Después de tres meses de lo sucedido con el dichoso video, decido regresar a la universidad. Es como empezar de nuevo y, bien, no ha sido fácil. Muchas cosas han pasado desde mi encierro en mi habicueva.
No me juzguen, si Batman tiene una Baticueva, yo puedo tener una habicueva.
He hablado con Patty por llamadas y mensajes. Ella me llegó a visitar varias veces, pero como yo estaba en depre, no pude ser un soporte para ella.
Mi amiga está pasando por un momento difícil, puesto que está embarazada de un patán que está casado, es mucho mayor que ella y le dio dinero para que abortara.
¡El profesor sexy resultó ser un desgraciado!
Algunas personas que me reconocen del video se burlan en mi cara, otros solo murmuran. He decidido ignorarlos y seguir con mi vida.
Johnny me insistió varias veces para volver a salir; no obstante, me he negado a verlo. Creo que ya se aburrió y lo he visto con otra chica. No les negaré que me afectó un poco, pero ya lo superé.
Me quedo paralizada en mi lugar al ver a Scott agarrado de la mano de la rara de su novia. Ellos están saliendo en serio. Me duele mucho; sin embargo, verlo feliz es satisfactorio. Tienen muchas cosas en común y se quieren.
He tratado de acercarme a ella, mas esa vibra espeluznante no me deja. Tal vez sean los celos, pero no me fío de ella.
En fin, Scott es feliz, eso es lo que importa.
—Hola, distraída. —Patty me abraza y yo acaricio su inexistente pancita.
—¿Cómo está mi bebé?
—Muy bien. La que está mal con estos malestares soy yo.
—Verte me quita las ganas de ser mamá algún día.
—Digo lo mismo cuando me miro al espejo.
Reímos de su mal chiste cruel y entramos a clase. Patty se ve horrorosa por los malestares, pero por lo menos no está sola en este proceso. Sus padres la apoyan en todo el sentido de la palabra, pese al regaño que recibió al principio.
Ella no se protegió a propósito cuando entendió que el maestro se estaba cansando de usarla. Creyó que quedando embarazada lo amarraría.
Error.
—¿No trabajas hoy? —me dirijo a Scott, quien está sentado en su patio. Yo estoy recostada en la barrera que divide nuestras casas; después de nuestra discusión, es lo más cerca que hemos estado.
—No. Estoy trabajando menos días, ya sabes, estoy en un curso intensivo de italiano.
—Cierto, en seis meses te irás.
Nos miramos con melancolía.
—Sí. Mis padres solo tienen una semana en Italia y ya me prepararon la habitación. Ellos están locos porque pasen estos seis meses, pues nunca nos habíamos separado.
—Me imagino… —Juego con mis dedos.
¿Han tenido sentimientos encontrados? Esa indecisión de si sentirte triste o feliz. Pues así me siento. Triste porque Scott se va y feliz porque va tras sus sueños.
—Julie está triste. Le dije que podremos hablar todos los días hasta que ella pueda viajar. Me da pesar su sufrimiento, pero es mi sueño. No puedo dejar pasar esta oportunidad.
—¿No me digas que te pidió que no viajaras?
—Me lo pide todos los días. Hasta me amenazó con terminar nuestra relación… Es un poco agotador lidiar con ella a veces.
—Vaya, creí que todo iba color de rosa entre ustedes.
—Ninguna relación va color de rosa siempre, Logan. Aunque, si te soy sincero, con Julie son más los momentos amargos que dulces.
Ver el rostro angustiado de Scott no me gusta.
—Es posible que ese viaje les ayude un poco, entonces.
—¡Daniel, mi amor!
Julie entra de repente y enseguida la incomodidad me aborda. Se besan como si no hubiera un mañana y es en este momento cuando quisiera tener el poder de desaparecer.
—Vamos, adentro, cariño.
Esto es muy raro. Ella ni siquiera me saludó y se llevó a Scott como si yo no estuviera presente.
¿Acaso me he vuelto invisible?
***
Dos semanas después…
—Entonces, Scott te está ayudando a conquistar a Patty. ¡No lo puedo creer!
Solo hay que nacer para escuchar y ver cosas. Scott, el fastidioso gusano, le da consejos a Larry, un chico que parece modelo y es dueño de media ciudad. Insólito.
—Es que sabes que me vuelvo un tonto delante de ella…
—Pero si Patty no es difícil. Sin embargo, es lindo que no te importe que esté embarazada de otro. Mientras que el padre biológico la manda a matar, tú te quieres hacer cargo. Al parecer, los ricos tienen sentimientos después de todo.
—No sé si ofenderme o sentirme elogiado.
—No me culpes, el estereotipo está impregnado en la humanidad.
—¡Vaya excusa!
—No te enojes. Le hablaré a Patty de ti. No creo que te sea difícil conquistarla, ella es…
—¿Ella es…? —Larry espera mi respuesta y yo muerdo mi labio inferior.
—Ella es… especial. —Sonrío con carita de rata inocente y me largo a toda prisa.
