Daniel
—¡Necesito verla!
El cínico este quiere morirse joven.
—¡Maldito cabrón de mierda! —Lo agarro por el cuello y juro que lo que quiero es matarlo.
—¡No eres nadie para impedirlo! ¡Quítate del medio, maldito loser!
Le estampo mi puño en su carita de modelo desgraciado y lo pateo. Quiero matar a este cretino.
—¡Ya basta, imbéciles!
Logan sale con cara de hastío y verla en esas condiciones me parte el corazón. Su cabello está desgreñado y sus ojos, rojos e hinchados. La decepción y la tristeza que emana me duelen.
—Pequeña, te juro que yo no fui. No sé quién tomó esas fotografías, pero no tengo nada que ver.
—¡Estúpido mentiroso! —espeto con toda mi rabia contenida.
—Nerd de pacotilla, deja de meterte en nuestras cosas. ¡Déjanos en paz! Eres más molesto que un grano en el culo.
—¡¡Y tú eres un patán!!
El mutismo se adueña de nosotros al escuchar a Logan gritar.
—Soy una tonta por haber caído en tu juego. Dime, estúpido —Logan da miedo en este momento. Tiene al idiota este agarrado del cuello y su mirada se parece a la de Anabel—, ¿cuánto te ganaste por la broma? Deberías compartir tu ganancia conmigo, ya que gracias a mi estupidez ganaste esa maldita apuesta.
—¿Apuesta? No he hecho ninguna apuesta. ¿Qué crees que es esto? ¿Una historia juvenil de púberes calenturientos? Ni siquiera eres una nerd y, cariño, estás lejos de serlo.
—¡Deja de hablar estupideces, badboy del demonio!
—Y tú deja de hablar como si yo fuera un personaje de Wattpad o Mangatoon. Dices que no lees esas novelas, pero tu mente está llena de ellas. Para mí que te las disfrutas todas.
¡Esta estúpida discusión no tiene sentido! ¿Qué no estaban discutiendo por las fotografías? Como sea, en esta historia nada tiene sentido.
Me largo y dejo a la pareja con su tonta disputa. Es obvio que Logan le va a creer y volverá a caer en sus juegos. Yo se lo advertí, pero ella siempre hace lo que se le venga en gana, menos hacerme caso.
Debo olvidarme de Logan y enfocarme en mis estudios; después de todo, me iré a Italia.
***
Madison
Aún no le creo del todo a Johnny; sin embargo, él tiene un punto. Ama su carrera y, aunque es todo un loco, nunca ha dejado de ser aplicado y siempre se ha mantenido fuera de problemas en la universidad. Esas fotografías le causaron muchos inconvenientes allí.
Estamos investigando quién lo hizo. Es un delito y el culpable pagará.
Dos meses después…
—Logan, no es sano que te encierres y tires todo a la basura. ¿Qué hay de tu carrera, de tus metas?
¡Vaya! Ahora Scott es coach motivacional. Debería dejar de escribir novelas y hacer libros entusiastas, de esos que te inspiran cuando los lees, pero que nunca aplicas.
—Quiero estar sola, gusano. No entiendo qué haces en mi habitación.
—Ya no soporto verte así.
—¿Y cómo quieres verme? ¿No entiendes que el video de mi primera vez estuvo en todas las redes sociales? Ese maldito delincuente no se conformó con sacarnos fotografías, tuvo que hacer viral ese maldito video.
Parezco una magdalena. Últimamente, se me hace fácil llorar como niña pequeña.
—Encontraremos al culpable. Ya los videos fueron quitados. —Acaricia mi cabello y yo lo aprieto con mis brazos.
El fastidioso este es el único que me hace sentir bien en estos momentos. Johnny sigue como si nada y ya hasta dejamos de vernos. No sé en qué estaba pensando cuando me involucré con ese idiota.
Tú sí sabes…
¡Cállate, conciencia!
