Matrimonio por negocio: Capítulo 30

Esta es la parte 32 de 43 de la historia Matrimonio por negocio

🔒 Desbloqueando capítulo…

Haz clic en el botón para desbloquear

Ian
En mi vida he tenido dos momentos traumáticos; primero, la muerte de mi padre por culpa de un imprudente; segundo, ser testigo de cómo una amiga fue consumida hasta la muerte por causa de una enfermedad venérea.
El primer incidente ocurrió cuando tenía catorce años y, como consecuencia de ese accidente no solo perdí a mi padre, mi madre quedó con secuelas físicas y psicológicas también.
No diré que soy un tipo frustrado y con traumas, tampoco que me reprimo por miedo a la pérdida o a que me dañen. No me gusta el drama ni las complicaciones; si quiero algo voy por ello, si no, pues ni me molesto en prestarle atención. Soy simple y vivo del día a día, así que tomo lo bueno y trato de superar lo malo que me sucede en la vida.
Aun siendo así, no puedo evitar que me conmueva este tipo de eventos y, gracias a eso, tiendo a ser impulsivo a veces. Tal y como lo he sido hoy. No lo sé, pero me dio impotencia ver que ese vehículo se hundía con personas adentro. Por suerte fue solo una mujer quien iba allí, debido a que sería difícil sacarlos a todos en caso de que hubiera pasajeros, en especial, cuando las personas que presenciaron el incidente se preocupaban más en grabar que en ayudar.
Hacer esto me costó varias raspaduras y golpes, puesto que tuve que aplicar fuerza para sacarla de allí antes de que el carro se hunda.
Ahora estoy en este hospital, esperando noticias acerca de la pelirroja, aunque no me corresponde. Por supuesto a mí me atendieron y curaron las heridas, me dijeron que debo estar en reposo y cuidarme; sin embargo, mañana me toca madrugar para tomar un vuelo hacia la ciudad donde estoy trabajando, y de esa manera ser capaz de aparecerme en el set a las nueve de la mañana.
A Paulo le va a dar un ataque cuando me vea en estas condiciones. Supongo que el maquillaje podrá tapar mis lesiones, mas ese ajetreo podría empeorar mi estado de salud y es lo que a mí me preocupa. Ni modo.
—Oiga, ¿cómo está la paciente que traje? —intercepto a la enfermera que me recibió cuando la veo en la sala de espera—. Tengo una hora aquí y no me han dado noticia.
—Debo ir a averiguar —responde rápido, como si le urgiera irse—. Lo último que supe es que estaban tratando de contactar a sus familiares. En un momento iré a ver si ya pudieron contactarlos. Dado que la paciente no vino con ninguna identificación, toca esperar a que despierte.
¿A que despierte? Supongo que ella no está grave entonces y eso es un alivio. Ahora que sé que ella no está moribunda ni nada por el estilo, debería dar por terminada mi obra de caridad del día e irme a mi apartamento, para así poder descansar un poco; sin embargo, no me quedaría tranquilo. Necesito asegurarme de que ella no se quedará aquí desamparada.
—Oh, entonces esperaré a que estos vengan —le contesto con una sonrisa cortés. Ella asiente y retoma su camino. Vuelvo a sentarme porque el medicamento que me dieron me tiene atolondrado y, al cabo de unos minutos, entra un grupo de personas que se ven refinadas y muy pudientes.
—Buenas tardes. Somos los familiares de Serena Bell. Nos informaron que ella sufrió un accidente en el lago y que la trajeron a este hospital, ¿me puede decir cómo está mi hija? —pregunta la señora de cabellera rojiza que pertenece al grupo que acaba de entrar, con angustia en su semblante.
—Saludos, señora Bell —responde la chica de recepción—. En unos minutos les informamos.
Justo me estaba levantando para ir a la cafetería a comprarme un jugo de frutas, cuando ella hizo la pregunta. Lo que ha dicho capta mi atención porque me da a entender que es la familia de la pelirroja loca, por tal razón, camino en su dirección y me paro frente a ella, de inmediato, tanto esta como los demás, que consisten en dos mujeres, un señor y un tipo que me recuerda a mis compañeros de trabajo, me observan con intriga y a la expectativa; supongo que la reacción de ellos es normal, dado que soy un desconocido.
—Disculpe, señora, no pude evitar escucharla. Yo vine a acompañar a una mujer pelirroja que se accidentó en la carretera y cayó al lago —le informo. Todos ellos se alarman, en especial la señora, quien se pone la mano en el pecho por inercia.
—¿Ella está bien? —pregunta con angustia y desesperación, mas una cuestión lleva a la otra, por lo que nuestra conversación parece un interrogatorio de parte de ella.
Le cuento lo que hasta ahora sé, que es prácticamente nada, y espero a que les den noticias a ellos para así irme tranquilo, mas las miradas raras que me atinan estos me hace sentir incómodo.
Dentro de las mujeres, hay una mulata de cabello crespo y negro, con cuerpo atlético. Esta no deja de observarme de esa manera incómoda en que suelen hacerlo muchas mujeres cuando quieren ligar conmigo. Quizás estoy viendo cosas donde no las hay, así que mejor ignoro esta tontería.
—Me eres familiar —dice el sujeto que bien pudiera ser un modelo mientras me mira fijo y trata de rememorar algo.
¡Qué gente tan rara!
—Suelo escuchar eso —digo cortés.
Es cierto, las personas tienden a decirme que les soy familiar y que sienten que me han visto en algún sitio, mas yo me reservo la parte de que puede ser porque soy modelo, ya que no me gusta hablar acerca de mi trabajo debido a que las personas suelen hacer muchas preguntas al respecto y a mí me tensa hablar de lo que hago para ganarme la vida.
—Por cierto, no nos ha dicho su nombre, buen samaritano —espeta la mulata mientras sonríe con nerviosismo y timidez.
Voy a responder, pero una enfermera llama a los familiares del bello nombre que menciona, entonces todos corren en su dirección.
«Serena Bell», se queda impregnado en mi mente.

