué tiene de malo? Pues nada, claro, si papá fuera una persona normal. Pero está desempleado, arrimado en la casa de los abuelos, con la dignidad por el suelo y con cuarenta y tantos años. ¿Cómo se le ocurre buscarse una novia en su circunstancia actual?
Exhalo un largo suspiro. Es obvio que papá nunca va a cambiar, otra vez se va a embobar y a dejar de lado sus responsabilidades. Me levanto desanimada, puesto que ya mi día empezó mal, pero no, no me rendiré por esto. Ahora, más que nunca, debo arreglar mi vida y salir adelante, pues dependerá de mí mi futuro. Es obvio que no puedo contar con papá.
 
***
 
Camino por los pasillos de la uni y choco contra alguien, porque, pues, soy yo… Sí, ya se ha hecho costumbre, así que no me voy a quejar.
—Yo te conozco… —comenta mi victima mientras me mira de arriba abajo.
Oh-oh… Yo también lo conozco…
—Pues, yo ni recuerdo que te conocí alguna vez. Es que mi cerebro borra información poco importante.
—¿De verdad no me recuerdas? —El rubio ardiente se me acerca enarcando una ceja y yo continúo mi camino. Él me hala del brazo, entonces se me ocurre sacar toda la ira contenida.
—Mira, rubio de película Barbie. No estoy de humor para soportar los berrinches de “Ricky Ricón” con voz de nenita. Estoy cabreada hasta la coronilla, simplemente la vida es injusta.
» Mientras que descerebrados sin una pizca de materia gris, rosada, amarilla y todos los colores, lo tienen todo, yo tengo que arrastrarme como gusano para poder sobrevivir. Estoy cansada de las personas estúpidas y sus perfectas vidas. ¡Déjame en paz y haz de cuenta que nunca me has conocido, por el bien de la humanidad!
Respiro para seguir disparando porque a esta metralleta le quedan municiones, pero las carcajadas de “Ken”, hermano de “Sharpey”, la rubia de High School Musical, hierven mi sangre. Yo llego a un estado de cabreo que, si traspasa el puntito del límite, me quedo sin habla y solo quiero golpear a alguien.
—Preciosa, eres muy graciosa. Yo siento mucho lo que sucedió aquel día, fui un tonto y no debí tratarlos así. Te invito a desayunar como forma de disculpas.
Me quedo ensimismada.
» Vamos, sé que me excedí aquel día y me expresé mal. No quiero que creas que soy un niño engreído de papi y mami. Dame la oportunidad de demostrarte que soy una buena persona.
Disco duro procesando…
—No seas así, siento que estoy hablando solo. ¿Ya desayunaste? Te invito un café y rosquillas, venden unas deliciosas en la cafetería que está cerca del parque.
Cargando… Procesando información…
» ¿No me dirás nada? —El rubio bombonazo se me acerca y ahora sus manos se agitan frente a mi cara. Debo parecer maniquí congelado, pero llega un momento de mi vida que tengo tanta ira acumulada que, si no la dejo salir o me interrumpen cuando la estoy vomitando, simplemente me reinicio. Es lo que está pasando en este momento.
—¿Quién es él? —Creo que es Patty quien rodea mis hombros con su brazo. Me imagino que se está devorando a Brad Pitt joven con la mirada, pero como les dije, aún me estoy reiniciando.
—Hola, soy Patty —Me parece que se están dando la mano.
—Hola, soy Larry Koch.
Que me esté reiniciando no quiere decir que no me dé cuenta de lo que sucede a mi alrededor. Ellos, como que están durando mucho con las manos sostenidas y parecen idiotas encantados por un hechizo. 
Media hora después…
  Después de que el rubio sabroso, el mismo que fue disparado con mierda frente a mi casa, se va, Patty y yo seguimos con nuestra vida de universitarias como si nada, pero hay algo que tengo trabado en mi mente y lo dejo salir.
—¡Te gustó! —acoso a mi amiga, quien me mira negando.
—Está bueno y todo, pero no es mi tipo. —Vuelve a negar y su mirada cambia de una forma extrema y muy sospechosa.
¿Qué le pasa a esta boba? Parece que se congeló. Miro en dirección a la razón de su atontamiento y ahora entiendo. Es el profesor sexy que está pasando cerca de nosotras. Me sorprendo cuando él le guiña un ojo y ella sonríe como miss belleza tonta, bota babas.
—Ummm… Creo que me debes una explicación. —Me cruzo de brazos. Ella me mira con un brillo raro en los ojos. ¿Por qué tengo un mal presentimiento?
—Pues… —Sonríe como pervertida y ahora sí me asusto—. Te voy a contar, pero olvídalo al instante. Si alguien se entera, tanto el profesor Devinson como yo tendremos problemas.
Baja la voz y me arrastra hasta el baño. Cuando nos percatamos de que estamos solas, ella continúa:
» Ayer, cuando te fuiste, me quedé en el aula para que el profesor papi chulo me explicara algunas cosas. Pues él me dijo que vayamos a su oficina y cerró con seguro. Le conté sobre mi duda con el clítoris y la vagina, y él me explicó todo con tantos detalles que me mojé por completo. Él se me acercó y rozó mis labios con los de él y me dijo, con esa voz seductora y ronca, que me enseñaría con ejemplos cómo se debe estimular el clítoris.
—¡Demonios! No sé si creerte, ¿estás segura que no lo soñaste? —cuestiono, llena de incredulidad.
—¡Es cierto! Madison, ese hombre sabe cómo usar sus dedos. Dejé que me hiciera lo que quisiera y tuvo que besarme para que no me escucharan gritar su nombre: ¡Harry Devinson! —dice jadeante. Le pego en el hombro. Esta está más loca que una cabra.
—Eso no está bien, ese hombre está en sus treinta y tú tienes dieciocho, sin mencionar que es tu maestro. —¡Vaya! Qué madura soné.
—Pues… En el amor no hay edad, él me gusta mucho y sé que yo a él. Me tiró el ojo desde la primera vez que nuestras miradas se cruzaron, eso fue lo que me dijo. Por cierto, él solo tiene treinta y cinco, no me lleva tanto.
—Nooo… para nada… —Nótese mi sarcasmo—. El tipo te dobla la edad. Y sí, es joven y papasito, pero estar contigo se parece a una de las parafilias que él enseña, ¿cómo se llama? Ah, sí, pedofilia. Es muy grande para ti y saldrás herida. ¿Crees que ese hombre te tomará en serio?
—¡Qué aburrida eres! No sabes nada de romanticismo. ¿Qué no has leído sobre el amor entre maestro y alumna? Siempre terminan bien, ¿por qué conmigo no puede funcionar?
—¿Te das cuenta de que estás comparando tu vida con un libro de ficción? Arg… Una relación de esas no puede terminar bien y es obvio que ese hombre solo te quiere coger. Pero allá tú, el que por su gusto muere, su muerte le sabe a gloria.
—¡Eres tan exagerada! —Patty resopla y yo la miro mal. Sé que va a salir lastimada, pero allá ella. Total, no tengo moral para dar consejos de relaciones, dado mi caso con el badboy y mi amor frustrado por Scott. ¡Vaya! Soy un desastre.
 