—Preciosa, no dejes que esto te derrumbe. Es difícil, lo sé, pero puedes superar esto y más. Siempre has sido fuerte; Mad, es hora de levantar tu cabeza en alto y retomar tu vida.
—Todos se burlarán de mí.
—Porque son unos hipócritas. Como si ellos no lo hicieran también. Solo fuiste víctima de un delincuente, porque una persona que viola tu privacidad de esa manera, eso es lo que es. Mad, preciosa de mi corazón, no le des el gusto a quien sea que esté haciendo esto. Yo sé lo que se siente ser acosado y que se burlen de ti, pero, Mad, todo es hasta donde lo permitas. Eso lo aprendí de la peor manera.
—No merezco que estés aquí conmigo… Yo… —Lágrimas cubren mi rostro otra vez—. Yo no te defendí cuando me necesitaste y te rechacé por miedo. Soy una tonta cobarde y egoísta. Perdóname, Daniel.
Nos miramos con ojitos de cachorros. Decido ser totalmente sincera conmigo misma y con él.
—Scott… —Suspiro—. Yo siempre estuve enamorada de ti. No, es decir… Tú también me gustabas y traté de engañarme porque temía involucrarme con alguien que se pareciera a mi padre. Estaba equivocada, no eres como él. En realidad, eres la persona más especial que he conocido y yo… Yo estoy enamorada de ti.
Bien, esto es demasiado. La cara de Scott es un poema y su silencio me está asustando. Debe estar impresionado o tal vez no encuentra la forma de decirme: «te lo dije».
Bueno, no esperaré su eterna respuesta.
Me acerco para besarlo, pero él gira el rostro, rechazando mi beso.
—Yo… —Aprieta su cabello—. Logan… No sé qué decirte, yo…
Esta no era la reacción que esperaba.
—Entiendo que no me creas…
—No es que no te crea, es que…
—¡¿Qué?! —No tengo paciencia para los rodeos.
—Estoy con alguien y es una relación seria.
Ah…
Bien, más que humillación, siento dolor.
¡No tengo suerte con Scott!
—¿Con alguien? ¿Relación seria? —Las lágrimas se acumulan, listas para salir—. Pero… ¿Quién? ¿Cómo es que no me había enterado?
—Pues, tienes dos meses encerrada…
—¿Desde cuándo?
—Hace un mes.
—¿Por qué no me habías dicho?
—Porque has estado deprimida y con tus problemas… No me pareció prudente.
—¡Vaya! —Las lágrimas se liberan—. Tú no te aguantas. ¿Se iba a acabar el mundo si te quedabas solo por un tiempo?
—No estaba en mi mente estar con Julie, solo se dio.
—¡Espera! ¿Julie? ¿La nerd?
Esto no me lo esperaba.
—Julie, una chica dulce e inteligente.
—¡Qué bien! Ella no parece ser tu tipo.
—¿Por qué no? —Alza una ceja.
—Pues porque nunca te he visto con una nerd.
—Vaya… ¿Ahora pones etiquetas a las personas?
—Pues a ella sí. No me agrada.
—¿Por qué? ¿Porque no viste como los demás? ¡Qué superficial eres!
—No es eso. Sabes que no me fijo en esas cosas, mírame, soy un desastre con la moda. Es solo que ella es…
—¡Ya basta! No permitiré que te metas con mi novia.
—¿Tu novia?
—Sí. Incluso mis padres la aman. Están felices de que encontré a alguien que me acepta tal y como soy.
Eso dolió.
—¡Pues que te aproveche!
Tomo mi almohada y empiezo a golpearlo con ella.
—¡Lárgate de mi habitación! ¡Desaparece de mi vista! ¡No quiero volver a verte jamás!
—Mad…
Lo golpeo de nuevo y él sale corriendo.
¡Te odio, Daniel Scott!
¿A quién engaño?
Te amo, tarado.