Cuando escucho que ella está fuera de peligro y que solo fueron unos golpes y que se desmayó por el tiempo que estuvo sin oxígeno, les doy la espalda para irme, sin embargo, la voz del tipo con cara de galán me detiene.
—Ya sé dónde te he visto —dice seguro, como si hubiera recordado algo—. Solo te advertiré una cosa: no te vuelvas a acercar a mi novia —advierte serio.
¿De qué carajo me está hablando este tipo?
 
***
Bratt
¡Qué desastre!
Esto me pasa por meterme con locas peligrosas como Margot, aunque nunca me iba a imaginar que una mujer tan empoderada, exitosa y que se ve que tiene educación haría algo así.
Ella por poco me da un mal golpe con esa botella que, pareciera estuviera hecha de hierro, y ni hablar del escándalo que provocó al dar tremendo espectáculo. Ahora ando en las redes expuesto, donde soy la burla y el blanco de acoso e insultos de muchas personas, pese a que en los videos se ve claro que es esa bruja quien me está agrediendo. Pero, como siempre, las mujeres son las víctimas, aunque destruyan medio mundo.
Hago un par de llamadas para que los videos desaparezcan de los medios, pero también para que se aclare el escándalo. Anoto todo lo que me dicen y trato de no darle más importancia a ese problema; después de enviarle la información al abuelo para que tome cartas en el asunto, ya que Margot trabaja para la corporación, siento que necesito una ducha caliente y dormir.
Sé que tendré que soportar la cantaleta del abuelo y eso nada más de pensarlo me tensa, pero por ahora solo quiero relajarme y tomar un descanso, para luego ir a ver a mi pecosa y explicarle todo. Reviso que el celular ya tenga carga suficiente, puesto que se me había apagado porque, con el problema que me ocasionó esa loca, me pasé casi toda la noche en la comisaría y, cuando llegué a mi apartamento, estaba tan agotado que me quedé dormido.
Decanté por venir aquí en vez de dirigirme a la mansión Nisson debido a que necesito estar solo y pensar, aunque ahora mismo me gustaría dormirme. Decanto por eso no sin antes enviar una excusa al hospital donde trabajo, entonces decido ver el celular luego y descansar la mente por un rato.
 
***
 
Miro el hospital donde tienen a Serena y analizo cada detalle. Es un centro de salud sencillo y de clase media, muy diferente a lo que mi pecosa está acostumbrada, pero eso es lo de menos ahora.
Estoy ansioso y temeroso, no obstante, tengo la esperanza de que ella esté bien y que esto solo haya sido un susto. Fue horrible escucharla gritar y el sonido del vehículo cuando ella perdió el control. El silencio en la línea se sintió escalofriante y no recuerdo haber sentido tanto temor como en ese momento.
Rememoro la trágica muerte de mis padres y el dolor desgarrador que sentí al enterarme. Aquello fue un accidente terrible y todo por culpa de un imprudente. Recuerdo que esa noticia sonó por mucho tiempo en los medios y, cada vez que yo la veía o escuchaba, me daba un ataque de pánico, por eso mi abuelo prohibió que se encendiera cualquier tipo de medio de comunicación en la mansión por aquel tiempo.
Aquel evento se cobró la vida de varias personas, incluyendo al borracho que causó el accidente, mientras que otras quedaron mal heridas. Fue un tiempo horrible que no me gusta recordar.
Observo al extraño con recelo que, presenta algunas lesiones y que al parecer ya trataron, debido a que este se le acerca a Amanda como si ya la conociera. Lo detallo una y otra vez porque siento que lo he visto antes, pero ¿dónde?
Sale una doctora junto a una enfermera y llama a la familia de Serena y, como era de esperarse, Amanda es la primera en abordar a las mujeres y preguntar por su hija. Respiro del alivio cuando dicen el estado de la pecosa, sin embargo, noto que este tipo se va a ir, así que lo detengo cuando recuerdo de quién se trata.
Es el chico de la fotografía que me envió Serena y que luego borró. Me es sospechoso que justo haya sido él quien rescató a mi pecosa y de verdad no sé qué pensar. No tendría sentido que ella estuviera con él porque esta estaba hablando conmigo en el momento del accidente, aparte de que Lilia me dijo que Serena había ido a la mansión Nisson para exigirme una explicación. Entonces, ¿es una simple casualidad que este sujeto estuviera en el lugar del accidente cuando este sucedió? Todo indica que sí, aunque no me parece.
Me apresuro a abordarlo y me aseguro de que solo él me escuche, entonces lo amenazo.
—¿Q-Qué dices? —inquiere atónito, como si no creyera que yo soy el novio de Serena.
—No lo repetiré, amigo —respondo brusco—. Aléjate de mi novia y no vuelvas a acercarte a ella —concluyo, antes de darle la espalda y volver con Amanda y los demás.

Matrimonio por negocio

Matrimonio por negocio: Capítulo 29 Matrimonio por negocio: Capítulo 31
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

🔒 Desbloquear capítulo

Necesitas 20 MAP Coins para continuar leyendo.

Comprar monedas
40 MAP Coins US$0.50
Comprar
80 MAP Coins US$1.00
Comprar
500 MAP Coins US$4.99
Comprar
1000 MAP Coins US$9.99
Comprar

👑 Membresía VIP

1000 MAP Coins cada mes
20% de descuento en recargas

US$5.00 / mes

Hazte VIP
🪙 Ganar monedas gratis
💬 ¿Necesitas ayuda? Contáctanos