Como ya no tengo trabajo, regreso a casa para ponerme al día con mis estudios.
—Madison, cariño. —Papá me abraza con entusiasmo—. Te tengo una sorpresa.
Me hala del brazo y me lleva a rastras a la cochera. Me imagino que arregló la carcacha que llama auto.
¡Qué fastidio!
—¡Sorpresa!
Ok…
Esto no me lo esperaba.
—E-eso…
Me he quedado muda.
¡Perfecto!
—¡Es tu nuevo auto!
—¡¿Qué?!
No sé si emocionarme o llorar.
—Papá… —Estoy llorando con mocos y todo. No puedo creer que mi papá esté en malos pasos.
—¡Estás llorando de la felicidad! ¡Genial!
—¡¿De la felicidad?! Papá, ¿qué negocios turbios estás haciendo?
—Ninguno, te lo juro. ¿Cómo me crees capaz? Sabes que conseguí un buen trabajo.
Cierto, no les había contado que la hija de la vieja drogadicta le dio trabajo a papá en su empresa como forma de disculpa por lo ocurrido.
—Pero ese auto se ve carísimo…
—La empresa me cubre el gasto.
—¿Qué? ¿Cómo…?
—Deja de cuestionar tanto y disfruta tu regalo.
—¿Mi regalo?
—¡Claro! El mío me lo entregarán la próxima semana.
No, esto es muy sospechoso.
—Papá…
—Es un regalo de la empresa…
—¡Anja! —Lo miro con mi cara de detective y sus nervios lo delatan.
—Te juro que no es nada turbio…
—No, solo se está prostituyendo. —Mi abuelo entra en escena…
—¡Abuelo!
¡Perfecto! Ya no solo sale desnudo en las mañanas, ahora también en la tarde.
—¡Fulgencio! —Mi abuela viene a nosotros corriendo con la toalla en las manos.
—¡Deja que me ejercite en paz, mujer!
—¡Viejo loco sin escrúpulos! Nadie se ejercita en pelotas.
—¿Qué dices, mujer? ¿Que se me caen las pelotas? No, no te preocupes, ellas están bien puestas; arrugadas, pero como un trinquete.
¡Trágame tierra!
—¡Fulgencio! —Mi abue grita exasperada y temo que se quede tiesa por el esfuerzo—. No hablo de tus bolas, viejo pervertido, hablo…
—¡¡Libertad!!
Mi abue no termina de hablar porque mi abuelo loco sale corriendo por todo el vecindario, traumando a los transeúntes.
¿Por qué siento que se me olvida algo?
Un silbido me saca del limbo.
—¡Un Jaguar XJ! —Scott hace presencia, examinando el auto rojo con fascinación—. ¿A quién le robaron este auto?
—¡Qué gracioso, mocoso! —Mi papá mira a Scott con cara de malos amigos—. Es el nuevo carro de mi niña.
—¡¿Qué?!
Si Scott sigue abriendo los ojos como lo está haciendo, le van a salir de sus cuencas; qué más da, rewind con la descripción: Scott abrió los ojos como dos platos.
—Para que veas, mocosito; Madison tiene un padre que le puede dar lujos. Eso la hace más inalcanzable para ti, así que aleja tus sucias intenciones de mi hija.
—No se preocupe, señor, yo tengo novia.
—Tú siempre tienes novia, pero andas detrás de mi hija como perrito faldero.
—¡Ya, papá! Todavía no me has explicado cómo conseguiste este auto.
—¡Te lo dije, Panquecito! ¡Se está prostituyendo!
¿De dónde salió mi abuelo?
—Buena armería, señor Logan —Scott espeta con sorna, mirando las partes íntimas de mi abuelo, que se mueven libres como el viento.
—¡Y eso que no la has visto tiesa y en acción!
—¡Fulgencio, viejo sin vergüenza! —Mi abuela corre ofuscada con la toalla y mi abuelo sale corriendo.
Le jalo el cabello a Scott para que deje de reírse. No le veo la gracia a la locura de mi abuelo.
—¡Deja de ser tan sádica! —Scott patalea como Quico, el del Chavo del 8, provocándome hastío.
—Y tú deja de fastidiar. Por cierto, ¿qué haces aquí? Según tengo entendido, tu novia rara no te quiere cerca de mí. Al parecer, ninguna de tus novias te quiere cerca de mí.
—Ni yo lo quiero cerca de ti. —Mi papá mira a Scott con expresión amenazante, quien traga pesado y esboza una sonrisa nerviosa.
—Eso dicen todos los suegros al principio, pero ya aprenderá a quererme, en especial cuando mi Logan y yo le demos su primer nieto, porque debe saber que lo llenaremos de mocosos para que se entretenga.
Ok, creo que Scott dejará de existir.
Los ojos de mi papá se prenden y creo que se convertirá en sayayín nivel 100. Scott sale corriendo entre risas mientras que mi señor padre vocifera pestes en su contra.
Sin embargo, mi corazón late sin control dentro de mí.
¿Por qué sus palabras me alteran de esta manera?