***
 
El badboy ha venido por mí. Me voy con él únicamente porque quiero cortar con esta estúpida relación de una vez por todas. Me lleva a la casucha donde suele pintar y, ahora que lo pienso, fue una mala idea. ¿Y si me deja abandonada en medio de la nada?
Este niño ya pintó un cuadro y yo solo he tartamudeado tres palabras: debo decirte algo.
Él se lava las manos y se me acerca. Besa mis labios con ternura y acaricia mi mejilla.
—Preciosa, sé que no te he tratado bien y que la he cagado contigo. Yo… nunca me había enamorado, así que no sé cómo reaccionar a esto, es algo nuevo para mí. Perdón por ser un idiota, entiendo que quieras alejarte, puesto que no he sido un caballero ni te he tratado como te mereces. Mi vida ha sido muy dura y nunca me enseñaron cómo amar. ¿Me das una oportunidad?
Procesando…
Mis ojos se llenan de lágrimas y me siento un monstruo ahora mismo. Sé que debería aceptar sus disculpas y decirle que podemos ser amigos, pues no siento nada serio por él y mi corazón está en un mar de confusión, mas yo no soy tan madura. Lo beso con pasión y él sonríe sobre mi boca.
De repente, sus manos acarician mis hombros y sus labios danzan junto a los míos con desesperación. ¡Este chico es puro fuego!
Acaricia mi cuello con delicadeza y besa mi clavícula. Poco a poco, nuestras ropas caen sobre el piso y es así como pierdo mi virginidad en el sofá de una casucha abandonada y polvorienta.

La vida es un cliché

¡La vida es un cliché! – Capítulo 13 ¡La vida es un cliché! – Capítulo 15
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *